Redacción Animal Político · 27 de noviembre de 2024
La tarea de las y los editores de revistas científicas a menudo puede resultar desafiante, tanto por la elección de los mejores estándares de calidad argumentativa, como por el ritmo y la frecuencia de las publicaciones mismas. Las revistas de bioética y de ética médica no están exentas de estas dificultades, por eso conviene que sumen esfuerzos mediante foros y encuentros donde se compartan las buenas prácticas y se abran canales de colaboraciones futuras.
Recientemente se llevó a cabo el II Foro de Revistas Académicas de Bioética, organizado como parte de la sesión mensual de Ética y Bioética del Hospital Médica Sur y la Universidad Anáhuac. En dicho encuentro de revistas especializadas en temas de bioética surgió la pregunta en torno a qué elementos específicos de una publicación la caracterizarían como de “contenido bioético”, y si únicamente son las revistas de esta área las que deben dedicarse a la divulgación de los trabajos, o bien si otras revistas, cuyo contenido no sea explícito de bioética, también deberían colaborar en la difusión de esta interdisciplina a fin de coadyuvar en la generación de una cultura bioética y del avance del conocimiento en esta área.
Por esta razón la frontera entre las revistas de bioética y las de ética médica, incluso las de deontología, pueden converger en intereses comunes que permitan multiplicar espacios de divulgación en aras del beneficio social de la ciencia y de las humanidades.
Ahora bien, la relación entre bioética y ética médica no es del todo clara, aunque lo que queda claro —al menos conceptualmente— es que el universo de la bioética es mayor que el de la ética médica.
Mientras que la bioética abarca, entre otros temas, la reflexión sobre las intervenciones médicas y otras cuestiones tales como afectaciones a la salud de las personas y comunidades, debido a desplazamientos forzados, desigualdades sociales, inaccesibilidad a servicios de salud por políticas públicas, gobernanza mundial en salud, así como otros temas relevantes como la equidad de género, la integridad científica y académica, etc., la ética médica centra su mirada en los dilemas que surgen de la práctica médica y, concretamente, de la relación médico-paciente.
Así, aunque coincidentes en su metodología -a) hecho empírico; b) valores antropológicos y éticos, y c) marco jurídico vigente-, la ética médica se incluye en la bioética, pero ésta no queda limitada por la primera.
Es así como las revistas de bioética amplían su mirada y campo de publicaciones a estudios que van más allá de los problemas éticos de las consultas individuales o prácticas profesionales. Sin embargo, no pueden desatender tales problemas ya que, además, es en la ética médica donde se presenta la oportunidad para confirmar la metodología casuística que es uno de los métodos de la bioética clínica.
El documento de Érice de 1991 1 hizo un esfuerzo importante por definir tanto la bioética como la deontología médica, al hacer referencia a que la primera tiene como objeto de estudio los problemas éticos de las profesiones sanitarias, las investigaciones conductuales, los problemas sociales relacionados con políticas públicas, la medicina del trabajo, la salud internacional y las políticas de control demográfico, así como los problemas de la vida animal y vegetal en relación con la vida del hombre.
Además, en el documento se menciona que la bioética implica un análisis racional de la biomedicina en su intersección con el derecho y las ciencias humanas, y para ello elabora guías de orientación y su enfoque es multidisciplinar. Asimismo, afirma que la deontología médica tiene por objeto únicamente las normas de conducta de los profesionales sanitarios y dentro de éstas están las normas morales, las normas deontológicas y las jurídicas.
En este sentido, estoy convencida de que ambos enfoques son necesarios para generar una cultura basada en valores éticos como el respeto, el reconocimiento a la dignidad humana y a los derechos humanos, el valor de la vida y de la protección de la salud, la justicia, la solidaridad y la construcción del bien común, y por eso es necesario impulsar el encuentro de las revistas de ética médica y de bioética en tanto que son complementarias en lo referente al avance del conocimiento científico bajo una visión ética sólida y bien fundamentada.
Tanto la bioética como la ética médica muestran un interés legítimo por seguir construyendo a favor de una cultura de la vida y del cuidado y la promoción de la salud.
Las revistas existentes, así como los órganos de difusión principales, han hecho esfuerzos constantes por brindar plataformas estables, de acceso abierto y profesionales para divulgar los trabajos que, desde el día a día, se hacen en hospitales, centros de salud e instituciones educativas, y con ello han trazado un camino que va de lo particular a lo universal al definir nuevos paradigmas de pensamiento y solución de problemas y cuestionando los anteriores.
El camino de las publicaciones con contenido bioético aún es largo, hay mucho por hacer, pero a medida que nos vayamos encontrando, iremos generando un frente común para ofrecer espacios serios y rigurosos, de probada solidez argumentativa, tanto para los autores como para los lectores, y avanzaremos con ello en la construcción del conocimiento bioético.
* María Elizabeth de los Ríos Uriarte es profesora e investigadora del Instituto de Humanismo en Ciencias de la Salud, de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac (UA), México. Es licenciada y doctora en Filosofía por la Universidad Iberoamericana y maestra en Bioética por la UA, así como Research scholar de la Cátedra Unesco en Bioética y Derechos Humanos.
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1 Documento de Érice sobre la relación de la bioética y la deontología médica con la medicina legal. Publicado en Medicina y Moral (1991) 41: 561-567.