cynthiaram · 9 de septiembre de 2011
¿Han escuchado la publicidad que ha saturado la radio en los últimos meses sobre la mentada moneda conmemorativa de Juan Pablo II? Ahí dicen que el Papa viajero quería harto a su “Méjico siempre fiel” y que Sanborns, amablemente, ha mandado a acuñar con la Casa de Moneda de México, una pieza única de gran valor, en donde se encuentra “fundido el milagro de su amor”.
La monedita cuesta $ 1,159.00 pero, honestamente, ¿qué son 20 salarios mínimos si en sus ligeros 31.103 gramitos se ha fundido tooooodo “el milagro del amor” de Juan Pablo II?
De cualquiera forma, y aunque parezca que 1,159 pesitos por tanto y sagrado amor es un OFERTÓN, yo que ustedes (en caso de que estén planeado invertir en un no tan arriesgado portafolio de inversión celestial) me cercioraría de que “el milagro del amor” del Papa viajero efectivamente está ahí fundido…
Recuerden que la Ley federal de protección al consumidor (artículo 32) señala que la información o publicidad relativa a bienes, productos o servicios que se difundan por cualquier medio o forma, deberán ser veraces, comprobables y exentos de textos, diálogos, sonidos, imágenes, marcas, denominaciones de origen y otras descripciones que induzcan o puedan inducir a error o confusión por engañosas o abusivas.
Para los efectos de esta ley, se entiende por información o publicidad engañosa o abusiva aquella que refiere características o información relacionadas con algún bien, producto o servicio que pudiendo o no ser verdaderas, inducen a error o confusión por la forma inexacta, falsa, exagerada, parcial, artificiosa o tendenciosa en que se presenta.
Méjico siempre tan fiel y la Profeco siempre tan ciega…