Asuntos espectaculares

Daniel Gershenson · 7 de febrero de 2011

Asuntos espectaculares

Las agencias publicitarias que anuncian sus productos en nuestras ciudades están siendo cómplices de un ecocidio largamente anunciado, que se intensifica a la vista de todos ante autoridades cómplices indispuestas a hacer algo al respecto.

Las empresas -muchas de las cuales se jactan de sus compromisos con la ecología, y su responsabilidad social-, cuyos productos y servicios se exhiben en calles, avenidas, aceras, carreteras, fachadas de inmuebles y mobiliario urbano, están contribuyendo a una devastación silenciosa del medio ambiente que en cualquier otro lugar sería motivo de escándalo nacional y sanciones drásticas.

Los camellones urbanos en el Distrito Federal, por ejemplo, están llenos de muñones de árboles mutilados o secos. Millones de especies a todo lo largo y ancho de México, ‘habilitadas’ para que puedan observarse -desde la comodidad de automóviles atorados en congestionamientos viales- una inmensa gama de estructuras que instalan en las madrugadas o días feriados, empresas como CYNESA, VENDOR, GRUPO RENTABLE, SHOWCASE, MEMIJE o decenas más incorporadas en asociaciones como AMPE O CIPE para las cuales el Patrimonio Ambiental y los árboles gigantes constituyen un estorbo digno de ser completamente extirpado.

Para ‘compensar’ el daño, gobiernos como el de la Ciudad de México plantan flores de ornato y cactáceas cuya altura jamás rebasa la de tapiales, envolventes o anuncios colocados en edificios y predios, cuyas dimensiones obligan a la destrucción masiva de árboles para que la mercancía se vea a kilómetros de distancia.

En la capital de la República estas ‘expediciones’ son emprendidas por cuadrillas de Parques y Jardines en delegaciones y GDF, o bien por personal de la Comisión Federal de Electricidad que se alquila para tal efecto (y que de suyo tiene invadido el territorio de México para desmochar árboles y despejar cableado). También, por mercenarios particulares.

Un negocio redondo en el que participan policías que escoltan a estos delincuentes para que se les facilite aún más su pernicioso “trabajo”.

Alarbo: Organización de la Sociedad Civil sin fines de lucro constituida en 2006 para rescatar áreas verdes y documentar estas masacres, ingresó en su momento más de ciento veinte denuncias ante la Procuraduría Ambiental del DF y casi cuarenta en la Fiscalía de Delitos Ambientales en la PGJDF. No se obtuvo resultado alguno, porque el sistema está diseñado para cumplir con el requisito formal y para fracasar estrepitosamente.

‘Hay que identificar a los infractores, colgarles el guante en flagrancia’. ‘Lo único que podríamos hacer es amonestar a las empresas espectaculares, aunque no nos consta que ellas hayan destruido el arbolado,’ ‘el número para denunciar en la Secretaría del Medio Ambiente está dado de baja, pero puedes hacerlo con nosotros en horas hábiles,’ ‘vamos a mandar cartas a los directores de las compañías que se anuncian. Esto no puede seguir así’

Rosario de justificaciones que sólo sirven para desanimar a una ciudadanía pésimamente educada en estos temas, y que en su mayoría ve con indiferencia cómo se pierde la mejor manera de combatir el calentamiento global y conservar un acervo consolidado que difícilmente volveremos a ver en nuestras vidas.

El Estado y las grandes empresas le han declarado la guerra al medio ambiente. Durante las elecciones, los productos más visibles e interesados en que se sigan instalando esperpentos publicitarios serán, precisamente, las candidatas y candidatos municipales, estatales y federales que se venderán como desodorantes en cruces estratégicos.

El incentivo se vuelve entonces seguir machacando parques, jardines y bosques para que surjan cada vez más estructuras que para los dueños de las inmuebles o lotes baldíos representan un gran negocio.

Suicidio en cámara lenta. Estupidez y codicia que explican en gran medida nuestro subdesarrollo chatarra.

Seleccionamos algunas fotos al azar, para dar cuenta del desastre en el que participan las fuerzas políticas de todos los colores partidistas, y sus irrisorias medidas de ¨rescate”.

Se invita a la ciudadanía a tomar fotos y subirlas a sus cuentas en Twitter o Facebook, acompañadas del hashtag #espectaculerosecocidas.

Si a estos actores sociales (quienes típicamente se paran el cuello presumiendo sus impecables credenciales ecológicas sólo en el discurso), poco o nada les interesa conservar áreas verdes, nosotros sí tenemos que hacer algo al respecto. Abordar este problema es un inicio necesario.

Colofón. Último revire a las respuestas de Molinar

Gran descubrimiento. El buen politólogo convertido en pésimo funcionario público me reprueba, sin estar siquiera en un salón de clase.

Lamentablemente, el actual secretario electoral panista seguirá aferrado en su prestidigitación mental. Sólo falta que se ostente como víctima directa de la tragedia en Hermosillo: así lo hicieron después del siniestro los dueños de la Guardería ABC ante la prensa.

Tampoco sorprende: para nada, su memoria selectiva. La Corte no es corrupta, pero la mayoría
-no toda: afortunadamente sí hubo Ministros responsables, que votaron a favor del Dictamen Zaldívar- supo cómo y para quién doblar las manos.

Insisto. El desmoronamiento ético de Molinar: protagonista de la transición a quien no le regateo sus importantes aportes, es evidente y pudo haberse evitado. Se interpuso la ambición del atrabiliario e irresponsable burócrata, plenamente convencido de sus tropiezos y errores. Totalmente colgado al ardiente clavo presupuestal.

El único ‘chistorete’ mayúsculo, pernicioso y de pésimo gusto, es su ascenso ininterrumpido -como el de Cecilia Romero, hoy secretaria general del PAN- a las altas esferas de la administración pública y partidista. Por personajes como él estamos como estamos. Al garete, y sin Justicia para cuarenta y nueve familias devastadas. A más de veinte meses de la tragedia en la Guarderìa ABC.

Su peor enemigo, es él mismo. Sin embargo y aunque tarde, podría desandar el camino. Rescatar los jirones una su carrera signada por la incompetencia, la abyección y la ignominia.

Sería una medida extrema, pero absolutamente necesaria e inaplazable.

Aún es hora de hacer lo correcto.

Renuncie, Molinar.

Se haría usted un gran favor personal, y un enorme servicio a México.