Articular para gobernar

blogeditor · 17 de junio de 2021

Articular para gobernar

Llevo años obsesionado con la idea de articular. Articular para gobernar. Articular para construir. Articular para resolver problemas complejos. Es un verbo muy potente, con consecuencias y procesos profundos. Quien articula convoca para proponer, escuchar, convencer o construir en colectivo. Articular armoniza posturas y asume cooperación. Articular es dialogar para construir consensos o resolver diferencias. Articular también significa organizar y participar en procesos de deliberación. Quien articula asume que no puede solo o sola y que requiere de más personas para sumar esfuerzos. Articular es hacer política para ponerla al servicio de las causas y las ideas. Articular requiere disciplina, mucho trabajo, seguimiento y, sobre todo, resultados. Articular conlleva humildad, pero también liderazgo.

Hoy hay pocas personas articuladoras en el país dispuestas a dejar sus egos de lado. Hay pocos o nulos procesos de articulación que permitan construir mayorías estables para la resolución de nuestros problemas públicos más graves. No hay convocatorias cerradas ni abiertas para pensar en colectivo la próxima reforma fiscal, la reforma política o las acciones urgentes para la recuperación económica y social de la pandemia. Hay quien propone, pero no quien escuche, convenza o construya en colectivo. Las puertas están cerradas para deliberar y allegarse de información o de medios de cooperación para las organizaciones, colectivos, académicos, empresarios, sindicatos y hasta a los mismos funcionarios públicos fuera de los primeros círculos de gobierno.

Articular implica proponer una visión y, una vez expuesta, tejer poco a poco a quienes se involucrarán poco a poco para construir expectativas o metas, procesos, rutinas e instrumentos para llevar a cabo acciones concretas que permitan, siempre en colectivo, llegar a resultados. Cuando este proceso no existe, cuando no se articula y no se convoca, las personas y sectores quedan ajenos, excluidos y, por tanto, no se apropian ni de la visión ni de los proyectos impuestos. Articular dirime diferencias, no las profundiza. Justificar las intenciones permite construir y reconocer las acciones que se llevan a cabo.

Hoy, el gobierno de Andrés Manuel no articula y ante la constante imposición en el gobierno y en el partido pierde legitimidad y autoridad ante sus colaboradores, simpatizantes y ante la sociedad entera. Lamentablemente el país tampoco tiene grandes articuladores que puedan resolver los problemas públicos del país sin sentar a la mesa al gobierno actual y a sus principales interlocutores. Sin ellos, la articulación se queda coja. Además del poder ejecutivo, el poder legislativo puede articular y construir nuevos consensos en la próxima legislatura.

El próximo Congreso de la Unión debe ser capaz de articular y dar cauce a las agendas más complejas del país; no sólo a las reformas estructurales y/o constitucionales que vengan, sino también para plantear una visión para reducir la desigualdad, para reorientar el gasto con prioridad para quienes resultaron más afectados por la pandemia sin descuidar la capacidad productiva del país que garantiza empleos. Una visión capaz de articular a las y los responsables de mejorar la calidad de los servicios de salud y educativos, pero también para garantizar el acceso a medicamentos y a una protección social mínima para todas y todos. Un Congreso capaz de reorientar el gasto para la procuración de justicia y el fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública de prevención, investigación, persecución y sanción de delitos.

Articulen tanto como sea posible. Articúlense. Articulémonos. Lleguemos a consensos. El Estado, el pueblo y nuestra democracia nos lo demandan.

@luisffernandez