Aún hay tiempo

blogeditor · 25 de julio de 2011

Rube Goldberg (1887-1970) fue un famosísimo ‘monero’ e inventor norteamericano: delirante creador de artefactos imaginarios, ideados para realizar complicadísimas maniobras que cumplían con una sencilla tarea (evitar acreedores o limpiarse la boca con una servilleta, por ejemplo), y que llevan su nombre. Recursos complejos que hoy día se han puesto de moda en películas, comerciales:

videos musicales,

y otras formas alternativas de publicidad.

Tal vez sea un exceso percibir nuestra actual entorno político, como el de un armatoste diseñado por ingenieros autóctonos: inmersos en añejos usos grillescos. Previsto, a diferencia de las hilarantes variaciones del tema en el caso de Goldberg y sus epígonos,   para no funcionar con la misma precisión milimétrica. Con falsas redundancias de mala fe, que boicotean la delicada sintonía de sus distintas partes y arruinan la alambicada utilidad del diseño: uno que es carérrimo, en apariencia vistoso pero deliberadamente inservible.

Aquí nos encontramos: a escasos meses del arranque de las elecciones federales que podrían definir el rumbo de este barco a la deriva hacia aguas aún más procelosas. Un largo proceso en reversa, para desandar la ruta que con inmensos trabajos se inició hace demasiados años, y que no acaba de consolidar un régimen democrático en temas que no sean rigurosamente electorales. Contrapesos capturados, con escasa transparencia y nula exigibilidad. Sin mecanismos institucionales de rendición de cuentas, y una población demasiado pasiva: incierta de cómo actuar, y temerosa de ejercer sus derechos. Que vive a merced de grandes y poderosos intereses, en todos los órdenes de su vida.

Se respiran aires de restauración príista. No sabemos si los profundos cambios estructurales que pudieron haber hecho las dos administraciones panistas constituyan una última oportunidad, ante el posible retorno -con estas reglas, y creciente popularidad- del Juggernaut tricolor: monstruoso esperpento que ya colonizó a los otros partidos en disputa, y que espera pacientemente el banderazo de salida para avasallar a la competencia y regresar por sus fueros a la titularidad del Poder Ejecutivo tras doce largos años en el desierto lejos de Los Pinos. Desenlace aún evitable pero que tiene grandes posibilidades de darse, dado el apoyo de nuestros Murdoch locales a la campaña del pre-candidato más aventajado en la justa: Enrique Peña Nieto, y a los ínfimos resultados que ofrecen los otros contendientes.

Por eso, desde la ciudadanía -organizada o dispersa- es tan importante aprovechar posibles rendijas de oportunidad, y lograr la aprobación de leyes y ordenamientos que permitan resistir el tsunami venidero con recursos que alcancen: así sea parcialmente, a robustecerla. Formas perfectibles de encarecerles el costo a una casta política y empresarial totalmente refractaria a las grandes transformaciones sociales, que ya gozan países que entendieron la magnitud de los cambios y que privilegian la toma de decisiones en beneficio del Bien Común. A contrapelo de nuestras castas divinas, aún alérgicas a la inclusión de la sociedad civil en el debate y las políticas públicas que le conciernen.

Es muy probable que a pesar de las resistencias de siempre, al fin se debatan y resuelvan varias cuestiones durante un periodo extraordinario de sesiones legislativas. Uno previsto para mediados del mes entrante. Si es así, la información más oportuna y el apoyo continuo en redes sociales podrá significar la diferencia. Todo el esfuerzo del que seamos capaces, antes de que la ventana se cierre sin posibilidad de abrirla hasta que se presente una nueva administración federal.

Valgan ejemplos específicos, entre varios. Los padres de la Guardería ABC que obtuvieron la aprobación exitosa de la Ley 5 de Junio tras un intenso proceso de cabildeo ciudadano en abril pasado, regresarán al DF a partir de esta misma semana. Su objetivo: sensibilizar a los diputados, y lograr la misma votación unánime que ya se obtuvo en la Cámara Alta.

También se presenta una comisión del grupo que apoya la causa #ReformaPoliticaYA ante las principales fracciones políticas en San Lázaro, para exigir se apruebe en ese mismo sentido el paquete que libró la misma aduana senatorial. Asimismo, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad   pronto sostendrá un encuentro y diálogo con representantes del Poder Legislativo, después de haberlo hecho con Felipe Calderón en el Castillo de Chapultepec. Pendientes, la Suprema Corte y Conago.

Será cosa de seguir afinando detalles. Conseguir que los torcidos mecanismos diseñados en México sólo para fracasar, se ajusten a nuestras legítimas aspiraciones. Para eso se buscan versiones locales del imaginativo Rube Goldberg, que transformen para bien las energías contenidas y sueños aplazados que buscan su traducción en la realidad. A pesar de las circunstancias, obstáculos en el camino y retos por venir, de algo debemos estar seguras y seguros.

Aún hay tiempo. No es demasiado tarde.