Redacción Animal Político · 17 de abril de 2024
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) define el bienestar animal como el estado físico y mental de un animal con relación a la forma en la que vive y muere. Mientras que el concepto “una salud” se refiere a la sanidad animal, la salud de los seres humanos y de las plantas son interdependientes y se vinculan con los ecosistemas donde viven. Se trata de un concepto que ha sido elaborado y aplicado con el enfoque de colaboración entre la sociedad y los gobiernos, para comprender, anticipar y abordar los riesgos para la salud mundial. Es importante enfatizar que el bienestar animal, al contrario de lo que se ha pensado en otros tiempos, es un concepto científico. Si bien contiene aspectos subjetivos como el estado mental, característica poco cuantificable, diversos estudios han demostrado que se pueden utilizar parámetros e indicadores como el comportamiento y las respuestas fisiológicas al estrés y al dolor como bioindicadores de la respuesta y adaptación de los animales al ambiente.
La relación humano-animal ha existido desde tiempos remotos; sin embargo, la reciente pandemia del SARS CoV-2 evidenció, a partir de las enfermedades infecciosas, en particular las que son transmisibles a los seres humanos, la necesidad de atender y cuidar la salud animal, la biodiversidad de la fauna silvestre y la producción de alimentos seguros para el consumo humano, pues la economía, el bienestar social y el bienestar animal, y los servicios ambientales están estrechamente interrelacionados y en absoluta sinergia.
La producción pecuaria es un ejemplo del porqué el concepto de salud nos compete a todos y necesita de la participación multidisciplinaria para lograr acuerdos, normas y legislaciones nacionales e internacionales que ayuden a mantener un protocolo sobre el cuidado de animales en actividades humanas.
Sabemos que la población mundial aumentará, lo que implicará mayor uso de recursos naturales, incluyendo el acceso a proteínas de origen animal. La producción de alimentos por el aumento de las producciones intensivas y el uso de mayores extensiones de tierra, y el procesamiento de productos animales afectarán más el medio ambiente. Además de los animales de granja, se deben considerar otros ámbitos donde los animales son pilares fundamentales para el desarrollo y el avance científicos, mediante la investigación y experimentación con animales de laboratorio; animales de compañía y de terapia; animales utilizados en el deporte y recreación, y la fauna silvestre en resguardo para su conservación, protección, cinegética, ornato y otras actividades.
Estas relaciones han hecho que la sociedad, en general, y los especialistas tengan un mayor interés por salvaguardar el bienestar animal y considerar los beneficios para la salud humana, de los propios animales y del ambiente. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) señaló que “la seguridad de la cadena alimentaria está directamente relacionada con el bienestar de los animales, en particular los animales criados para la producción de alimentos, ya que existe un estrecho vínculo entre el bienestar animal, la salud animal y las enfermedades transmitidas por los alimentos”.
Han sido muchos los intentos por tener una regulación internacional que promueva la protección de los animales a nivel jurídico; sin embargo, no se ha logrado una ley vinculante que garantice el bienestar y la salud de los animales a nivel de jurisprudencia con aplicación mundial. El principal problema para un vínculo legal entre estos campos (el bienestar y la salud animal) es el nivel de protección para los animales, con base en legislación, que varía mucho entre las diferentes jurisdicciones; esto puede cambiar por cultura, historia, economía e incluso, en un mismo país, por entidad, provincia o institución. Otra limitante es que, a pesar de los esfuerzos por llegar a un acuerdo, muchas veces hay problemas en la aplicación, ya que se carece de los conocimientos e instrumentos jurídicos para ejecutar en las diferentes especies animales o en los diferentes contextos en los que se pueden encontrar. Las recientes pandemias han ejercido una mayor presión sobre las organizaciones mundiales para que intensifiquen sus esfuerzos para abordar la salud animal como un problema global. Las organizaciones internacionales son muy conscientes de la amenaza que representan las enfermedades infecciosas emergentes para los seres humanos, los animales domésticos y la vida silvestre, y para la seguridad sanitaria mundial.
Los dos principios fundamentales que se reconocen como base del bienestar animal son los siguientes:
1. Los cinco dominios. Ante la inoperatividad y nulo efecto de las cinco libertades (hambre, sufrimiento, enfermedad, conducta normal y estrés) propuestas en 1968 para mejorar las condiciones de los animales de granja, en 2021 la Unión Europea propuso pasar a los cinco dominios que se enlistan a continuación:
2. El segundo principio fundamental en lo referente a los animales de laboratorio es el de las tres erres (3Rs). Este principio desarrollado a fines de los años 50 es aceptado mundialmente y está presente en todas las legislaciones internacionales y nacionales de los países que desarrollan investigación experimental, docencia y desarrollo tecnológico e industrial, con base en estudios en animales. Las 3Rs son las siguientes:
El control de las enfermedades y su prevención, tanto de las humanas como de los animales, tienen beneficios significativos para la salud de la población, como la reducción de costos y el mejoramiento de la productividad. Para cambiar la tendencia hacia la mejora del bienestar animal a nivel mundial se requieren avances en la legislación y la participación de la sociedad. Existe consenso en que la mejora del bienestar animal requiere cooperación con la industria que utiliza animales, la producción de alimentos basada en la ganadería agrícola, la industria farmacéutica, la investigación universitaria e industrial, el comercio de vida silvestre, la cría de mascotas y los deportes con animales. Si los políticos enfatizaran los impactos globales en el bienestar animal y en el mundo empresarial, se podrían adoptar y poner en marcha, de manera efectiva, prácticas globales de bienestar animal, y podrían incorporarse a las operaciones comerciales y reforzarse a nivel político.
Existe relación entre el bienestar animal, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. Actualmente sabemos que la destrucción del hábitat, la ganadería industrial y el comercio ilegal con fauna silvestre contribuyen a la propagación de enfermedades infecciosas. La ganadería es un importante consumidor de agua y tierra, y principal protagonista en cuanto a pérdida de biodiversidad y cambio climático. Sabemos que el cambio total en el consumo de proteína de origen animal a una dieta a base de plantas es irreal, pero se tienen datos suficientes para asegurar que la reducción del consumo de carne beneficia a la economía, la seguridad alimentaria y al cuidado ambiental. El gran desafío de la sostenibilidad pecuaria es buscar el equilibrio para el productor y el consumidor con el bienestar animal y el medio ambiente.
Una forma directa, de amplio y fuerte impacto es proporcionar más información y transparencia en torno al bienestar animal en los etiquetados y certificación de productos de origen animal, no sólo de los alimentos, sino también de muebles, ropa, maquinaria, productos de limpieza, cosméticos, etc.; aumentar el apoyo a alternativas saludables, sostenibles y compasivas. ¡Que los países adopten normas que integren evaluaciones de impacto ambiental para políticas o intervenciones que afectarán significativamente a los animales! Que se formulen políticas internacionales, nacionales y locales, así como en el sector privado y las organizaciones de sociedad civil, y se establezcan campañas para educar a la población sobre la importancia de la interrelación de la salud-bienestar humano-animal-ambiente.
En conclusión, es tiempo de pedir, con urgencia, una convención jurídicamente vinculante, bajo el paraguas de las Naciones Unidas, que tenga en cuenta el bienestar animal y establezca un vínculo con la salud humana. El bienestar animal mundial sólo puede mejorar y avanzar con paso firme con la participación de todas las partes.
* Mara Pamela Flores Rangel es estudiante de Medicina y Zootecnia de Animales de Laboratorio, en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVyZ) de la UNAM. Rafael Hernández González es médico veterinario zootecnista por la FMVyZ, profesor tanto en la FMVyZ como en la Facultad de Medicina de la UNAM, maestro en Ciencia de los Animales de Laboratorio por el Colegio Real de Médicos Veterinarios de la Universidad de Londres y doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad La Salle, los dos últimos grados con mención honorífica. Está certificado en Medicina de Animales de Laboratorio por el Colegio Veterinario de Ontario, de la Universidad de Guelph, y certificado en Ciencia de Animales de Laboratorio por el Consejo Nacional de Certificación de la Medicina Veterinaria. Asimismo, es Emérito de la Academia Veterinaria Mexicana.
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