Bien por la ALDF

Alejandro Martí · 12 de abril de 2011

Bien por la ALDF

Me da gusto de que luego de varias semanas de noticias escalofriantes y desalentadoras en materia de inseguridad, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal nos dio una buena noticia acerca de la necesaria reparación de daño para las víctimas de secuestro.

En la Comisión de Administración y Procuración de Justicia de la cámara local finalmente se aprobó el dictamen de la nueva Ley de Protección a las Víctimas del Delito de Secuestro.

Este ordenamiento, que todavía debe ser avalado por el pleno, permitirá a las víctimas recuperar los rescates pagados, así como obtener tratamiento médico y sicológico pagado con los bienes decomisados a los secuestradores, además de diversas medidas de protección laboral.

Es un conjunto de acciones bien valen el reconocimiento para los diputados locales. Hacen falta más leyes como esta en todo el país, y ¿por qué no? Incluso a nivel federal para quitar esa idea tan arraigada de que en nuestro país los derechos humanos aplican más para los delincuentes que para sus víctimas y la reparación del daño es algo inalcanzable.

Este meritorio dictamen contempla que la reparación del daño incluya una indemnización del daño material y moral causado, además del pago de los tratamientos médicos, curativos o sicoterapéuticos que sean necesarios como consecuencia de este delito.

Contrario a ese debate que plantea la prohibición y castigo a quienes accedan a pagar un rescate, el dictamen aprobado por la ALDF estipula que la víctima directa o indirecta de un secuestro tenga derecho a que se le devuelva íntegramente el pago del rescate, siempre que la autoridad judicial haya decretado el decomiso de los bienes o valores obtenidos como producto del delito. Este es un avance sin precedente en la reparación del daño.

Además prevé salvedades para que las víctimas de secuestro o sus familiares que se vean directamente afectados no tengan afectaciones laborales. Así se contempla que no perderán su empleo mientras dure el proceso y se les suspenderán las obligaciones de carácter fiscal, contractual, mercantil, administrativo, laboral, familiar y civil.

Asimismo el IMSS o ISSSTE cubrirán el salario del secuestrado como si tuviera una incapacidad y las escuelas públicas o privadas otorgarán becas a las víctimas indirectas del secuestro.

Hay que decirlo con todas sus letras: así como muchas veces me he sentido avergonzado y enojado por el deficiente comportamiento de los diputados locales, esta vez lograron un gran avance en materia de reparación del daño a las víctimas que esperamos sea ratificado pronto por el pleno de la Asamblea Legislativa.

Sería muy bueno que en las cámaras federales de Diputados y Senadores vieran este buen ejemplo y tomaran cartas en el asunto en algunos de los muchos temas que duermen el sueño de los justos en la congeladora legislativa.

Por ahí vienen propuestas interesantes para combatir este delito que tanto lastima a la sociedad. Esperemos que los legisladores federales estén a la altura. Por lo pronto en la ALDF parece que tomaron en serio las cosas y merecen todo nuestro reconocimiento.