Avisamos hace diez años: riesgo de incendios en encierro migrantes

Redacción Animal Político · 4 de abril de 2023

Avisamos hace diez años: riesgo de incendios en encierro migrantes

“Igualmente crítica es la comunicación en casos de emergencia, ya que en horas nocturnas los migrantes están encerrados en sus celdas, cuyas puertas no se abren automáticamente sino con llave… A pesar de que las Normas para el Funcionamiento de las Estaciones Migratorias y Estancias Provisionales prohíben cualquier actividad de carácter mercantil en dichas instalaciones, se permite la adquisición –por compra directa o por pedido– de diversos productos, tales como café, agua, refrescos, palomitas, galletas, chicle, papas fritas, cigarrillos y tarjetas telefónicas. De esta manera, se están introduciendo objetos que pueden poner en peligro la vida de las personas, tales como los cigarrillos que pueden ser usados para provocar incendios”.

Extracto de las páginas 34 y 35 del Diagnóstico del Instituto Nacional de Migración. Hacia Un Sistema de Rendición de Cuentas en pro de los Derechos Humanos de las Personas Migrantes en México, publicado por el Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) en el 2013.

Aquí algunos párrafos de la presentación que yo firmé al inicio del documento:

Ha quedado documentado que el INM es fiel representación de la precariedad en la que se encuentra la política migratoria en México. La investigación no deja lugar a dudas, esa institución presenta déficits estructurales que ponen en duda su misma funcionalidad, en particular de cara a los estándares de la nueva Ley de Migración promulgada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de mayo de 2011.

A pesar del cinturón de opacidad que rodea al INM, el estudio logró coleccionar evidencias suficientes para urgir al rediseño normativo, a la instauración de nuevas políticas institucionales, a la construcción de protocolos diversos y a la implantación de un sistema funcional de rendición de cuentas, supervisión y control. La investigación incluye un ejercicio contrafáctico que desnuda, al menos en parte, la distancia y contradicciones entre lo que el INM debe ser y lo que es.

El INM es una entidad pública en muchos sentidos dejada a su suerte. Sin servicio civil de carrera que dé viabilidad al desarrollo profesional de sus operadores; carente de una cultura institucional armónica con la promoción y defensa de los derechos humanos; sin garantía de aplicación de las consecuencias de ley ante faltas y delitos cometidos por sus miembros; con un esquema disciplinario que en los hechos deja la supervisión y el control en manos de quienes deberían ser supervisados y controlados; con prácticas cotidianas de falta de atención y maltrato a los migrantes e incluso con indicios de vinculación entre operadores del INM y el crimen organizado. Estamos, más allá de toda duda, ante un organismo público en extrema descomposición.

Hay que decirlo con toda claridad: bajo las condiciones actuales del INM, no existe instrumento de gestión pública del gobierno de la República cuyas capacidades instaladas hagan posible llevar a los hechos una política migratoria soportada en los principios de hospitalidad y solidaridad, equidad entre nacionales y extranjeros, unidad familiar e interés superior de la niña, niño o adolescente y el respeto irrestricto de los derechos humanos de los migrantes, nacionales y extranjeros, sea cual fuere su origen, nacionalidad, género, etnia, edad y situación migratoria, entre otros. En otras palabras, si aquella institución no es reconstruida, la reforma en materia migratoria consensuada en el Congreso de la Unión en el año 2011 habrá sido en vano. La lectura atenta de este diagnóstico es apenas un asomo a las condiciones que ponen en riesgo a muchos migrantes en México…

Es cierto, el INM no cumple sus funciones de ley, pero ello es posible en un contexto político y social de tolerancia. El saldo es absurdo: en México no se ofrece al migrante lo que este país exige a otros a favor de sus propios migrantes. Insyde ha tocado las puertas del INM desde hace más de cinco años, proponiendo la mejora institucional y ofreciendo apoyo para lograrla. Recientemente algunas puertas se han abierto, no sin dificultad y no sin resistencias formales e informales. Esta investigación, a cargo de Sonja Wolf y coordinada por la Dirección de Migración y Derechos Humanos de Insyde, ha sido en parte posible luego de esta incipiente y frágil apertura. La propuesta que Insyde hace, al igual que muchas otras organizaciones de la sociedad civil y actores académicos diversos dentro y fuera de nuestras fronteras, es poner un alto inmediato a la descomposición del INM y refundar su horizonte de sentido, diseño y operación.

Escribo estas líneas cuando siguen sumándose más muertes a consecuencia del incendio del pasado lunes 27 de marzo en Ciudad Juárez en instalaciones de detención de personas migrantes. Son hasta ahora 40 personas quemadas vivas en un espacio bajo control del INM.

Todos los días se violan masivamente los derechos humanos de las personas migrantes, quienes atraviesan México en condiciones de criminalización, persecución y detención militarizada por parte del Estado; persecución, ataque y reclutamiento forzado por parte de la delincuencia organizada y criminalización y desprecio desde la gran mayoría de la sociedad (lo último lo comprobamos con encuestas desde principios de siglo).

Difícil describir lo que se siente confirmar que nuestro aviso fue desatendido y eso costó la vida a decenas de seres humanos. Es infame confirmar que no importa quién gobierne, las personas migrantes son tratadas como desechos al punto de provocar su muerte el Estado mismo.

Cuando los masacran y la noticia llega a la mirada pública, entonces sí desde las autoridades y desde la sociedad se les nombra como “hermanos migrantes”. Por eso yo me pregunto cuántas muertes valen la atención a la tragedia humanitaria de la migración en México.

@ErnestoLPV