Redacción Animal Político · 16 de enero de 2023
Miguel Ángel Félix Gallardo fue escolta del gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Célis. Eran los 60. Después, tras la operación Cóndor en Sinaloa en 1976, se trasladó a Jalisco donde fundó y lideró el Cártel de Guadalajara, el germen de los primeros clanes del Cártel de Sinaloa: los Carrillo, los Guzmán, los Zambada, los Esparragoza, los Beltrán Leyva. Va un recuento rápido de la historia del narco y la política sinaloense.
Con Antonio Toledo Corro, gobernador de Sinaloa de 1981 a 1986, el narcotráfico se consolidó en Sinaloa. Fue él quien, ya retirado de la política, vendió en millones de dólares los terrenos de Las Cabras en Escuinapa al gobierno federal de Felipe Calderón para el desarrollo turístico del Centro Integralmente Planeado (CIP) de Playa Espíritu. Proyecto que terminó rifado en lotes por López Obrador. Toledo Corro murió de 99 años tras comprar el equipo de beisbol Venados de Mazatlán. Antes de morir fue homenajeado por el gobierno del estado.
Luego vino Francisco Labastida, quien gobernó de 1987 a 1992. Fue el primer candidato perdedor del PRI a la presidencia y su hijo funcionario del malovismo. Durante su sexenio fue detenido Félix Gallardo en un operativo ordenado por la PGR. Era abril de 1989 y tres de los funcionarios de seguridad de Sinaloa estaban “desaparecidos”; luego aparecieron presentados como cómplices de Félix Gallardo. Incluso el Coordinador del Plan Estatal de Seguridad estuvo prófugo. Mientras Félix Gallardo era el narcotraficante más relevante del país, en Sinaloa la estructura de seguridad estaba cooptada por él. ¿Qué dijo Labastida?: “me fallaron los informadores”.
Vino después el ingeniero agrónomo Renato Vega Alvarado, que gobernó Sinaloa de 1993 a 1998. Durante su gobierno sucedieron 1.6 asesinatos diarios y fue particularmente relevante la desaparición de tres jóvenes tras acudir a una fiesta en la colonia Las Quintas. Nunca aparecieron.
Luego vendría Juan S. Millán, gobernador de 1999 al 2004. Al final de su sexenio sucedió el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes en Culiacán, hermano de “El Señor de los Cielos”, que evidenció cómo la Policía Ministerial, encabezada por Jesús Antonio Aguilar Íniguez, brindaba protección al crimen organizado. El comandante “Chuy Toño” estuvo prófugo y en la lista de los más buscados de la PGR con una recompensa de 5 millones de pesos. En un libro sobre sus memorias, del escritor Arturo Santamaría, Millán niega haber tenido conocimiento de la situación. Su sexenio promedió 1.25 asesinatos diarios.
Millán logró imponer a Jesús Aguilar Padilla como candidato del PRI a la gubernatura. Aguilar se impuso en una cuestionadísima elección al panista Heriberto Félix y gobernó Sinaloa de 2005 a 2010. Durante su sexenio, Calderón lanzó la “Guerra contra el narco” y en enero de 2008 Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo”, fue capturado en pleno Culiacán desde donde operaba. En mayo del mismo año fue asesinado Édgar Guzmán, hijo de “El Chapo”. El Día de las Madres siguiente nadie salió en Culiacán. También fueron asesinados el vocero Óscar Rivera; el presidente de los ganaderos, Enrique Mendívil, y el secretario de Turismo, Antonio Ibarra. En 2010 Sinaloa promedio 6.57 homicidios diarios.
En la siguiente elección, Millán volvió a operar, esta vez contra Aguilar. Le ganó la partida con Mario López Valdez (Malova) como candidato, un priista abanderado por la alianza PAN, PRD y PT. El candidato perdedor del PRI fue el empresario de la carne, Jesús Vizcarra. Malova gobernó de 2011 a 2016, rescató al comandante “Chuy Toño” del ostracismo y lo volvió jefe de facto de la seguridad en el estado. Su rol cómplice con el Cártel de Sinaloa está documentado en los testimonios del juicio de “El Chapo” Guzmán. “Chuy Toño” fue retirado con honores, pensionado por la policía y murió por Covid-19 en 2020. Malova promedió 3.7 homicidios diarios y durante su gestión “El Chapo” fue recapturado dos veces en Sinaloa.
Llegó entonces el empresario mazatleco Quirino Ordaz Coppel, quien rescató el estado para el PRI; gobernó de 2017 a 2021 con talante empresarial y el estilo de Atlacomulco. Logró la candidatura con el apoyo de Peña Nieto y los grandes empresarios del estado, imponiéndose al preferido del gobernador, Gerardo Vargas Landeros, secretario de gobierno y uno de los operadores de la candidatura a la diputación local de Lucero Sánchez, pareja sentimental de “El Chapo” Guzmán. Ordaz militarizó la seguridad del estado al convenir con la Policía Militar y poner elementos castrenses en los mandos principales. Durante su sexenio, los homicidios se redujeron de 4.2 diarios en 2017 a 1.76 diarios en 2021, pero las desapariciones se dispararon a casi tres diarias. El 17 de octubre de 2019, Culiacán vivió su primer jueves negro en un operativo fallido para detener a Ovidio Guzmán. Los criminales reaccionaron con acciones de narcoterrorismo en Culiacán y en ellas murieron tres víctimas inocentes, al menos otra decena de personas, y 11 militares fueron secuestrados. La derrota se la llevó el Gobierno Federal y Ordaz Coppel dijo no estar informado.
En 2021 ganó, por primera vez en la historia, la izquierda en el estado. Lo hizo de la mano de Rubén Rocha Moya, exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), exjefe de asesores de dos gobiernos priistas y entonces senador por Morena. Era su tercera oportunidad. Lo logró en alianza con el Partido Sinaloense (PAS), fundado por Héctor Melesio Cuén Ojeda, otro exrector a quien Rocha había criticado anteriormente por convertirse en cacique de la Universidad. A ese partido está afiliado el 63 % de la nómina universitaria y fue otro de los impulsores de Lucero Sánchez. Los morenistas defendieron la alianza con el argumento de que era más importante “el proyecto”. Durante la elección de 2021, el crimen organizado jugó activamente secuestrando operadores electorales del PRI, reventando casillas y amenazando candidatos en Culiacán y Badiraguato; se presentaron 44 denuncias por delitos electorales, 7 de ellas por desaparición de personas. Rocha ganó casi 2 a 1 a Mario Zamora.
A poco más de un año de gobierno, Rocha Moya se enfrentó a un segundo jueves negro. Esta vez el operativo fue en la comunidad de Jesús María, Culiacán. La SEDENA tuvo éxito: Ovidio fue detenido. Pero el narcoterrorismo ahora tuvo escala estatal y hasta regional: hubieron 19 bloqueos y 250 despojos e incendios de vehículos desde Los Mochis hasta Escuinapa. Fueron abatidos 19 civiles y murieron 10 militares, cuatro civiles resultaron heridos. El estado entero fue paralizado y la gente fue obligada a resguardarse en casa. El gobierno federal agradeció la colaboración de las autoridades estatales, pero Rocha Moya argumentó lo mismo que Quirino: tampoco le avisaron del operativo.
Han pasado días tras ese segundo toque de queda impuesto por los criminales. Sinaloa cerró 2022 con 495 homicidios, la cifra más baja de los últimos 15 años, pero con 901 personas desaparecidas oficialmente. El gobierno del estado lanzó una campaña positiva sobre Sinaloa. La pregunta en redes y cafés es si volveremos a vivir otro jueves negro.
En respuesta, desde la academia se organizan foros para hablar de la transversalidad del narcotráfico, pero las redes sociales hacen escarnio de los sinaloenses por su narcocultura. En lo concreto, el fentanilo se ha convertido en uno de los principales negocios del Cártel de Sinaloa en Estados Unidos, las metanfetaminas son el principal tráfico del narcomenudeo local, y las ciudades y carreteras son vigiladas por punteros y halcones; la política de drogas sigue anclada en el prohibicionismo al tiempo que el país se militariza y, además, la impunidad supera el 90 % en homicidios y es de 100 % en desaparición de personas.
De 1990 a 2022 la violencia del narcotráfico acumuló 27 mil 463 homicidios en Sinaloa, más de cuatro veces las muertes civiles contabilizadas hasta ahora en la guerra de Ucrania. Hay, también, 5 mil 681 personas desaparecidas oficialmente.
Mientras tanto, Millán dicta clases de política desde su restaurante en Culiacán, Mario López Valdez ha reaparecido en Los Mochis junto a sus exfuncionarios impunes ahora cobijados por el Ayuntamiento, donde despacha Gerardo Vargas como alcalde por Morena; Quirino Ordaz fue nombrado Embajador de México en España por el presidente López Obrador; Melesio Cuén opera políticamente para el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, al tiempo que su partido controla la UAS y Rocha Moya no descarta ir en alianza con el PAS en 2024… mientras no critique a Morena.