bloggeralfonsotames · 20 de diciembre de 2010
Hace unas semanas se renovó el Comité Ejecutivo Nacional del PAN quedando como presidente Gustavo Madero y repartiéndose los 40 lugares que conforman el CEN entre más o menos los siguientes grupos:
Como era de esperarse, la elección quedó confinada al calderonismo, Gustavo Madero y los pre-calderonistas (así llamaremos a los calderonistas que no son post) terminaron repartiéndose junto con El Yunque los más grandes y mejores pedazos del pan, reduciendo a ese extraño fenómeno autobautizado como post-calderonismo a la colita del bolillo.
La muerte prematura del post-calderonismo dio al traste con el plan de Germán Martínez, Patricia Flores y Jorge Manzanera de formar un triunvirato encima de un militante que no cumple ni con tres años de ser miembro activo (se requieren por lo menos 5 años de militancia activa para siquiera ser Consejero Nacional). Su plan hubiera parecido ridículo de no haber contado con el apoyo de la tercera parte del Consejo Nacional.
Afortunadamente, las otras dos terceras partes del consejo decidieron que ya era suficiente de una forma de hacer política burda y prepotente, más parecida a la que por tanto tiempo se le criticó al PRI que a la que había caracterizado históricamente al PAN. La instauración del dedazo, el maniqueísmo, las intrigas palaciegas, la continuación del chambismo, la ausencia de la deliberación, por esto y más no vamos a extrañar al post-calderonismo.
El proceso de renovación de la dirigencia deja al partido en mejor posición para renovarse, esperamos ver más espacios para la deliberación y la competencia, el debate inteligente y la sana oposición. Una muy buena señal es la elección de Javier Corral en la integración del CEN. Javier había renunciado al CEN anterior tras ser el único integrante que votara en contra de la alianza con Elba Esther Gordillo.
Gustavo Madero tiene un enorme reto por delante. No solo hacia fuera del partido sino también hacia dentro. Le será más fácil si respeta la vida institucional del partido y su democracia interna, deberá depurar los padrones de miembros y cuidar que la afiliación sea la de los mejores ciudadanos que quieran participar de forma honesta, libre e independiente. Si Gustavo Madero hace esto, podrá exigir al panismo poner la otra parte.