blogeditor · 21 de marzo de 2017
Por: Saul Vazquez Torres (@SawieV)
Otro texto de diagnóstico de la crisis: – ¡Lo que todos necesitábamos! – dijo nadie, nunca. La verdad es que todos sabemos lo que tenemos; Jorge Javier Romero, Agustín Basave, Gerardo Equivel y mil otros lo han dicho con claridad. También José Antonio Crespo, Diego Petersen y otros han dicho por qué esta crisis es trágica y la agenda de libertades que hemos construido es importante para la democracia mexicana. Sinceramente yo no he renunciado a mi partido porque, primero -como ya he escrito antes acá- me parece que Morena es más un partido nacionalista conservador que un partido de izquierda; me siento además obligado a participar en la transformación de mi país activamente, no hay otro espacio que me lo permita como el PRD. A pesar de todas sus fallas.
Entonces, ¿para qué escribir y leer este texto? Mis más ardientes deseos es que lo lean todos aquellos que estén preocupados por la falta de una izquierda congruente y liberal en nuestro país y también, sobre todo, esos líderes que han llevado al PRD hasta el punto en el que están. Recientemente veía una entrevista de Jesús Ortega en MVS, con todas las diferencias que tengo con él, me consta que es un hombre inteligente, leído, con ideas. Así también Pablo Gómez, Carlos Sotelo, René Bejarano, e incluso, Miguel Ángel Mancera. No están ciegos, se dan cuenta de la crisis que están viviendo. Lo que no me queda claro es por qué no implementan acciones claras para solucionarla. Ante el más reciente estallido de escándalo por las groseras (no tengo otra palabra) propiedades de nuestra presidenta nacional, creo que es necesario plantear qué tenemos que hacer para renovarnos o morir. Creo, sinceramente, que no hay un líder de corriente o gobernador que quiera ver al PRD muerto. Nuestra crisis tiene 2 vertientes, la institucionalidad (o falta de ella) y nuestros liderazgos (o la falta de ellos, también, la neta) y creo que hay una serie de medidas, básicas, que tenemos que tomar para resolverlas.
1. Acabar con el clientelismo
La entrega de despensas, programas sociales condicionados, licencias para servicio público (taxis, micros, etc…) se han convertido en las monedas de cambio con las que muchos liderazgos perredistas hacen política. En nuestras elecciones internas quien tiene más afiliados, tiene más votos, no hace falta leer Orden y Decadencia Políticas de Fukuyama para saber que esto es una fórmula perfecta para el clientelismo y el patronazgo. El Consejo Nacional del PRD pretende convocar a elecciones internas en Agosto de este año. ¡Por favor, no!
Con el orden actual de las cosas, ya sabemos lo que va a pasar, la corriente más cercana a los gobiernos federales y estatales conseguirá más recursos, tendrá una mayoría artificial y se impondrá en la renovación del Comité Ejecutivo Nacional a las demás. Sin debate, sin propuesta, con puro acarreo. Eso sólo empujará a más militantes y liderazgos ideológicos afuera. El PRD como una mala copia del PRI. Aunque ya bien dice el dicho: “La gente siempre prefiere el original a la copia”.
¿Es tan complejo voltear a ver experiencias exitosas de otros partidos? Recientemente, tras su crisis al caer al tercer lugar en 2012, Acción Nacional hizo una limpia de su padrón, creó una serie de candados para que sólo quien auténticamente participa en la vida orgánica del partido participe de sus decisiones. ¿Es tan difícil diseñar un sistema que garantice que personas y no clientelas participen? La verdad es que no. Antes que convocar a internas tendríamos que convocar a un Congreso Nacional que hiciera un rediseño de las reglas del juego.
2. Revivir la democracia interna
En la elección de Agustín Basave, el retador Fernando Belaunzarán obtuvo 3 votos de consejeros que en rebeldía fueron contra más de 200 que en hegemónica unidad eligieron al académico. La verdad es que Agustín ha sido el mejor presidente durante todo mi periodo como militante, pero ese vicio de origen hizo que estuviera atado de manos. Las corrientes esperaban un títere que les lavara la cara, no un líder con agencia propia. Agustín, tan digno como es, dio la lucha hasta el final por hacer una agenda que hiciera del PRD una opción de gobierno; como con tantos otros liderazgos (Cárdenas, Ebrard, la mitad de la bancada en el Senado) el partido acabó fagocitándolo. Otra de nuestras tragedias.
En aquella ocasión se reclamó que el voto no fue secreto, pero en el fondo el problema es que ya no debatimos. En nuestro último Congreso Nacional, a la mayoría compuesta por Nueva Izquierda (NI) y Alternativa Democrática Nacional (ADN), se le estaba descomponiendo las votaciones. Suspendieron la mesa de estatutos casi durante un día hasta que lograron (quién sabe cómo) alinear a los liderazgos y grupos que estaban yendo en disidencia. Qué diferencia de nuestro III Congreso Nacional en Oaxtepec en el cual durante horas de debate las líneas de Gobierno de Salvación Nacional y Transición Pactada discutieron y llegaron a acuerdos que están muy bien registrados públicamente por la prensa.
Este punto se concatena con el anterior, en la medida en la que son las clientelas y su tamaño lo que determina a los ganadores, los argumentos salen por la puerta. Hoy el PRD necesita ser, otra vez, un partido de argumentos, de debate. Si criticamos la lógica vertical de Morena, necesitamos ser un partido de pluralidades, pero sobre todo que explique a la gente porqué hace las cosas. Es quizás también ese el problema que hubo de fondo con el Pacto por México. Nunca nos enteramos por qué; a cambio de qué y cómo se negociaron cada uno de sus puntos. Esto abonó a la narrativa de unos dirigentes que a oscuras se entregaron por igual de oscuros motivos. Nunca más una negociación a espaldas de la ciudadanía y militantes.
3. Asumir nuestra agenda, sin tapujos (no proteger a nuestros corruptos)
No es posible que cuando se desató la crisis de Ayotzinapa el PRD haya salido a “respaldar a Ángel Aguirre”, En contraste, junto con algunos jóvenes disidentes hicimos una conferencia de prensa asumiendo la culpa del PRD por postular a Abarca y a Aguirre. Es hasta hoy una de las mayores deudas pendientes de nuestro partido. ¿Qué estamos haciendo para evitar que vuelva a pasar? Lo dijimos en aquel entonces. Negarlo sería actuar con el mismo cinismo que el PRI al defender a Mario Marín, Ulises Ruiz y Arturo Montiel. Abarca fue sistema del sistema de cuotas por corriente, de nuevo, un llamado a la meritocracia y las razones por encima de las clientelas.
Asimismo, lo que hace valioso al PRD como bien mencionan los artículos de Crespo y Petersen citados al principio es su agenda de libertades civiles, sexuales y políticas. ¿Por qué no hay Derecho a Decidir en Guerrero dónde gobernamos 12 años? ¿Por qué seguimos tolerando a gente como el Diputado Jiménez Rumbo que denuesta a la diversidad sexual? El compromiso del PRD con las libertades y con la institucionalización del Sistema Nacional Anticorrupción, una nueva política de drogas, y el cambio de régimen presidencialista no puede ser únicamente del PRD capitalino, sino a nivel nacional.
4. Ver más allá de 2018
Esto lo he llevado a los órganos de difusión del partido, pero no puedo dejar de insistir en ello, no podemos tener una mirada de corto plazo. Tampoco podemos centrar nuestra política en lo que haga o deje de hacer López Obrador. Tanto si gana como si pierde me parece que el PRD tiene un papel que jugar. La Amlofobia es tan terrible como pensar que estamos irremediablemente ligados a él. José Antonio Crespo lamenta la falta de un partido Socialdemócrata en México, yo también, estoy seguro que hay miles que también lo hacen.
Ya lo decía Gilberto Rincón Gallardo en el debate presidencial de 2000: “Hay miles de Mexicanos que nunca se van identificar con Labastida, ni con Fox; México es mucho más que 2”. Hoy México sigue siendo más que la terrible elección entre el Calderonismo y el López Obradorismo. No caigamos en la tentación totalitaria de los partidos que denuncia Gramsci y entendamos que como partido sólo podemos representar a una parte de la sociedad, no a su totalidad. Si encontramos al sector pluralista, preocupado por la desigualdad (de todo tipo) y democrático, el PRD podrá reconstruir su nicho.
PD. Querida presidenta, aprenda del ejemplo de sus dos antecesores. Es momento de renunciar. Como bien dice Agustín Basave, no la acusamos de ladrona, sino que ha perdido toda autoridad moral y política. La crisis derivada del pésimo manejo de las candidaturas en Coahuila y el Estado de México, aunadas con el circo por la coordinación de la bancada muestran que están absolutamente rebasada. Es momento de que una nueva dirigencia llame al Congreso para hacer estos y muchos cambios que necesitamos si queremos recuperar al partido.
* Saul Vazquez Torres es estudiante de Relaciones Internacionales en el ITESM Campus Santa Fe, Consejero Nacional del PRD e integrante de Iniciativa Galileos.