Ballenas del Golfo de México: su importancia en el ecosistema y las amenazas que enfrentan

Redacción Animal Político · 21 de febrero de 2025

Ballenas del Golfo de México: su importancia en el ecosistema y las amenazas que enfrentan

Ballenas, delfines, marsopas, focas, lobos marinos y manatíes, aunque ahora los asociamos con el océano, tienen un origen terrestre. Como expresó el capitán Nemo al señor Aronnax en Veinte mil leguas de viaje submarino: “Del mar venimos y al mar regresamos”.

Los mamíferos marinos son un grupo diverso de especies que, aun cuando descienden de ancestros terrestres, desarrollaron adaptaciones únicas para vivir en ambientes acuáticos. Entre ellos se encuentran los cetáceos, divididos en dos subórdenes principales:

  1. Odontocetos: son los cetáceos dentados, como los delfines, las orcas y los cachalotes. Poseen dientes y se alimentan principalmente de peces y calamares.
  2. Misticetos: conocidos como ballenas barbadas. Incluyen especies como la ballena azul y la ballena jorobada. En lugar de dientes tienen barbas que utilizan para filtrar organismos del agua.

Tradicionalmente, el término “ballenas verdaderas” se ha utilizado para referirse a las especies de misticetos, debido a las barbas características que las distinguen.

El Golfo de México es hogar de una notable diversidad de ballenas, desde la imponente ballena de Bryde (Balaenoptera edeni), hasta la peculiar ballena de Rice (Balaenoptera ricei), endémica del Golfo de México. Estas criaturas no solo embellecen nuestras aguas con su presencia, sino que desempeñan roles ecológicos fundamentales. Al alimentarse y migrar, contribuyen al transporte de nutrientes, fertilizando las aguas y apoyando la productividad de los ecosistemas marinos. 1

Sin embargo, las ballenas del Golfo de México enfrentan numerosas amenazas a raíz de las actividades humanas. 2 3 El tráfico marítimo, las redes de pesca, las exploraciones petroleras y los disturbios acústicos interfieren con la capacidad de las ballenas para comunicarse, navegar, encontrar alimento y sobrevivir.

La industria petrolera, en particular, ha tenido un impacto negativo en la vida de los cetáceos. 5 Uno de los eventos más devastadores fue el derrame de la plataforma Deepwater Horizon en 2010, ocurrido en el Golfo de México, que liberó millones de litros de crudo, afectando gravemente a por lo menos 22 poblaciones de cetáceos, lo que representa aproximadamente 15 especies. 6

Entre los efectos negativos a largo plazo de este evento, se ha observado una reducción en la fertilidad y un aumento en la probabilidad de que estos animales tengan problemas de salud. De hecho, se estima que el tamaño poblacional de algunas especies de cetáceos se redujo hasta en un 51 % en solo una década.

Además del riesgo de derrames, las exploraciones sísmicas para la búsqueda de hidrocarburos representan otra amenaza. 8 Esta exploración genera ruidos de alta intensidad que interfieren con la comunicación, orientación y patrones de comportamiento de las ballenas, afectando sus rutas migratorias y su capacidad para encontrar alimento. 9 Además, el aumento del tráfico marítimo asociado a esta industria incrementa el riesgo de colisiones fatales entre embarcaciones y ballenas. 10

El cambio climático es una amenaza más que se suma. 11 12 Las alteraciones en las temperaturas del agua y la disponibilidad de presas alteran las migraciones y patrones de alimentación de las ballenas. 13 A la par, el aumento de la temperatura del agua puede llevar a cambios en la distribución de las especies, obligándolas a buscar nuevos hábitats que pueden no ser tan adecuados para su supervivencia.

Desde la legendaria “Moby Dick” hasta las ballenas que hoy surcan nuestros mares capturando la imaginación humana y simbolizando tanto la grandeza como la fragilidad de la naturaleza, para mí, las ballenas son esas guardianas del aliento puro y sano del mar. Protegerlas es esencial, no solo por su valor intrínseco, sino porque son organismos clave para el flujo de materia y energía del planeta.

Es imperativo que adoptemos prácticas sostenibles y enfoques innovadores para garantizar que estas majestuosas criaturas continúen enriqueciendo nuestros océanos y nuestra cultura.

* Antar Pérez es especialista en Ciencias Marinas de Oceana en México.

 

1 Pearson, H., Savoca, M., Costa, D., Lomas, M., Molina, R., Pershing, A., Smith, C., Villaseñor-Derbez, J., Wing, S., & Roman, J. (2022). Whales in the carbon cycle: Can recovery remove carbon dioxide? Trends in Ecology & Evolution, 38.

2 Carretta, J. V., Oleson, E. M., Baker, J. D., Weller, D. W., Lang, A. R., Forney, K. A., Muto, M., Hanson, B., Orr, A. J., Huber, H. R., Lowry, M. S., Barlow, J., Moore, J. E., Lynch, D., Carswell, L., & Brownell, R. L. (2015). 2015 U.S. Pacific Marine Mammal Stock Assessments: 2015. U.S. Department of Commerce, NOAA Technical Memorandum NMFS-AFSC-161.

3 Cubero Pardo, P. (2022). Modelo Espacial de vulnerabilidad de áreas de grandes cetáceos ante actividades antrópicas en el Golfo de California como base para un plan de protección. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Baja California Sur.

4 Nisi, A., Welch, H., Brodie, S., Leiphardt, C., Rhodes, R., Hazen, E., Redfern, J., Branch, T., Barreto, A., Calambokidis, J., Clavelle, T., Dares, L., Vos, A., Gero, S., Jackson, J., Kenney, R., Kroodsma, D., Leaper, R., Mccauley, D., & Abrahms, B. (2024). Ship collision risk threatens whales across the world’s oceans. Science, 386, 870-875.

5 NOAA. (2021). Sea Turtles, Dolphins, and Whales – 10 years after the Deepwater Horizon Oil Spill. NOAA Fisheries. Disponible en línea

6 Ibídem.

7 Ibídem.

8 Gillespie, D., Potter, J., Frantzis, A., Simmonds, M., Swift, R., & Thompson, D. (2003). A Review of The Effects of Seismic Surveys on Marine Mammals. Marine Technology Society Journal, 37, 16-34.

9 Ibídem.

10 Ibídem.

11 Cubero Pardo, P. (2012). Modelo Espacial de vulnerabilidad de áreas de grandes cetáceos ante actividades antrópicas en el Golfo de California como base para un plan de protección. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Baja California Sur.

12 Moore, S. E., DeMaster, D. P., & Dayton, P. K. (2001). Cetacean habitat selection in the Alaskan Arctic during summer and autumn. Arctic, 54(4), 448-460.

13 Rice, D. W., Wolman, A. A., & Braham, H. W. (1984). The Gray Whale, Eschrichtius robustus. Marine Fisheries Review, 46(4), 7-14.