Redacción Animal Político · 1 de septiembre de 2023
Este verano ha sido uno de los más calientes que hayamos vivido. Gente ha muerto por las altas temperaturas, sembradíos se han perdido por la falta de lluvias, en el mar hemos observado temperaturas elevadas y tragedias como los incendios alrededor del mundo se han convertido en señales inminentes de que el clima está cambiando de manera acelerada y claramente no estamos preparados para ello.
El agua caliente del mar ha generado una catástrofe que pocos notan, dado que sucede en el agua, pero que tiene graves impactos: la muerte de arrecifes de coral que son cruciales para la vida marina. La muerte de los corales sucede en silencio. No hay imágenes dramáticas como los incendios de bosques o manglares destruidos. De hecho, muchas personas no reconocen a un coral cuando está muerto ya que se sigue viendo bello, aún sin color. Pero los animales lo sufren, la vida marina se reduce y los seres humanos sentimos sus estragos.
En Buscando a Nemo vimos que los arrecifes de coral están llenos de color y dan albergue a diferentes peces, tortugas, tiburones y mamíferos marinos; lo que pocos saben es que uno de cada cuatro animales marinos depende de ellos en algún momento de su vida y que, en todo el mar, menos del 1 % está cubierto de arrecifes de coral.
Los corales son colonias de animales diminutos que tienen una bella simbiosis con unas algas microscópicas que les ayudan a obtener nutrientes para crecer y sobrevivir. Sin estas algas, los corales mueren ya que son incapaces de nutrirse solos. Cuando el agua del mar se calienta, las microalgas se liberan de los corales y estos mueren de hambre. A este efecto se le llama blanqueamiento de coral.
La muerte de los corales pone en riesgo directo al 25 % de las especies del mar que dependen de ellos. Muchas de estas especies son peces que se capturan por pescadores y que son la fuente principal de su ingreso. La pérdida de corales afecta también a las comunidades costeras ya que estas estructuras absorben energía de las olas y evitan que los huracanes peguen fuerte en las costas, por lo que perder corales significa perder vidas humanas ante desastres naturales.
Tenemos que reducir emisiones de gases de efecto invernadero para evitar que las temperaturas aumenten, sí. Eso requiere juntar muchas voluntades y trastocar intereses económicos como los de las petroleras y los países que dependen de ellas. En tanto construimos estos acuerdos debemos trabajar por hacer arrecifes de coral más resilientes para enfrentar mejor la crisis climática.
Es por ello que en Oceana nos hemos propuesto crear las condiciones que protejan y favorezcan los arrecifes de coral de Yucatán, del cual dependen miles de familias de pescadores. Hemos ido de expedición a diferentes arrecifes coralinos y hemos generado la ciencia que permita protegerlos, de la mano de los pescadores. Porque hoy en día no podemos pensar en proteger hábitat sin las personas que dependen principalmente de él.
Sí hay esperanza. Sí podemos salvar al océano, pero tenemos que trabajar juntas y juntos; autoridades federales y estatales, pescadores, prestadores de servicios turístico, organizaciones civiles, comunidades costeras y tú. Sí, tú que me lees y que seguramente puedes hacer más de lo que te imaginas por el océano.
Por lo pronto, te invitamos a que conozcas Arrecife Alacranes a través de una experiencia virtual en la que podrás sumergirte en la estructura de coral más grande en el sur del Golfo de México, de la que dependen más de cuatro mil familias y que debemos proteger.
* Renata Terrazas es directora ejecutiva de Oceana en México en México (@OceanaMexico).
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