Opinión y Análisis · 26 de octubre de 2026
Por Gina Ileana Chacón*
Aunque en 2025 se pagó el doble que en 2024 en cuotas de acceso a las áreas naturales protegidas y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público reportó una recaudación récord, menos de la mitad de ese dinero regresó a esas mismas áreas para conservarlas.
Seguramente has visitado un paraíso en México. Una playa de arena blanca en el Caribe, un bosque de pinos en la sierra o un desierto infinito en el norte. Cualquiera de esos paisajes que guardas en la memoria probablemente está dentro de un área natural protegida (ANP), y para entrar pagaste una cuota destinada a seguir conservando ese lugar. Pero en la realidad esto no ocurre.
El turismo aporta millones, pero la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) no devuelve esos ingresos a las ANP, como lo establece la Ley Federal de Derechos. Peor aún, desde 2025 las cuotas de acceso a las ANP aumentaron 100 % —es decir, se duplicaron—, pero desafortunadamente ese dinero no se utiliza para conservar más y mejor. A la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) se le devolvió menos de la mitad de lo recaudado. Es un desplome drástico si se compara con el 94 % que se le reintegraba en 2023 y 2024.
Esto no solo contradice la lógica misma de la cuota, sino que además el aumento se tradujo en aún menos recursos para el cuidado de las áreas naturales. ¿Dónde quedó ese dinero y por qué no regresó a los lugares a los que se prometió destinar el pago?
Un ejemplo para dimensionarlo es Balandra, en La Paz. El número de visitantes creció 206 % en siete años, de 98,000 a 300,000, y en 2025 recaudó 4.9 millones de pesos en entradas. ¿Cuánto regresó a la zona? Apenas 20,825 pesos.
Este caso no es una excepción. A nivel nacional, las ANP recaudaron una cifra histórica de 473.8 millones de pesos en 2025. Pero la SHCP solo reintegró el 47 % de ese dinero (222.8 millones) a la Conanp. Dicho de otro modo, de cada 100 pesos que generan las ANP, 53 no llegaron a ellas.
Y la paradoja no termina ahí. De ese 47 % que sí logró regresar a la Conanp, casi la mitad —85.6 millones de pesos— se destinó al pago de cuotas y aportaciones a organismos internacionales. La inversión directa para la conservación del territorio queda al final de la fila. A esto se suma que las ANP perdieron 50.4 millones de pesos entre 2018 y 2025 por permisos a prestadores de servicios turísticos (Artículo 194-C) que la SHCP recaudó y que la ley no la obliga a devolver.
Este abandono es estructural y se refleja en el déficit de personal que cuida las ANP, un déficit que debería avergonzarnos.
El estándar internacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recomienda un guardaparque por cada 500 hectáreas. Para llegar a ese estándar, México necesitaría 196,000 guardaparques para cuidar sus 98 millones de hectáreas. Pero cuenta apenas con 717 personas en 2026. En promedio, cada persona cuida 136,680 hectáreas, es decir, 273 veces más territorio de lo que debería atender.
El Parque Nacional Revillagigedo, en Baja California Sur, es un imán para el buceo de clase mundial, donde el turismo extranjero pagó en 2025 3,622 pesos por persona al día, mientras que visitantes nacionales o residentes en el país pagaron la mitad por disfrutar de su biodiversidad. En ese año, 2025, recaudó 53.8 millones de pesos, aportando el 11 % de todos los ingresos por cuotas de acceso de las ANP del país, pero solo se le devolvieron 2,695 pesos a este parque nacional.
Y, aunque resguarda 14.8 millones de hectáreas —un territorio más grande que todo el estado de Coahuila—, en 2026 tiene solo dos personas asignadas para su vigilancia y atención. Revillagigedo por sí sola requeriría alrededor de 29,600 guardaparques.
Detrás de cada una de estas escenas hay una decisión política que se toma año con año a través del presupuesto que el Gobierno Federal asigna. Para 2027 el panorama no mejora. La propuesta es asignarle a la Conanp 1,591 millones de pesos, son 14 millones menos que el presupuesto modificado de 2026. Esto equivale a 16.2 pesos por hectárea al año. Menos de lo que cuesta un café para cuidar, durante 12 meses, un territorio del tamaño de un campo y medio de futbol.
Exigir que se destinen más recursos a las ANP y que el 100 % de los ingresos recaudados por cuotas de acceso y permisos regrese a las ANP no es un capricho administrativo, es una medida urgente de supervivencia.
Se necesita reformar la Ley Federal de Derechos y garantizar el 100 % del retorno de los ingresos a las ANP. La conservación de nuestros ecosistemas no puede depender de la resistencia heroica de las comunidades aledañas y de la misma Conanp, que las sostienen, frente a la indiferencia de las autoridades.
Para lograrlo, desde la coalición NOSSA hacemos cada año un análisis de los pesos y centavos destinados a las ANP, junto con recomendaciones de política pública para hacerles frente. Buscamos que la conservación deje de ser un tema técnico y se convierta en una demanda ciudadana. Por eso, este esfuerzo no está completo sin tu lectura, tu indignación y tu exigencia. Te invitamos a consultar información aquí.♦
*Gina Ileana Chacón es directora de Política Pública del Programa México de Wildlands Network y miembro de la coalición Noroeste Sociedad Civil para la Sustentabilidad Ambiental (NOSSA), OSC de la Coalición México Resiliente.