Bolivia y Perú

Rubén Aguilar · 12 de julio de 2011

Bolivia y Perú

El periodista boliviano José Salvador Vilar, que vive en Santa Cruz de la Sierra, dirige un despacho de consultoría en comunicación que tiene contratos en países del área andina y también escribe en medios de su país donde analiza la situación política de la región.

 

A través del correo electrónico mantengo una relación cercana con él, y por esta vía nos intercambiamos nuestros artículos. A propósito de lo que ahora ocurre en Bolivia y el Perú, países a los que conoce con profundidad, les comparto unas notas que recién me ha enviado y me ha autorizado a compartir con ustedes:

 

Bolivia. El gobierno de Morales tiene muchos frentes internos abiertos, sobre todo con su propia base social a la que ha incumplido muchísimas promesas y también le ha dicho mentiras. No necesita, pues, enemigos externos, pero se los inventa. El de hora es Chile que después de un “romance” de cinco años, que incluso la hermana de Morales dijo que él y la Bachelet se debían casar porque “se entendían muy bien”. El gobierno se cansó este año, después del gasolinazo de diciembre pasado, que tuvo que recularlo a toda velocidad, de decir que las arcas estaban llenas, pero cuando la Central Obrera y los jubilados pidieron aumento les dijeron que no había dinero.

Lo otro significativo es que el gobierno está arremetiendo contra todas las autoridades locales electas que no son de su partido y todavía peor si antes fueron aliados; algunas lo merecen, pero con otras se ha sido muy burdo, como cuando hicieron detener al alcalde de una población mediana que durante 10 años ha sido elegido como alcalde modelo por el PNUD y lo acusan de mandar a hacer las fotocopias de la alcaldía en una fotocopiadora propiedad de una pariente de un cuñado y no comprar un equipo para la oficina (recuerda que en pueblo chico todos son parientes). En resumen, muchos tropezones e improvisación porque el gobierno perdió la iniciativa estratégica, que tampoco tiene la  oposición, que se mantiene un poco de lado de los movimientos sociales.

 

Perú. Keiko Fujimori y Ollanta Humala eran las peores opciones. Se trataba de dos populistas, uno de derecha y el otro de izquierda, que ofrecieron todo. Lo peor de ella: la corrupción feroz de la época de su padre y la violación de los derechos humanos, aunque gana votos porque “el Chino” fue quien  desbarató las guerrillas y paró la inflación. De él: haber intentado un golpe de Estado y del segundo que se alzó su hermano contra Toledo han querido exculparlo; haber sido un incondicional de Chávez (aunque ahora trató de mostrar –“aparentar”– distanciamiento del Coronel y cercanía a la Rousseff) y que su primer plan de gobierno, que propugnó hasta recién, incluía revisión de los TLCs que tiene suscritos el Perú y estatizaciones, pero claro que en su cuarto plan de gobierno anunciado en estos meses –sí, anunció cuatro consecutivos durante el período de las candidaturas– dice lo contrario. Perú está en una encrucijada: o cumple Humala sus promesas y se desbarata el crecimiento o no las cumple y traiciona a sus electores. Vaya de complicado.