Balones de Oro

Georgina González Toussaint · 19 de enero de 2011

Balones de Oro

Pareciera a veces que el universo conspira en nuestra contra. Al menos eso decía el alquimista, pero a nuestro futbol desde aquel “¿Por qué siempre a nosotros?” inmortalizado por Don Fernando Marcos en una de las  tantas eliminaciones del Tri por  fallar, fallar y fallar frente al marco y que en una del rival nos dejaran fuera de una Copa del Mundo, pareciera que así es.

Que si tuvimos un mundial que por malos y menospreciados cálculos -es decir estar seguros que no calificaríamos primeros- el TRI terminó jugando fuera del Azteca. Que si regresó Javier “el Iluminado” Aguirre, pero en su peor momento de oscuridad, y que si  ponemos todas las ganas para otorgar el premio Balón de Oro a lo nuestro, resulta que la FIFA – sí, ese organismo jijo que pareciera traernos de encargo en sorteos, arbitrajes y fechas- organizó su entrega de Balón de Oro días antes. Pero aún así, nuestros balones son de oro, o dicho de otro modo, lo nuestro es nuestro y es parte del universo en que nos movemos futbolera y emocionalmente.

En esta ocasión el formato evolucionó hacia lo real. Me explico: anteriormente las ternas eran elegidas por capitanes y entrenadores de los 18 equipos, sin embargo la votación era hecha solo por los nominados, de tal manera que quien tuviera mas nominados podía tener mayor injerencia a favor en la votación. Ahora la selección de ternas es igual, pero la votación será emitida por 2 representantes de cada uno de los 18 equipos. De tal manera que ser premiado con el Balón de Oro cumple de manera redonda -obvio es un balón- con la distinción de ser seleccionado por tu propio gremio, por aquellos a los que has enfrentado, vencido, odiado y reconocido. Los medios no tienen ni media vela en este entierro, los directivos tampoco y usted querido aficionado bloguero, solo es testigo de todo.

¿Vale ser premiado así? Para mí sí, por que este reconocimiento va mas allá de rating, popularidad o del peso de una camiseta. Para usted Memo Ochoa puede ser el mejor portero, sin embargo para el gremio son Oswaldo, Johnathan y Chuy Corona los más difíciles de vulnerar. Puede el mundo futbolístico derretirse por Chelis, sin embargo la terna estaba entre Vuce, El Profe Meza y Romano. Y así veríamos que Monterrey tiene un nominado en 8 de 9 categorias posibles, lo que en el formato anterior tendría 7 votos asegurados por nominación.

¿Chucho Benitez, Chaco Giménez o el Chupete Suazo? Todos con CH y aunque la Real Academia pretenda hacerse la ciega y considerarla muda, para nosotros es sonora y vistosa para diferenciar al más “chido”, al más “chicho” del torneo. Seguro que usted tiene su preferencia, pero ¿ya se puso a pensar si es dependiendo de su afición o de su visión del juego? O lo que es lo mismo, ¿está seguro que no lo vence la pasión? Ya sé, estara pensando que no, que para nada, que quién se cree esta “damita” para dudar de mi “objetividad futbolística”. Pero como el futbol es pasión, creo que cabe esa posibilidad. Además esta el factor popularidad. Los medios nos encargamos de ponerle mayor reflector a unos sobre otros. Es mas popular Memo Ochoa que Jesús Corona, sin embargo el elegido a mejor portero por el gremio futbolístico fue Corona, al que solo le anotaron 13 goles en el torneo.

Así transcurrió la baloniza dorada, Marco Rodríguez, ya sin Archundia nominado, tampoco ganó el Balón de Oro al mejor árbitro, aquí sí seguro que debe ser por la facilidad que tiene Chiquimarco de inflamarles “los de oro” a varios. Monterrey terminó llevándose 5 por elección. Con este sistema ya no cabe la postura de que no me lo gané por que me echaron montón. Ahora sí no es más que el universo futbolero nuestro el que conspira a favor de cada ganador del premio y eso para mí vale oro.

Aún así le cuento que durante la entrega, Jared Borguetti anunció como ganador del mejor jugador a Christian “Chucho” Benitez, cuando en la gráfica de votación aparecía el Chupete Suazo, ¿lo venció la pasión por Santos? No, lo venció la escenografía que no le permitía ver la pantalla completa, lo dicho ¿por qué siempre a nosotros?