'Bajamos el índice delictivo a chingadazos'

blogeditor · 17 de mayo de 2021

'Bajamos el índice delictivo a chingadazos'

Si la policía puede trabajar en lo oscurito, todo esfuerzo de mejora será siempre insuficiente.

Ahora mismo soy parte de un equipo de trabajo que avanza en un ejercicio piloto de supervisión externa sobre la unidad de asuntos internos en un municipio en México. A finales del 2021 sabremos hasta dónde pudimos llegar en esta experiencia pionera, y tal vez en el 2022 estaremos instalando ahí la primera agencia municipal de supervisión, mejora y reconciliación policial, como le hemos llamado en el proyecto de creación que ya tenemos listo.

Las atribuciones que esa agencia de supervisión policial externa tendrá, recogen parte del más avanzado aprendizaje de las centenas de entidades similares que ya funcionan en el mundo. En dos palabras, la diferencia principal que estas entidades aportan es su enfoque sistémico.

¿Qué es un enfoque sistémico? Es una perspectiva que entiende a las instituciones policiales como sistemas de reglas y prácticas que deben ser interpretadas en conjunto, para poder ser transformadas en el sentido deseado. El enfoque sistémico deja en claro que la teoría de la “manzana podrida” -caso aislado- es una simulación que le permite a la policía responsabilizar de sus problemas a algunos de sus miembros, evitando conectar las conductas desviadas individuales con el sistema institucional que las produce y tolera.

Una de las grandes razones por las que la policía no mejora en México y en buena parte de América Latina -y del mundo-, es precisamente porque no hay fuerza de contrapeso que la obligue a cambiar. Así de claro y terrible a la vez. Por todos lados, salvo excepciones ínfimas, no hay quien fuerce la auténtica mejora policial, en clave democrática.

Ni las fiscalías, ni los organismos públicos de derechos humanos nacionales e internacionales, ni los poderes legislativos, aún estirando al máximo sus atribuciones para ejercer el control y la fiscalización sobre la policía, tienen el alcance propio de un enfoque sistémico.

Las desviaciones policiales nacen y habitan en la opacidad. Le he llamado el monopolio de la información operativa que la policía tiene sobre sí misma. Y está relacionado con lo que en el ámbito internacional es conocido como la muralla azul del silencio. Yo lo confirmo personalmente de manera regular. Apenas un policía me confesó: “la verdad es que bajamos el índice delictivo a chingadazos porque no hay otra manera”.

El proyecto del que hablé al inicio forma parte de un esfuerzo que incluye la creación del foro nacional en supervisión policial externa, una comunidad de conocimiento que, a su vez, se conectará a circuitos especializados similares en el mundo.

Estamos convocando a la creación de una coalición latinoamericana que siembre las semillas de la primera generación regional de supervisores policiales externos.

Hay que decirlo de la manera más clara posible. Mientras la policía de cualquier país se pueda esconder en sí misma, jamás estará del lado de la gente a la que debe servir y proteger, en especial de las personas y poblaciones en mayores condiciones de vulnerabilidad.

¿O queremos seguir cortando “manzanas podridas” -si acaso-, en policías que trabajan a chingadazos?

@ErnestoLPV