Batallas que vienen

Dulce Ramos · 12 de marzo de 2013

Batallas que vienen

Me encuentro ‘fuera de base’, recuperándome de un problema médico en vías de resolución; con participaciones muy limitadas en redes sociales, pero con la expectativa de regresar al cien por ciento en fecha próxima. Por mientras, comparto algunas dudas y retos en el horizonte.

México. Nada es casual, todo lleva su dosis de jiribilla. A ciento un días de gobierno, hoy se materializaron las reformas en materia de telecomunicaciones vertebradas entre los 95 puntos del Pacto por México. Combate discursivo a monopolios y mercados dominantes, reforzamiento de mecanismos existentes, vino viejo en odres nuevos. El reparto es el mismo, como lo han sido hasta ahora las buenas intenciones. Habrá que esperar. ¿Se reedita acaso -en clave reluciente, ahora que ‘México se mueve’- el Parto de los Montes de siempre?

Imposible anticipar sus alcances, aunque sigo creyendo que en la actual recomposición priista en ciernes, a las oposiciones –cuando menos a corto plazo- se les dará trato de sectores internos. Como el tecnocrático, obrero, o popular. Si no se cuidan, el peñanietismo acabará engulléndoselos antes de las elecciones que inclinarán la balanza a favor de la causa tricolor: tal como sucedió con el salinismo triunfante de 1991.

Será entonces como un Retorno a la Semilla: temido por los ciudadanos, pero impulsado (casi con entusiasmo) por las cúpulas.

Las transiciones a la democracia suelen llevar a lugares ignotos. Nada está escrito. Hasta en Myanmar: bastión del autoritarismo más acendrado y la violación sistemática de los Derechos Humanos, se activa un proceso que los medios tildan de irreversible, pero en donde se perfilan tiempos difíciles.

En Venezuela, alterna la orfandad política con muestras de profundo dolor y una concepción cuasi carnavalesca si nos atenemos a las teorías de Bajtín, tamizadas por la crítica válida de Umberto Eco. Pero lo ocurrido en Caracas a raíz de la muerte de Hugo Chávez trasciende toda literaturización gratuita. Quedan para el amplísimo anecdotario dos estampas entre muchas. Las lágrimas del déspota bielorruso Alexander Lukashenko, orgullosamente autodenominado ‘último sátrapa de Europa’; también la activa participación y profundo pésame del cleptócrata y eterno dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. 

Desmesura retórica y reliquias cívicas: la espada de Bolívar o la Boina del Eterno Comandante. Retórica hiperventilada del continuador iluminado Nicolás Maduro Moros, el eventual y seguro sucesor. Un estado que pretende ser perpetuo de guerra, bajo la espiritual guía del Caudillo y sus interpretadores del arcano constitucional, electoral, militar y burocrático: todos rodilla en suelo, alertas contra la oposición silenciada que de acuerdo a la sentencia del presidente en funciones que lo jura por Chávez, ‘nunca regresará al poder’.

Maduro equipara al Comandante, con Cristo; Ahmedineyad también, presagiando su eventual resurrección.

Más allá de la siesta de Peña Nieto durante las pompas fúnebres y la consolidación del Mito, somos atónitos testigos de un culebrón que rebasa los linderos enfebrecidos del Realismo Mágico.

Decretado el embalsamamiento digno de la Idea Juché  tropicalizada, y que en su momento fue rechazado por Chávez en uno de sus programas televisivos, se acentúa la política social clientelista, ajena a los valores democráticos que le parecen ajenos. Un poco como México, enrutado hacia el priismo posmoderno.

Foto 1 Batallas que vienen
Kim Il-Sung, desde su caja de cristal. ¿Un rincón fúnebre de Pyongyang, sucursal Caracas?

Ha sido un larguísimo trayecto, de Sabaneta hacia la inmortalidad y conversión del chavismo en fenómeno de masas, taumaturgos y santuarios. ¿Cuánto tiempo tardará Andrew Lloyd Webber -o algún otro epígono- en producir una ópera basada en la vida del Padre de la Patria Bolivariana?

Laica religiosidad sui generis, e instituciones cautivas; cambios a modo para que en las elecciones del 14 de abril se imponga la aplanadora electoral, conducida por el profeta designado Nicolás Maduro –excluyendo a Diosdado Cabello, quien debió asumir en lugar del Presidente Encargado de acuerdo a la Constitución antes de su transformación express vía el Poder Judicial al servicio de La Causa- predicando el amenazante y ensordecedor Soliloquio que anula cualquier diálogo con una oposición que no forma parte de los planes futuros del Bolivariano País de las Maravillas.

Es muy probable que uno de los factores que definieron la derrota –por mínima diferencia- de la izquierda en  las elecciones federales de 2006 en México pudo haber sido, precisamente, el espantajo chavista empuñado por la propaganda de Calderón y las cúpulas que lo apoyaron en la recta final de esa campaña. Eso, y elno se meta conmigo caballero’  lanzado por Chávez a Fox, fueron dos capítulos de una historia que aún no tiene visos de concluir.

El poschavismo polarizante, que se convierte desde ya en la multiplicación de prodigios bajo la égida de los interpretadores de su voluntad, es hoy política de cohesión y gobierno. La oposición que representa Henrique Capriles Radonski tendrá que enfrentar un aparato accionado a su máxima capacidad.

Ciudad del Vaticano. A unas horas de que inicie el proceso para elegir a un nuevo jerarca de la Iglesia Católica, Norberto Rivera: uno de los Dirty Dozen señalados por la OSC de víctimas de abusos sexuales SNAP, emplaza a los integrantes de esta organización a que ‘sigan haciendo el ruido que quieran’.

Lo recuerdo en Tlaxcoaque, durante la ceremonia de las Campanas de la Paz donadas por el embajador azerbaijano. Su nula respuesta a mi cuestionamiento sobre las erróneas acusaciones de ‘genocidio’ vertidas por el clan Aliyev en contra del pueblo armenio, y que aún persisten en placas y estatuas en ese sitio.

Foto 2 Batallas que vienen
Ecos del pasado a la vuelta de la esquina. El Arzobispo Primado de México comparte mesa con Girolamo Prigione, bajo la sombra de Marcial Maciel.

Rivera participa en el cónclave del cual surgirá un nuevo Pontífice que sustituirá al Emérito Benedicto XVI: situación de suyo, inédita en nuestro tiempo. Persistirán muchas preguntas y dudas en la relación que el Alto Clero Empresarial estableció con figuras tan apoyadas por el Establishment en México y la Santa Sede, como el fundador de los Legionarios de Cristo y la familia Servitje por ejemplo. ¿Se ocupará el sucesor de Ratzinger, de ese u otros escándalos que sacuden a la Iglesia: institución tan urgida de un cambio profundo –peras y manzanas- como nuestras propias agrupaciones políticas, regulatorias y componentes del Estado?

En el ámbito local, se aventura un preliminar desenlace. México podría avanzar en estos días hacia el Necesariato PRIista, disfrazado de nueva cuenta con ropajes de concertacesión. Quizá Peña Nieto y su equipo consumen la Gran Tarea que dejó inconclusa el Salinisimo durante su sexenio.

Nuestra obligación ciudadana tendrá que ser -como siempre: sin bajar la guardia- la defensa irrestricta de los espacios de libre discusión que deje la resaca pactista.

En cualquier caso, será una semana: aquí y en otras partes, pletórica de sorpresas.