Las autopistas urbanas NO son sinónimo de progreso

Redacción Animal Político · 13 de febrero de 2023

Muchas barbaridades se han cometido en nombre del progreso. Estados Unidos impulsó desde los años 50 la construcción de vías para vehículos con “n” cantidad de excusas, pero la principal bandera siempre ha sido el progreso.

Cada vez conozco más la historia y cada vez me asombra más todo lo que fue capaz de hacer esa sociedad que muchas personas consideran modelo a seguir. Derribaron edificios históricos y derrumbaron barrios enteros para construir autopistas urbanas. No fue casualidad que las colonias desaparecidas fueran de población negra; arbitrariamente diseñaron los trazos dejando sin tocar a comunidades blancas. A pocas décadas de la abolición de la esclavitud en ese país, pero con gobernantes racistas, la población aún vivía segregada por diseño y políticas públicas, diferenciada claramente por raza.

Segregación por diseño

La industria automotriz fue la principal promotora de que el gobierno invirtiera millones y millones de dólares en las autopistas urbanas y rurales, como se puede ver en una propaganda de General Motors de 1954 titulada “Give Yourself The Green light” (date la luz verde).

Y el problema no fue construir vías en sí mismas, sino que se priorizaron tanto, que todo ese dinero hizo falta para mantener otros medios de transporte. Todos los barrios destruidos, los billones de dólares en impuestos y deuda, y las ciudades caminables arruinadas para construir estacionamiento no resolvieron los problemas que trataban de solucionar. En todo caso, empeoraron a las ciudades estadounidenses: hicieron inhóspito e inaccesible el caminar, inseguro el andar en bici y sumamente tedioso el usar transporte público.  Al grado que, hoy en día, hay ciudades en donde el 99 % de los viajes se hacen en vehículo particular (con las consecuencias al medio ambiente y a la salud que ello implica, pero que es tema de otro día). 1

Uno de los efectos (no intencionales) de esos espaguetis para la movilidad en auto es que hoy en día básicamente no se puede ir a comprar un litro de leche a pie.  Hay lugares donde para conseguir alimentos básicos se requiere mínimo un trayecto en auto (a gran velocidad, eso sí), de 15 o 20 minutos. Muchas personas allá creen que son libres y eligen moverse en vehículo, pero la realidad es que eso se parece más a una dependencia.

Otra de las consecuencias de seguir financiando la infraestructura para los viajes en vehículo particular es atraer usuarios (a este fenómeno se le conoce como “viaje inducido2 o tráfico inducido. 3 Es decir, las personas que antes caminaban, andaban en bici o usaban el transporte público, ahora se mueven en auto, con lo que el congestionamiento vehicular nunca termina.

En México, el mejor ejemplo es Monterrey, donde a pesar de tanto recurso invertido en vías “rápidas” tiene el primer lugar nacional en congestionamiento vehicular.  Cuando el promedio nacional de México es 17 y 28 % de los viajes hechos en autos (hacia la escuela y hacia el trabajo, respectivamente), Monterrey está en 50 %.  Más vías sólo generarán más tráfico, porque en lugar de 50 % de viajes en vehículo, serán 55 y 60 y así hasta llegar a casi 100, como muchas ciudades estadounidenses. No es sólo que en Monterrey tengan más poder adquisitivo, sino que las condiciones para moverse en medios distintos al auto particular cada vez se hacen más hostiles debido precisamente a ese diseño de ciudad “autocéntrico”.

Medios de transporte

¿Cree usted que los ciudadanos han visto ese “progreso” tan anunciado?  ¿No le extraña que el país más rico del planeta tenga una de las peores tasas de pobreza en el mundo desarrollado? ¿Deberíamos seguir creyendo que lo que ellos hicieron trajeron el progreso como sociedad?

Quizás ha escuchado la frase de Enrique Peñalosa: “un país desarrollado no es aquel donde el pobre tiene auto, sino donde el rico usa transporte público”.  Ahora sé que muchas personas entienden ello como si la clase social alta NO tuviera auto. Lo tienen. Pero para ALGUNOS de sus viajes, ELIGEN otros medios de transporte porque es más cómodo, rápido y/o conveniente… En otras palabras, un país desarrollado es aquel en donde moverse en bici, a pie y en transporte público (o sus combinaciones) compite en nivel de comodidad, rapidez y conveniencia con los viajes en vehículo particular.

No se trata de si personalmente quieres o necesitas manejar un auto, se trata de entender la sencilla realidad de que en las ciudades, si todas las personas pretenden moverse en auto, nadie se mueve mucho (por la congestión vehicular).

Si las autopistas no se traducen en progreso, ni en desarrollo (más bien se ha encontrado que la dependencia del auto afecta el crecimiento económico), 4 entonces,  qué deberíamos hacer? Un primer paso es abordar el tema de la vivienda. Ya se ha dicho que la mejor política de movilidad es una de vivienda. Urge detener el crecimiento desmedido de las ciudades (que es en promedio siete veces mayor que la población) favoreciendo la utilización de suelo urbano, redensificando y permitiendo el uso de suelo mixto para que las personas puedan vivir relativamente cerca de sus ocupaciones cotidianas. Un factor primordial para que la vivienda pueda ser más accesible es eliminar la obligatoriedad de estacionamiento, como ya lo hizo Ciudad de México.

En segundo lugar, cabe hacernos la pregunta: si hoy en día muchas ciudades mexicanas aún tenemos una mayoría de viajes a pie y en transporte público, ¿no convendría mejor “cuidar” esos viajes, garantizándoles seguridad, comodidad y eficiencia (con banquetas y transporte público digno, rápido, accesible y seguro). Muchas ciudades latinoamericanas ya están apostándole a la movilidad sustentable, que por supuesto también incluye la bicicleta.

Estados Unidos ya nos puso el ejemplo fallido de apostarle al auto por décadas. Bien dijo Einstein que solo un loco hace una y otra vez lo mismo, intentando obtener resultados diferentes. Ya es evidente que el mentado “progreso” no se consigue con más infraestructura para el auto.

Transporte público eficiente

P.d. Si quieren saber cómo la infraestructura para el automóvil y la dependencia del auto ha destruido las ciudades estadounidenses y canadienses, les recomiendo ver o leer algo de Strong Towns.

*Inés Alveano (@inesalag) forma parte de la @LigaPeatonal; es peatona, ciclista urbana, usuaria del transporte público y automovilista. Feminista en construcción y madre en evolución. Psicóloga y Maestra en Salud Pública. Doctora en Políticas Públicas con estancia de investigación en Harvard. Realizó su postdoctorado en la Universidad de Ámsterdam con el Urban Cycling Institute.  Le apasionan los vínculos entre la forma física de las ciudades, la vivienda, la movilidad y el bienestar social.

 

1 Litman, T., 2013. Transportation and Public Health. Annual Review of Public Health, Volume 34, pp. 217-233.

2 Litman, T., 2015. Generated traffic and induced travel. Implications for transport planning. Victoria Transport Policy Institute, pp. 1-39.

3 Galindo, L. M., Heres, D. R. & Sánchez, L., 2005. Tráfico inducido en México: contribuciones al debate e implicaciones de política pública. Estudios demográficos y urbanos, 21(1), pp. 123-157.

4 Litman, T. & Laube, F., 2002. Automobile Dependency and Economic Development. Victoria Transport Policy Institute, 6 8.pp. 1-20.