blogeditor · 5 de julio de 2013
Paul Auster
Editorial Anagrama
Barcelona, 2006
pp.310
Poco antes de cumplir 60 años, Nathan, el personaje de la novela, se enfrenta a un cáncer al mismo tiempo que se divorcia. Al llegar a ese momento de su vida está solo. Cuando piensa que todo está terminado, que ya no se puede hacer nada, más que esperar la muerte, sucede lo contrario. Comienza, entonces, lo mejor de su vida.
En esa circunstancia, ya retirado, decide volver a Brooklyn, su barrio de origen, que abandonó cuando todavía era pequeño. Ahí se encuentra con gente, con gente de verdad. Decide entonces ayudar y entregarse a los demás. Ahí, en el barrio, descubre lo mejor de sí mismo. En el dar y preocuparse por los demás, en el ser para los demás, encuentra la plenitud, que implica la felicidad.
La novela es un canto a la vida, a los seres humanos, a su bondad y a su capacidad de amar. Un canto a la cotidianidad, a lo bello de todos los días. El texto es conmovedor y me gustó y digo mucho. El personaje de Nathan es maravilloso.
El entorno donde ocurren las cosas, amable y digno de ser habitado, es un actor central de la novela. Todos los personajes tienen fuerza y son creíbles. Somos testigos de sus gozos, de sus sufrimientos y también de su amor. La estructura del texto revela un gran oficio. El autor posee una enorme capacidad para contar. El estilo es ágil y conciso.