blogeditor · 29 de abril de 2020
¿Cómo hacerle para que Michelle Bachelet sepa lo que está pasando con la Guardia Nacional (GN) en México?
La funcionaria de la ONU se comprometió públicamente a acompañar a la GN para fortalecer su rendición de cuentas. Imposible siquiera imaginar la lista de pendientes acumulados en el escritorio la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, pero incluso su oficina y el Estado mexicano firmaron documento de asistencia técnica para esto.
¿Quién le avisa a la funcionaria internacional que la GN se declaró incompetente para responder sobre su propio reclutamiento, capacitación y certificación?
¿Quién el informa a Bachelet que, pesar de recibir solamente el 18 por ciento de solicitudes de transparencia en lo que va del año (hasta el cierre por contingencia), comparado con la SEDENA, la GN tarda un promedio de cinco semanas en contestar con información, y cuando sí contesta, frecuentemente es para declarar que la información es reservada o no existente, aduciendo que la transparencia podría ser dañar a sus integrantes, o a quienes se encuentra “en transición”, sin acceso a toda la información dentro de la misma institución?
¿Quién le avisa que eso implica que no permite conocer el tipo de equipamiento y armamento que utiliza, ni la cantidad de tropas que despliegue al nivel sub estatal, ni el desglose de las diferentes especializaciones, ni qué acciones emprende y porqué, ni las órdenes de detención que atiende, ni sus fuentes de financiamiento?
Tal vez sería de relevancia particular para Bachelet saber que, al cierre de transparencia por razones de contingencia, la GN todavía no había informado de la cantidad de incidentes del uso de la fuerza en contra de civiles o presuntos delincuentes, luego de 43 días de introducida la solicitud de acceso a la información, siendo que, por ley, la GN tiene la obligación de recopilar información sobre su empleo de la fuerza.
¿Quién le hace saber que, según el reportaje citado, “en enero pasado se informó que la SEDENA había clasificado como información reservada por cinco años los convenios firmados para la construcción de los cuarteles de Guardia Nacional”?
Hace un año el presidente ofreció reducir la inseguridad en seis meses haciendo crecer la GN. El secretario Alfonso Durazo informó hace unos días que la GN realiza patrullaje de proximidad social en la cuarentena para contener actos de violencia, en particular contra las mujeres. No hay menos violencia y tampoco hay manera de comprobar que la GN está haciendo lo correcto para que se cumpla la promesa presidencial.
No es un problema de leyes; hay multiplicidad de mandatos sobre la GN para rendir cuentas por diferentes vías. Es un problema político y sistémico; nadie está haciendo lo necesario en el gobierno federal y en el Congreso de la Unión para que los parámetros legales de rendición de cuentas sean en verdad eficaces (por cierto, en un seminario a distancia apenas organizado por la sociedad civil, la persona que representaba a la GN se desconectó del ejercicio justo cuando comenzaban a fluir hacia ella las preguntas).
Desde el Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Ibero CDMX-Tijuana estamos consolidando un diagnóstico de opacidad, consultando a decenas de personas de la academia y la sociedad civil, y a periodistas que enfrentan la barrera que hace imposible saber para qué sirve y cómo opera la GN. Informaremos al respecto.
Por lo pronto, ¿quién le avisa a Bachelet que la GN, cuya rendición de cuentas se comprometió apoyar, se declara incompetente para informar hasta lo más básico que la propia institución es y hace?
Colaboró Sam Storr, consultor del PSC.