Bicicletiar for Dummies

Dulce Ramos · 21 de febrero de 2013

Bicicletiar for Dummies

Llegar del punto A al B.   O, en caso de que estemos hablando de andar en bici, llegar de la zona de Polanco por el Ángela Peralta hasta la Zona Rosa, pasando la Estela de Luz.

¿Qué hacer?

¿Qué ruta tomar?

Son varias consideraciones las que se hacen, todas ellas respetables.  ¿Usar las ciclovías?   Aconsejable.   Sobre todo para los que no aprendieron a andar de chavitos.   Qué bueno que el gobierno proteja a aquellos que no anduvieron en los tajos pedaleando entre los terregales.  Por allí se les puede ver trastabillando entre las luces rojas.  Qué bueno que tengan sus ciclovías para ir plácidos.

Pero igual se quiere algo más.

Finalmente el recorrido se hace porque es preciso llegar a B, y la razón puede ser por demás importante: la cita con el novio, la junta de trabajo, el trámite tanto tiempo postergado.  Pero llegar a B no significa que te atengan al redil de la ciclovía que quieren endilgarte.  Más bien búscale.  Indaga.  Ahorra tiempo, y diviértete.  Que el tiempo para llegar a B es vida, y en la vida, si acaso hay un momento, si acaso se encuentra una rendija, es para divertirse.   Cualquier cosa que signifique divertirse.

Así que salgamos de la zona del Ángela Peralta y vayamos a Arquímedes en sentido contrario, pasando frente al Club Asturiano, con la intención de cruzar Reforma hacia la entrada Acuario del Bosque.

Esa entrada Acuario es la primera accesible después de Arquímedes, si se va por Reforma al Centro.  Ves la pagoda a la derecha, y la primera puerta es Acuario.  Por esa puerta se entra al zoo;  también por allí se va a la casa que Arreola hizo propia.   Pero justo entrando en Acuario, el primer truco es una callecita que lleva a la izquierda hacia el Lago Mayor:

1

Recién girando por esa callecita, la vista del Lago Mayor es un remanso:

2

Un remanso para pedalear tranquilo, entre el lago y un prado elevado que invita a acostarse, invita a la cita íntima, esa que en los años mozos terminaba en dedeada:

3

Qué bonito es lo bonito cuando es bonito.

Ojo aquí: que de seguir rodeando el Lago Mayor, de llegar hasta el final, nos encallejonarían sin remedio unas rocas allí todas chafas hechizas que la neta podríamos demolerlas y prescindir de ellas, mejorar el parque destruyéndolas del todo.   No vayan hasta el fondo de esas rocas.  Más bien, al toparse de frente con la Porrúa hay que agarrar una ligera subida de un pequeño senderito de 10 metros, póngale primera aunque está facilón, namas aguas con la cabeza porque hay una rama, agáchese bien colega, pase el árbol y gire a la derecha rodeando la Porrúa donde encontrará el Acceso Grutas, y donde está el innombrable café de Seattle.

4

5

Siguiendo recto parque adentro por Avenida Grutas, entre la Porrúa y el innombrable, giré a la izquierda en la segunda callecita, por una pequeña brecha que rodeará una cerca (desde la Porrúa son unos cincuenta metros).   En el punto señalado en la foto cuide tomar el sendero izquierdo pegado a la cerca, porque si te trepas a una colinilla para que te cuento:

6 

Ese sendero izquierdo lleva al riachuelo:

7

El cruce del riachuelo es por una roca plana que en nada daña la bici.   Después de cruzarlo póngale primera de nuevo, una pequeña loma gira a la izquierda hacia las fritangas:

8

En esa zona de fritangas hay baños medio suciones.  Así que mejor aguántese, apriétele allí, y síganle hasta el pasillo cósmico, el cual puede abordarse de dos maneras: por en medio esquivando paseantes, siendo un paseante, o por la banqueta trasera de la izquierda, más directa.  Eso se lo dejo a usted:

9

Lo cierto es que una vez en esa Avenida cósmica, enfilado rumbo al monumento de los Niños Héroes, se pedalea entre todas las máscaras de todos los luchadores habidos y por haber; entre todas las camisas de todos los equipos; los pañales, el espíritu santo y el encantador de serpientes; entre chicos vestidos de Puma, chicas de lentejuelas que dejan ver la panza, las aguas carísimas, el llévelo, llévelo, o el que te pinta de mínimo con bigotes y todo.  Se pedalea entre tatuajes guadalupanos, incienso y limpias, entre la sucesión multicolor de lo mucho que somos.

Y toda esa vorágine conduce a las seis columnas de mármol que asemejan antorchas: el monumento a unos Niños Héroes que nos hemos acostumbrado a honrar.

Aquí ojo: No vayan frente al monumento de los Niños Héroes!

Bueno, si quieren verlo vayan, pero seguir por allí tiene unos escalones que dañarían la bici.  Si es suya adelante, y ni me meto.  Pero si es @ecobici hay que cuidarla, porque mal pedo andar de ocioso y aparte dejar la cleta echa mierda.  La regla de oro del aracle que quieras hacer en tus correrías urbanas, es no madrear la cleta pública.

Ya casi estas allí.

Solo falta entonces seguir bordeando el monumento hacia el Acceso Bolívar de Reforma, viendo el monumento a la derecha hasta llegar a unos escalones:

10

Esos escalones también dañan la cleta, pero, justo pasándolos, una segunda bajada tiene rampa que libra esos escalones dañadores.  Y esa rampa conduce directo a la gran avenida que une los puntos de fuga del Ángel, Niños Héroes y Castillo, enmarcados por Torre Mayor y Estela de Luz: un poema.

Esa explanada magnífica, que cruza distante de los cláxones del Circuito, lleva al Jardín de los Leones, y más allá al espacio público del que brota la Estela de Luz.  Después está la Zona Rosa.  Y más al fondo, y en todas partes, la ciudad que añora recibirte.

11

Como decimos en mi tierra:  ándensen por la sombra.   Y al tiro con los cafres.