blogeditor · 9 de agosto de 2022
Las sustancias psicoactivas hacen parte de la cotidianidad tanto de adultos como de jóvenes, sin embargo, tenemos poco acceso a información que nos facilite adoptar prácticas de consumo seguras. En el país, las personas inician su trayectoria de consumo de sustancias entre los 15 y 20 años en 80% de los casos, teniendo los 17.8 años como edad media en el uso de sustancias ilegalizadas y 17.9 de alcohol. 1 Sin embargo, sólo 3.3% reporta haber recibido alguna información sobre prevención.
En México, las estrategias oficiales para la prevención del uso de sustancias psicoactivas se centran únicamente en la abstinencia como meta. A juzgar por las crecientes prevalencias de consumo de sustancias ilegalizadas en las generaciones más jóvenes y en sus edades relativamente más tempranas de inicio de consumo, 2 podemos decir que estas estrategias de prevención centradas en la promoción de la abstinencia no han dado resultados. Adicionalmente, las campañas oficiales de comunicación promueven versiones estereotipadas de las sustancias y de las personas que las consumen, generando desinformación entre jóvenes y adultos. 3
En respuesta a una invitación directa de la Secretaría de Educación Pública del municipio de Jesús María, en Aguascalientes, investigadoras del Programa de Política de Drogas del CIDE Región Centro nos embarcamos en la aventura de diseñar una estrategia de educación sobre drogas en la escuela que respondiera a las necesidades de Aguascalientes. Para ello, realizamos un ejercicio de inmersión etnográfica en una escuela preparatoria pública del municipio de Jesús María con el fin de entender las prácticas sociales que estudiantes y docentes tenían en relación con las sustancias psicoactivas. Junto con ello, efectuamos una revisión de literatura sobre estrategias de educación sobre drogas en la escuela para identificar las características de las intervenciones más exitosas en este ámbito en el mundo.
Resultados de la inmersión etnográfica: Entendiendo la relación de las y los jóvenes con las sustancias
El trabajo etnográfico nos permitió reconocer que las y los jóvenes de la preparatoria donde se realizó la intervención viven en un contexto social caracterizado por una amplia exposición a la violencia y al uso de sustancias. La mayoría de las y los jóvenes percibían su colonia como “peligrosa” y con limitadas opciones de recreación. En general, expresaron que no les gusta su colonia porque “no hay nada que hacer” y se sienten inseguros, por lo que preferían no salir de sus casas. En este contexto, la escuela apareció como el principal escenario de socialización para la mayoría de las y los jóvenes, y como un refugio donde podían experimentar con sus identidades y formas particulares de expresión.
En el contexto familiar, identificamos que una fuente de malestar psicosocial entre las y los jóvenes y que generaba tensión con sus familiares, era la presión que sentían para ingresar al mercado laboral de manera precaria e informalizada, con el fin de mitigar las restricciones económicas de sus hogares. En algunos casos, este ingreso precarizado e informal al mercado laboral marcó un aumento en la intensidad y frecuencia de consumo de sustancias.
En términos de salud mental, encontramos que casi 4 de cada 10 estudiantes mostraban síntomas de depresión, dificultad para controlar sus impulsos y la sensación de soledad, que se asociaron a mayor probabilidad de consumo de sustancias. En particular, encontramos alta prevalencia de uso de sustancias psicoactivas, 4 siete puntos porcentuales superior a las prevalencias reportadas en estudiantes de bachillerato a nivel estatal. Además, observamos una fuerte presión de pares asociada a expectativas de género para mantener consumos intensos de alcohol y prácticas de sociabilidad violenta en las interacciones cotidianas entre varones y mujeres, puestas en práctica a través de chismes, bromas pesadas reiteradas en el tiempo e interacciones con golpes y empujones, las cuales propiciaban el aislamiento de las y los jóvenes con menores recursos para enfrentar estas prácticas.
Pese a la alta prevalencia de consumo entre las y los jóvenes principalmente de los últimos semestres de preparatoria, identificamos escasez de información frente a las sustancias psicoactivas, así como ideas estereotipadas y estigmatizantes frente a las personas que usan sustancias ilegalizadas. Al respecto, es importante subrayar que encontramos diferencias importantes en las y los jóvenes de primeros semestres de preparatoria en comparación con aquellas y aquellos que cursaban los últimos semestres. Por ejemplo, la timidez y poca experiencia frente a las sustancias de la mayoría de las y los estudiantes de primeros semestres, contrasta con la mayor inquietud, experiencias y/o deseo de experimentar entre aquellas y aquellos de los últimos semestres. Esto significa la necesidad de tener currículos diferenciados según el semestre, partiendo siempre de las experiencias y necesidades de información de las y los jóvenes.
¿Y qué dicen las y los docentes?
Por su parte, el trabajo etnográfico realizado con docentes nos permitió identificar, en términos generales, la falta de conocimiento frente a las sustancias psicoactivas legales e ilegalizadas, la falta de herramientas para responder de manera asertiva a situaciones de consumo por parte de las y los jóvenes, y la idea del internamiento como la mejor estrategia de intervención frente a las situaciones de consumo de las y los estudiantes. La mayoría de las y los docentes reproducía ideas estereotipadas de “las drogas” para referirse al vasto universo de las sustancias ilegalizadas, donde se les asocia con riesgo, dependencia, problemas, delincuencia y muerte. La asociación al placer, la experimentación y la búsqueda de identidad fue marginal. Tampoco diferenciaron entre los distintos patrones posibles de consumo, prevaleciendo la idea de uso como sinónimo de abuso para el caso de las sustancias ilegalizadas. La falta de herramientas de escucha, aunado a la presencia de estereotipos frente a las sustancias ilegalizadas y a las personas que las usan, dificultaba que las y los docentes realizaran acercamientos asertivos sobre este tema con las y los jóvenes, por lo que en el mejor de los casos eran reportados para dar seguimiento por parte del encargado de psicología.
Vimos que la sospecha de consumo por parte de las y los jóvenes generaba nuevas tensiones en las y los docentes que, en lugar de atender y contener la posible situación de consumo, promovían el señalamiento del (la) joven, el esparcimiento de rumores no verificados sobre el comportamiento del (la) menor y el alejamiento y enojo de éste/ésta, que en ocasiones conllevó el abandono escolar, reforzando así la idea de que las y los jóvenes que usan sustancias pierden interés en la escuela, sin reflexionar en cómo el ambiente escolar se torna hostil en estas situaciones.
¿Qué aprendimos de la revisión de literatura?
La revisión de la literatura nos permitió identificar que las estrategias más exitosas de educación sobre drogas en la escuela son aquellas que:
Con base en estos resultados, diseñamos el programa Bien Puestos para la educación sobre drogas en escuelas preparatorias. En su formulación, la estrategia de Bien Puestos 5 concibe a la escuela como un espacio ideal para la reproducción de normas y representaciones sociales en torno a las sustancias psicoactivas. En cuanto tal, la escuela es entonces un espacio idóneo para construir abordajes alternativos que faciliten replantear el tema de los consumos no como una problemática individual sino como un fenómeno social que convoca a la comunidad educativa a pensar en estrategias de vinculación de los estudiantes-usuarios con la comunidad, evitando prácticas de exclusión, estigmatización y encierro.
Una primera característica de Bien Puestos es que busca la reducción de riesgos y daños asociados al consumo de sustancias, al tiempo que promueve la postergación de las edades de inicio de consumo. Para ello, Bien Puestos se implementa a través de tres componentes: jóvenes; docentes, padres/madres y tutores; vinculación interinstitucional.
En su componente de jóvenes, Bien Puestos busca ofrecer conocimientos y habilidades para que aquellas y aquellos jóvenes que no han iniciado el uso de sustancias posterguen sus edades de inicio y que aquellas y aquellos que ya se iniciaron no escalen a patrones de uso problemático y/o dependencia. Para lograr estos objetivos, Bien Puestos propone la combinación de prevención universal con prevención selectiva e indicada, con lo que se busca, por un lado, insistir en la prevención del consumo entre quienes no se han iniciado, al tiempo que reducir los riesgos y daños asociados al consumo en aquellos jóvenes que están experimentando y/o que tienen un uso frecuente, evitando el estigma y la discriminación.
Las estrategias de prevención universal incluyen sesiones de educación sobre drogas en el aula, asistidas por jóvenes de la misma escuela que son capacitados como promotores y promotoras pares. La formación de estos promotores pares es en sí misma una estrategia de prevención selectiva dirigida a jóvenes que se identifican en situación de riesgo frente al consumo de sustancias por sus condiciones biográficas y/o familiares. Las estrategias de prevención indicada se dirigen a brindar acompañamiento específico a jóvenes que han iniciado sus trayectorias de uso de sustancias centrándose en la promoción de la vinculación social, la autonomía y el consumo responsable. Esta combinación ha resultado exitosa en otros contextos y hasta ahora no ha sido probada en México. Estas tres estrategias incorporan información básica sobre sustancias psicoactivas, sus efectos y cómo reducir riesgos y daños asociados a su consumo; entrenamiento en habilidades de resistencia a la presión social; entrenamiento en habilidades afectivas para reconocimiento y gestión de las emociones, y promoción de normas sociales asociadas al consumo responsable y la autonomía personal.
En su componente de docentes, padres, madres y tutores, Bien Puestos pretende brindar a las y los adultos información suficiente sobre sustancias y fortalecer sus habilidades para escuchar y acompañar a las y los jóvenes en sus inquietudes y experiencias con las sustancias. El objetivo de la formación de docentes y padres, madres y tutores, no es convertirlos en expertos sobre drogas, sino formarlos como agentes facilitadores para la promoción de prácticas más comprehensivas de prevención y atención a situaciones de consumo de sustancias psicoactivas que viven las y los jóvenes, integrándolos con la oferta existente de servicios en la comunidad.
A nivel institucional, Bien Puestos promueve procesos de vinculación interinstitucional para potenciar oportunidades de desarrollo personal de las y los jóvenes en sus comunidades.
En términos generales, el objetivo de la estrategia Bien Puestos es transitar de una mirada patologizante y psicobiológica del uso de sustancias a una perspectiva sociocultural donde el énfasis esté puesto en los vínculos sociales, así como en la reflexión sobre cómo nos relacionamos con las sustancias y las personas que las usan, de manera que se puedan reducir los efectos negativos asociados a sus consumos y a los estigmas que los rodean.
Debido a la implementación de las medidas y restricciones sanitarias derivadas de la pandemia por COVID-19, no fue posible continuar con la intervención en la preparatoria de Jesús María. Bien Puestos tuvo que cancelarse y no se implementaron todas las sesiones planeadas con los jóvenes. Sin embargo, se diseñaron los talleres para el aula con las y los jóvenes y un cuadernillo de apoyo para jóvenes estudiantes. Asimismo, se diseñaron e implementaron los talleres con docentes y se creó un cuadernillo de trabajo para docentes.
La experiencia con docentes se implementó en 2021 en una escuela preparatoria pública del municipio Rincón de Romos, Aguascalientes, en convenio con el CECYTEA del estado. La intervención mostró cambios significativos de las y los maestros en relación con sus conocimientos frente a las sustancias, sus actitudes hacia las personas usuarias de sustancias ilegalizadas y su disposición a escuchar a jóvenes en situaciones de consumo.
El equipo de investigadoras confía en tener la oportunidad de replicar la experiencia –esta vez completa– en preparatorias del estado y poder evaluar su impacto con base en los indicadores seleccionados. Consideramos que es tiempo para hablar sobre drogas en la escuela y de cambiar la perspectiva con la cual planteamos este diálogo con las y los jóvenes, ya no desde la prohibición, el estigma y el miedo, sino desde la información y la promoción de los derechos fundamentales de las juventudes.
Las opiniones expresadas en este blog son de exclusiva responsabilidad de la autora o autor y no necesariamente representan la opinión del Programa de Política de Drogas.
1 Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT, 2017).
2 López-Méndez, M., Ospina-Escobar, A., Iskandar, R., Alarid-Escudero, F. (2021). Age-specific rates of onset of cannabis use in Mexico. Addictive Behaviors, 122.
3 Velázquez, S. (2022). Punitivismo, estigma y la estrategia nacional contra las adicciones. Animal Político.
4 85% declaró haber usado alcohol alguna vez en su vida, 60.9% en los 12 meses previos a la encuesta y 46.6% en los 30 días anteriores. Por su parte, 33.7% reportó haber usado alguna sustancia ilegalizada alguna vez en la vida, 3.7% reportó uso en los 12 meses previos a la encuesta y 1.3% en los 30 días antes.
5 Ospina-Escobar, A. y Chávez Llamas., N. CT #35 “Bien Puestos”: una intervención para la reducción de riesgos y daños asociados al uso de sustancias en jóvenes de preparatoria.