Aves y aviones, incompatibles

blogeditor · 7 de octubre de 2014

Aves y aviones, incompatibles

Hace unas semanas se anunció con bombo y platillo la construcción del nuevo aeropuerto para la capital, lo que elimina -sin reconocerlo- el programa calificado como uno de los cien casos de éxito de la conservación del capital natural de México[1]: la Restauración Ecológica del ex Vaso de Texcoco, iniciado en el año 1971 por el ingeniero Gerardo Cruickshank. La desecación del antiguo Lago de Texcoco que tuvo lugar entre los años 1911-1915 trajo como consecuencia un fuerte desequilibrio ecológico para el Valle de México, por la exposición de suelos altamente alcalinos, la contaminación con desechos fecales y una gran cantidad de tolvaneras peligrosas para la salud de los habitantes de la urbe, principalmente en la parte seca del año. Este fue un duro ejemplo de la subestimación típica que se hace de los humedales y su gran importancia como “riñones” naturales y como hábitats importantes para la vida silvestre.

Mediante la restauración se llevaron a cabo acciones importantes para la recuperación hidrológica de la zona, entre las que destacan el saneamiento de aguas negras; la construcción de plantas de tratamiento, y obras para el control de inundaciones y construcción de embalses, como el Lago Nabor Carrillo. También se llevaron a cabo trabajos de reforestación, que entre 1973 y 1993 habían alcanzado las 8,651 ha. Al incrementarse la cobertura vegetal y las cortinas rompevientos, la contaminación por vientos disminuyó casi en su totalidad, la pérdida de suelos pasó de 16.31 Ton/Ha/año, a la de 0.21 Ton/Ha/año, se redujo en un 98% la erosión y se propició el regreso de la fauna silvestre.[2]

El Lago de Texcoco se encuentra ubicado en la Ruta Central de Migración de las Aves de Norteamérica, y gracias a este nuevo hábitat regresaron poblaciones de aves acuáticas, la mayoría de ellas migratorias que pasan en la región unos 6 meses de su ciclo de vida al año. Estas poblaciones llevaron a reconocer (CIPAMEX-PRONATURA-BIRDLIFE-CONABIO) a esta zona como una de las 193 Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves en México (AICAs o IBA por Important Bird Areas, un programa de identificación de sitios avifaunísticos importantes a nivel mundial). CONABIO la consideró como un Área Natural Hidrológica Prioritaria y cubre los requisitos para ser considerada como un sitio RAMSAR, es decir, los humedales de importancia internacional. La norma de estos sitios es que cualquier área que contenga al menos el 1% o 20,000 individuos de una población regional de una especie acuática merece esta designación.

El exVaso de Texcoco cumple este criterio para 8 especies de aves, entre ellas: el falaropo pico largo (Phalaropus tricolor), con un máximo número registrado de 66,271 individuos, igual al 4% de la población de las Américas, y el 8% de la población de esa ruta migratoria; el pato cucharón norteño (Anas clypeata), que alberga el 2.5% de la población total de las Américas y números similares para el pato tepalcate (Oxyurajamaicensis ), y para otras 5 aves playeras. El área mantiene un promedio de 100,000 aves cada año, de un total de 178 especies de aves. Los números poblacionales se han mantenido entre 100 y 150 mil aves por año con un máximo de 350 mil.[3] Destacan por su abundancia los patos, aves playeras o de ribera, garzas y otras que son típicas de ambientes marinos como gaviotas y pelícanos blancos. Recientemente, la organización DUMAC llevó a cabo un nuevo proyecto de restauración para lograr un mayor y mejor manejo hidráulico para la inundación de los sitios, lo cual llevó a la designación del Lago como sitio de Importancia Regional dentro de la Red Hemisférica de aves playeras.

Además de no atender al hecho de que el nuevo aeropuerto eliminará este programa que ha sido un alivio ambiental a la cuenca de México, tampoco se reconoce el riesgo aviar, es decir, el latente problema que surgirá en la seguridad de los vuelos debido a la posible colisión de aves con las turbinas de los aviones durante los despegues o aterrizajes. Este es un problema que en la aeronáutica mundial se reconoce ampliamente. Los aviones cada vez son más silenciosos y pueden no ser percibidos por las aves que ocupan el hábitat aéreo desde el Cenozoico; también el aumento del tráfico aéreo hace que sean mayores las probabilidades de estas colisiones.

El tamaño de las aves es un factor importante que tomar en cuenta en el riesgo aviar. Las aves pequeñas absorbidas en las turbinas simplemente se pulverizan y causan daños mínimos al avión o ninguno, pero aves de mayor tamaño, como algunas de las que ocurren en el ex Vaso de Texcoco (patos, pelícanos) sí pueden causar daños considerables o costosos a las turbinas y posiblemente causar accidentes con las consecuentes pérdidas de vidas humanas. Hace unos años hubo un incidente de este tipo en un avión que salía del aeropuerto de La Guardia en Nueva York, en el que la pericia del piloto permitió que el avión acuatizara en el río y todos los tripulantes se salvaran. Este incidente fue provocado porque el avión chocó con una parvada de gansos migratorios absorbiendo uno de ellos en una turbina.

El Proyecto hídrico del nuevo aeropuerto que prevendrá inundaciones en el Valle de México, plantea que “se conservarán los cuerpos de agua más importantes del ex vaso de Texcoco y se ampliará la capacidad de regulación del lago Nabor Carrillo, por un total de hasta 25 millones de metros cúbicos”. Esto implica que esos cuerpos de agua son indispensables, pero también continuarán siendo un atractivo a las aves migratorias que al detectar espejos de agua, los ocupan. Muchos aeropuertos tienen que manejar el riesgo aviar, lo cual se hace principalmente mediante el uso de halcones, pues hay hábitats propicios cercanos a las pistas en que algunas aves pueden ser un riesgo, y algunos aeropuertos se encuentran cerca de cuerpos de agua (sobre todo marinos) donde las gaviotas pueden llegar a ser un problema.

Con base en esta experiencia se recomienda una distancia mínima de 5 millas entre las pistas y cualquier cuerpo de agua como medida de seguridad (Síntesis de la Práctica Aeroportuaria sobre el manejo de Hábitat para ahuyentar animales silvestres en los aeropuertos, editado por el Comité de Investigación en Transporte y avalado por la Administración de la Aviación Federal de los Estados Unidos). Además no es lo mismo un cuerpo de agua en medio del desierto que puede ser un gran atrayente de fauna, a un cuerpo de agua como una costa donde no ocurren estas concentraciones. Esta condición no se cumple en el diseño del nuevo aeropuerto en Texcoco.

La cercanía de la propuesta de Texcoco sin duda es un punto favorable a los usuarios de este potencialmente gran aeropuerto, mientras que es un detrimento más en la calidad de vida de los miles de habitantes que viven en las cercanías (ruido y contaminación). Estamos ante esta paradoja técnica de que los lagos no se pueden desecar dado que son indispensables para el manejo hidráulico de la cuenca, pero al poner el aeropuerto ahí el riesgo aviar estará latente. De construirse el aeropuerto, ¿se mantendrá? ¿Valdrá la pena el sacrificio de uno de los “cien casos de éxito”? ¿Necesitamos obras faraónicas deslumbrantes o una mejor operatividad entre varios aeropuertos como proponen otros expertos? ¿Por qué desoír la recomendación de las 5 millas de seguridad de distancia entre las pistas y los cuerpos de agua, en una zona de concentración de fauna, antes de su construcción?

El proyecto de restauración del ex Vaso de Texcoco ha mostrado sus bondades, y sugiere que si se aumentaran los volúmenes de agua sujetos a tratamiento, se podrían expandir y reconstruir el sistema lacustre del Valle de México, acciones que podrían cambiar de manera espectacular las condiciones ambientales, urbanas y escénicas de la ciudad, además de ofrecer una alternativa de racionalidad y eficiencia al manejo hidrológico de la cuenca. El proyecto del aeropuerto en este sitio parece tan inviable que amenaza quedar indefinidamente inconcluso y condenado algasto interminable de muy cuantiosos recursos vitales para el país, mientras se pospone una decisión más sensata y funcional.

 

* La Dra. Patricia Escalante Pliego es especialista en aves, licenciada en Biología de la UNAM, doctora por  City College/American Museum of Natural History, NY, profesora Titular A, en la UNAM  e investigadora del SNI nivel 1. Formó parte del grupo de investigadores asignados oficialmente por la UNAM para evaluar el sitio adecuado para el nuevo aeropuerto para la Ciudad de México durante la presidencia de Vicente Fox.

 

 

[1] Carabias, J., J. Sarukhán, J. De la Maza y C. Galindo, -coordinadores-, 2010. Patrimonio natural de México. Cien casos de éxito. México, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

[2] DUMAC. 2005. Programa de Conservación y Manejo para las Aves Playeras en el Lago de Texcoco, Estado de México.

[3] Current Threats to the Lake Texcoco Globally Important Bird Area.