blogeditor · 27 de octubre de 2022
Si alguna vez te has enfermado al comer pescados o mariscos, este artículo puede ser de tu interés. Hoy en día existen una serie de normas de sanidad e inocuidad que deben seguir quienes venden alimentos. En el caso de los pescados y mariscos existe un conjunto de reglas que se aseguran de que éstos cumplan con ciertos estándares, como que se mantengan a temperaturas frías para evitar su descomposición, que las plantas en las que se procesan cumplan con ciertos requisitos de higiene, que los vehículos donde se transportan cuenten con sistema de refrigeración, por poner algunos ejemplos. El cumplimiento de estos requisitos nos asegura que comamos pescado en buen estado. Si te has enfermado, probablemente es porque no se cumplieron dichas normas.
Con el objetivo de disminuir la inflación y el aumento a los precios de los alimentos, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en la conferencia mañanera del 3 de octubre que otorgaría una Licencia Única Universal a ciertas empresas. Ésta permite que se importen alimentos sin cumplir con los requisitos que marca la ley en México, incluidas las obligaciones de sanidad e inocuidad. Así, el presidente López Obrador le confía la responsabilidad a las mismas empresas que comercializan los productos de asegurar que estos cumplen con normas sanitarias, de inocuidad y calidad.
En Oceana nos preocupa esta noticia: en primer lugar, es alarmante el efecto que esta medida pueda tener sobre la salud de las personas que consumen pescados y mariscos importados, ya que, por medio de este anuncio, la autoridad se desentiende de su obligación de constatar que estos productos cumplan con las normas sanitarias, de inocuidad y calidad, y traslada la responsabilidad de la salud de los consumidores a las empresas. Sería fundamental preguntarle al presidente: ¿Qué pasará cuando alguno de estos productos no cumpla con las normas correspondientes? ¿Quién responderá ante los consumidores?
Mientras tanto, el producto pesquero mexicano deberá demostrar que cumple con las normas de sanidad e inocuidad, lo que se traduce en una competencia desigual, ya que a los pescadores mexicanos la autoridad les exige más que al producto extranjero. Una de las promesas de este gobierno fue el fortalecimiento de la seguridad y producción alimentaria nacional, incluido el sector pesquero. Parece que al gobierno mexicano se le olvidó trabajar por la seguridad alimentaria e impulsar a pequeños productores y decidió dar preferencia al producto importado por encima del nacional.
Tan preocupante es el tema de la Licencia Única que, en la reciente comparecencia del secretario de Desarrollo Rural, Víctor Villalobos, ante el Senado, fue cuestionado sobre la licencia y el efecto que ésta pueda tener en los productores nacionales. El secretario solo aseguró que no tendría efectos negativos sobre productores nacionales; sin embargo, nunca mencionó cómo, por lo que no convence su respuesta.
Las consecuencias que esta Licencia pueda tener se deben atender, dado el volumen de producto importado pesquero que llega a México. En 2021 y hasta julio de 2022, México importó aproximadamente 400 millones de dólares de tilapia, proveniente en 99 % de China, de acuerdo con datos de la plataforma Data México de la Secretaría de Economía. Esto equivale a casi cuatro veces el presupuesto anual para la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) en el 2022. Si dimensionamos esto en cantidades, en el 2021 México importó más de 67 mil toneladas de tilapia. De acuerdo con el Anuario Estadístico de Acuacultura y Pesca 2020, el último publicado, en México, la captura de huachinango en el 2020 fue de 13,787 toneladas. Esto significa que se importó tilapia equivalente a cinco veces la captura de huachinango en 2020.
Si este gobierno quiere cumplir con sus promesas de fortalecer la soberanía alimentaria y al sector productivo nacional, el camino que está tomando al favorecer el producto importado sobre el producto nacional, así como la falta de política pesquera nacional, no es el adecuado. Como consumidores tenemos derecho a comprar productos de calidad y saludables que cumplan con las normas, también tenemos el derecho a optar por consumir producto pesquero nacional, decisión que no podemos tomar hoy, pues no existe una Norma de Trazabilidad.
Si tú, como consumidora o consumidor, quieres hacer valer estos derechos y conocer el origen del pescado que consumes para realizar un consumo responsable, puedes colaborar con Oceana. Firma esta petición para que se apruebe la Norma de Trazabilidad que nos permita conocer el origen del pescado que comemos y el camino que recorre del barco al plato.
* Mariana Aziz (@marianaaziz) es directora de Transparencia en Oceana.
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