Atorados, atoradas… (…en el embudo del tiempo)

blogeditor · 10 de octubre de 2012

Atorados, atoradas…  (…en el embudo del tiempo)

No fueron hielo seco y foquitos intermitentes, acompañados en la imaginación retrospectiva por los acordes de la música ambiental luchística de los Hermanos Carrión, en los clásicos autóctonos del costalazo y la ciencia-ficción, pero sí se aproximaba. Para uno, expuesto por primera vez a programas a color en la tele mexicana, El Túnel del Tiempo (con montajes prestadas de películas de Pearl Harbor o Krakatoa, valores de producción sesentera y doblajes impecables: ¿quién hubiera pensado que Marco Polo hablaba castellano?), la experiencia era imborrable.

La serie de marras duró apenas un par de temporadas, y siempre me inquietó pensar que los dos protagonistas jamás regresarían a su propio presente, que era el de los que veíamos el programa suspendido seguramente por el magro rating y la competencia. Estaban ellos condenados a deambular por distintas épocas, hasta que se extinguiera su vida natural en esta tierra. Para la limitada percepción de quien esto escribe, el limbo al que se condenaba a Tony y Doug era intolerable.

He pensado en la novedad de esa premisa para alguien tan encandilado como lo estuve hace cuarenta y tantos años, porque me parece que nos encontramos atrapados colectivamente en esa especie de telaraña cronológica, sin chance de un pronto regreso a la democracia como creíamos haberla alcanzado en 2000.

Regente del DF Manuel Camacho, Salinas y brazo derecho Marcelo Ebrard -hoy presunto presidenciable, 2018. Fieles soldados: entonces (¿y siempre?), dela Aplanadora Salinista, 1991

Las elecciones del primero de julio aparentemente ajustaron el reloj en reversa, hacia los gloriosos principios de los noventa del siglo pasado: 1991, para ser exactos. Cuando el desprendimiento cardenista del Revolucionario Institucional fue combatido a sangre y fuego, hasta el nocaut electoral que tuvo lugar ese año, y que el PRI intentará re-editar en las intermedias de 2015. Con un Partido Acción Nacional que compartía agenda con Carlos Salinas y que despilfarró casi una década después la oportunidad histórica de desmontar el armatoste autoritario: dos veces, pero que apenas alcanzó para producir dos sexenios.

Nuestro Túnel del Tiempo. Diputado Vicente Fox PAN, mucho antes de migrar al peñanietismo. Orejas de Salinas, boleta electoral
Diputado Felipe Calderón PAN, legislatura 1991-94: esperando su Momento bajo el Sol 2006-12

La Edadde Oro de Solidaridad, las discusiones que versaban sobre la necesidad de que la hormiga atómica se reeligiera porque no le tiembla la mano y ha puesto muy en alto el nombre de México (citas textuales de amigos que, dicho sea de paso, ni siquiera trabajaban en el gobierno federal); los porras editoriales en el Wall Street Journal y otras publicaciones afines que exaltaban las ‘virtudes reformistas’ de CSG y que por desgracia vuelven a reeditarse hoy día: las mismos, idénticos falsos ‘dilemas’. Polvos de aquellos lodos, que vuelven a ensuciar.

Asumo que el PAN ya interiorizó sus doce años en los cuernos de la luna presidencial, y buscará que el tricolor desahogue propuestas sin despeinarse demasiado, tal y como ocurrió bajo la batuta del Jefe Diego. (¿Quién será el heredero del abogado milusos, candidato de su partido en 1994 por obra y gracia del dedo presidencial?) Su vocación es la de ser una oposición articulada, sin ganas de ocupar la titularidad del Ejecutivo durante varios sexenios.

El de Peña Nieto será un sexenio donde el deporte favorito de la nomenklatura de dinos, sus hijos y entenados será nuevamente, impetrar al Todopoderoso: mucho show televisivo, presencia mediática avasalladora a favor del PRI de la regresión renovada (es un decir) y océanos enteros de kitsch. El peñanietato aún no comienza y opinadores ya comparan el ‘fenómeno’ Angélica Rivera a Evita Perón.

El caso de la izquierda institucional también es digno de estudio. Al Partido dela RevoluciónDemocráticay otras corporaciones enfrentadas le urgen reformas profundas. En el DF y otros estados la franquicia cayó en manos de células camacho-salinistas que la han venido colonizando. Marcelo Ebrard se vende como Carlos Salinas, pero con rostro humano. Dudo que le alcance para desbancar a los cuadros atlacomulcas que se plantean gobernar -con ayudadotas de medios masivos, empresarios, charros sindicales y otros aliados o cómplices- para rato.

Supongo que los peñanietistas y sus compañeros de viaje verdes y panalistas, convendrán que la Ciudad de México sea una especie de Hong Kong a la mexicana: Región Especial Administrativa, excepción que confirma la regla aledaña a la fábrica de votos priista, donde el gobierno federal permitirá se diriman diferencias intertribales con nombramientos sospechosos y premios a la impunidad. Sirve para que Peña Nieto proclame ‘profundo respeto a otras expresiones políticas’, sobre todo en aquellos lugares inoculados a las y los priístas, pero que surgieron del mismo tronco retorcido de la autocracia.

HK, protectorado antes británico, ahora escaparate chino
DF. ¿Contraparte mexicana y sucursal del PRIato durante sexenio 2012-18?

Hará falta como siempre, una nave de izquierda que tenga como brújula a la ciudadanía, y que procure atenuar la influencia desmesurada y perniciosa de tribus y clientelas. Que apoye la lucha a favor de los derechos humanos: aquí y en otros lugares: que se abstenga ya de premiar la impunidad, la misoginia y el gangsterismo  entre sus filas. Que se desmarque de su herencia autoritaria y se sacuda la tutela de cuadros paleopriístas que la tienen capturada. Que contribuya a despertarnos del letargo generalizado y la apatía que nos condenan a reciclar vicios y atavismos que otros países han sabido superar.

Dos de julio de 2000. Fox celebra su victoria en el Ángel de la Independencia. Duró poco la fiesta. Nótese también al patriarca del clan y dueño del partido familiar Verde Ecologista de México, Jorge González Torres
Una docena de años después, EPN y la gaviota del PRI celebran como si fuera, otra vez, 1991

Quizá sea un sueño guajiro, pero salir del vórtice u hoyo negro en el que nos encontraremos a partir del primero de diciembre próximo, requiere de paradigmas nuevos, participación social intensa y soluciones democráticas. En resumidas cuentas, de nuestros mejores esfuerzos y energías.