Manuel J. Molano · 30 de marzo de 2012
Esta semana, @Juan_Pardinas de @imcomx, en compañía de los compañeros de @CIDAC, @mexevalua, y @GesocAC entre otros, fueron a ver al Auditor Superior de la Federación (@ASF_Mexico). La idea: solicitar que la ASF audite los subsidios a los energéticos en México.
@CIDAC ha hecho una serie de eventos alrededor de esta idea. Yo he faltado a todos ellos menos a uno, el miércoles pasado, en el cual nos hicieron una presentación muy emotiva de todas las causas y cosas que podrían apoyarse con los 200,000,000,000,000 (doscientos mil millones) de pesos que cuesta el subsidio a energéticos en México. Esa es la estimación de @CIDAC del número. Le he oido a Luis Foncerrada del CEESP (@foncerrada) que pudieran ser hasta 315 mil millones.
Paréntesis: En uno de estos desayunos de @CIDAC, un colega economista que sí asistió me dijo que se sentó junto a un diputado que aseguraba (vaya, juraba y comía tierra) que en México no existían los subsidios a los combustibles. El señor preguntaba airado a mi colega: “¿Cuál subsidio? El presupuesto de egresos de la federación no hace referencia a ningún subsidio a las gasolinas. De hecho, lo que tienen las gasolinas son un chingo de impuestos” (congressus persona dixit)
Es difícil saber porque depende con quién te compares. Estados Unidos, dentro del mundo desarrollado, tiene gasolinas relativamente baratas – y aún así, en México estamos por debajo. Aquí está la presentación que @Juan_Pardinas y compañía le llevaron a @ASF_Mexico. Chequen los recibos de gasolina en los distintos lugares del mundo. En Inglaterra, la gasolina vale la friolera de 27.4 pesos por litro. En Chile vale $19.7 (todo convertido a pesos mexicanos por litro). En Estados Unidos, $12.3; Brasil, $18.8; Turquía, $27.7; Rusia, $12.8 .
El argumento del “gasolinazo” que se inventó @lopezobrador_ antes de transformarse en “el camino del amor” es que subir los precios de las gasolinas afecta a los más pobres y que genera presiones inflacionarias. La presentación que @imcomx entregó a @ASF_Mexico muestra que es exactamente al revés. en Venezuela, donde la gasolina cuesta $2.85 por litro, la inflación sextuplica la de México.
Ahora bien, la presentación de @CIDAC decía que podíamos gastarnos ese dinero en muchísimas otras cosas. En eso no estoy de acuerdo. Me sale el economista ortodoxo que llevo dentro y recuerdo a un señor Hartwick, economista de los recursos naturales. La regla que lleva el nombre del señor Hartwick postula que el capital natural de los países, si se explota, debe convertirse en otra forma de capital, pero no debe convertirse en gasto. La lógica es muy simple. Imaginemos que en medio de una bacanal pantagruélica, los amigos del lector, este bloguero y usted decidimos desmantelar la casa que heredamos de alguien para seguir chupando. Quitamos los excusados y lavabos, los vendemos, y bebemos durante una semana con la venta. Luego desmantelamos las ventanas y puertas, y con lo vendido seguimos en la ingesta alcohólica otra semanita. Después, entusiasmados, desmontamos pisos y techos y con el producto de la venta bebemos un mes más. Antes de tener resaca, vamos desarmando paredes y vendiendo tabiques, hasta dejar el terreno pelón, y con ello nos emborrachamos otro mes.
Una vez desmantelada la casa podemos vender el terreno, pero ya no podemos seguir vendiendo nada más. Estaremos crudos y empobrecidos. Eso es exactamente lo que México está haciendo con la renta petrolera. La renta petrolera debe constituir un fondo para las generaciones futuras, como se hace en Noruega. Si la vamos a usar para atención a la pobreza, usémosla exclusivamente para resolver problemas de pobreza patrimonial (el piso firme en las casas de los pobres medio califica). No la usemos para pagar sueldos de burócratas, campañas políticas, ni cosas por el estilo. ¿Salud? ¿Educación? Pueque. Siempre y cuando sean de calidad.
Esa es la razón por la cual hay que pagar impuestos. Esa es la razón por la cual hay que separar a PEMEX del gobierno – si no quieren privatizar, al menos ambos entes deberían tener una hoja de balance separada. Empresas como CFE no deberían cobrar impuestos a los presuntamente ricos para subsidiar a los presuntamente pobres. Si queremos regalar dinero, localicemos a los pobres de nuestra sociedad y brindémosles toda nuestra ayuda – pero es necesario que los bienes y servicios que se vendan en nuestra economía se vendan a precios de mercado y al menos cubriendo el costo de su producción.
Las distorsiones a los precios de la energía en México retrasan las inversiones en eficiencia energética de México. Hacen que nuestra producción dependa de la energía más allá de lo que ya es tecnológicamente posible. Propician congestión en nuestras ciudades – dado que hacen barato sacar el coche – y desincentivan la creación de empleos de baja remuneración. Algunos subsidios energéticos sí son explícitos – como los del diesel agropecuario y pesquero – e incentivan la depredación de ecosistemas marinos.
La canción popular decía: “pagas la renta, el teléfono y la luz. De lo que sobre, ahí tienes para tu gasto; y lo demás me lo guardas pa’ mi alipús”. El borrachín que pensaba que su mujer podía hacer todas esas cosas solamente con dos pesos, tenía muy claro que primero pagas el uso del capital, y después están el gasto y la farra. Ninguna de estas cosas le queda clara a los gobiernos en México. @FelipeCalderon paradójicamente pasará a la historia como un presidente ecologista y antinarco; en lo primero estoy en desacuerdo. En su mandato, tendría que haber detenido esta sangría de recursos públicos. Blogoff