blogeditor · 22 de diciembre de 2011
El problema de México no es la imposibilidad de crear riqueza, sino su forma en que ésta es distribuida. Los factores reales de poder deben evolucionar en una conciencia superior por el bien de todos. Pero ¿es China un referente para nuestro México de políticas públicas para la reducción de la pobreza o un escenario de introducción paulatina de evolución económica y social?
La pobreza es uno de los lastres más endémicos de una sociedad antigua, anclada en conciencias bizantinas y medievales; la distribución de la riqueza y la distribución de oportunidades permite el crecimiento social y no individual que es la mayor garantía de seguridad e integridad de una sociedad. Las fuerzas de esta realidad nos están impulsando, – le guste a quien le guste- al desarrollo de la conciencia por el bienestar y la riqueza colectiva como método para hacer sostenible el bienestar.
Las sociedades modernas y progresistas creen en que la equidad es la mayor fuente de eficacia para crear riqueza. El débil debe volverse consumidor, no un lastre ni un gasto para el Estado. Un gobierno moderno no puede maniobrar con políticas públicas populistas de antaño, pero tampoco puede permitir la formación de concentradores económicos que monopolicen el flujo de la riqueza nacional.
Asia, ha demostrado que no es necesario quitarle al pudiente para darle al desprotegido, sólo hay que permitirle a éste que pueda tener los elementos para consumir. Así la carga en salud pública; en seguridad social y los deberes del estado podrán aliviarse y encontrar una conjunción, que regulada eficientemente y con controles eficaces gubernamentales que impidan el cáncer de la corrupción, con la iniciativa privada para responder a las demandas colectivas.
Se requiere urgentemente la construcción de un Estado eficaz y social moderno, progresista y no populista; políticas públicas no sólo para crear riqueza, sino para pulverizar los monopolios.
Un estado sano y moderno, no permite que se aglutinen los intereses porque la riqueza para que crezca debe circular y expandirse; ésa es la única forma de que todos alcancen niveles de prosperidad.
Debemos hacer que las fuerzas de la globalización y del mercado internacional sirvan para detonar el crecimiento interno, preparándonos con jóvenes que puedan producir lo que la realidad demanda y no lo que ofertan sus deseos. El reto está en tener a un Estado fuerte que deje al mercado funcionar, pero que este no determine la movilidad de las políticas públicas. China, con todo y sus asegunes, puede en muchas aristas ser un ejemplo de como crear un desarrollo económico y social sostenible, insisto con la problemática que en sí misma encierra.
El centro de gravedad político, económico se mueve hacia Asia (inversiones y producción, competitividad, pero también I+D, ciencia, talento, creatividad).
Pero cuando me hablan de democracia y de derechos humanos, creo más en un concepto de participación ciudadana consciente y preparada, que en el mito de una democracia ineficaz que ha servido como salvoconducto mental frustrado para transportar las aspiraciones de desarrollo de millones de mexicanos.
El número de personas en extrema pobreza en China ha descendido de los 250 millones registrado en 1978 a los 11,79 millones en 2010, de acuerdo con las estadísticas nacionales sobre la pobreza rural de acuerdo al Buró Nacional de Estadísticas de China.
La disminución de la pobreza en China ha contribuido mucho al curso global. El número de personas que superaron la pobreza en China entre 1990 y 2010 ocupó más del 70% de la cifra global. El país asiático también alcanzó con anticipación el objetivo establecido por las Metas de Desarrollo del Milenio de la ONU de reducir la población pobre a la mitad.
Corea por ejemplo es otro país que hace 40 años, su ingreso per cápita era como el de Ghana, hoy es 15 veces superior gracias a la potencia tecnológica que ha resultado ser.
China es un país enorme, con una gran cultura e historia, pero también es un ejemplo actual de cómo reducir la pobreza si un país se lo propone.
En 25 años, China ha reducido la pobreza de 250 millones de pobres a 26 millones aproximadamente.
El crecimiento económico, la creación de empleo, la inserción en el mercado internacional, mayor comunicación y acceso a la tecnología en todos los ámbitos como salud, telecomunicación y educación entre otras, permitió un desarrollo social de gran parte de la población China. Esto es fácilmente comprobable ya que las zonas pobres que quedan en el país son áreas rurales alejadas y con alta vulnerabilidad a desastres naturales que empeoran cuando alguno de los fenómenos se desencadena, deteriorando su situación aún más.
Voluntad política, inversiones públicas, fomento del funcionamiento de libre mercado, ayuda para lograr el aumento de la productividad de los pequeños productores, estabilidad económica en especial en que no haya inflación, reducción de impuestos que afectan a los que menos tienen, son las acciones que utilizo este país para mejorar la calidad de vida de millones de habitantes.
Aún faltan problemas que resolver y regiones pobres con mala infraestructura en particular agua potable, cloacas, mejorar el acceso a la salud, reducir el analfabetismo en los adultos, el trabajo informal entre otros.
El objetivo del estado chino es erradicar la pobreza en el año 2050 donde se calcula una población de 1300 millones de personas con todas las necesidades básicas cubiertas de alimentación, salud, educación y servicios esenciales
Así pues, varios ejemplos pueden manifestarse para entender que debemos invertir nuestro tiempo en preparar el nuevo estado social moderno y progresista que México requiere. China, sin ser el modelo que México requiere, sí puede advertir de la urgencia y la posibilidad para convertir este texto en una realidad asequible.