Aristegui: nubes bajas y oscuras

blogeditor · 17 de marzo de 2015

Aristegui: nubes bajas y oscuras

El bombardeo es inédito. Todos hablan del tema: The Guardian, The Financial Times, El País, El Mundo, Europa Press, Le Monde, The New York Times, The Wall Street Journal, The Washington Post, Los Angeles Times, Univisión, Forbes, BBC Mundo, Al Jazeera, CNN, Reuters, Agence France-Presse, IBTimes, NDTV de la India, El Tiempo, El Clarín. ¿Por qué el despido de Carmen Aristegui y su equipo es noticia en el mundo?

Quien se tome la molestia de abrir los links, advertirá que en mayor o menor medida los medios internacionales registran que el equipo de Carmen Aristegui develó el escándalo de la Casa Blanca (y sus secuelas) que involucró al Presidente, a su esposa y a su ministro de finanzas en la adquisición de inmuebles a manos de contratistas del gobierno. Hacen referencia a eso que en el mundo (del que por lo visto la clase política mexicana no forma parte) es considerado como conflicto de interés.

Muchas de estas notas explican, además, que el origen del diferendo entre la periodista y la empresa a la que pertenecía es la participación no autorizada de su equipo en un portal diseñado para el combate a la corrupción. Así, la presentación de la noticia insinúa que el despido de Aristegui y su equipo se debe a su trabajo periodístico. Ninguna nota señala que se trata de un asunto exclusivamente laboral. Ninguna nota refiere que Aristegui sea una “mala empleada”.

[contextly_sidebar id=”LraL4Op580Hu99pRAroRAUzMrMR07aWP”]Habrá quienes digan que los medios internacionales son expertos en entrevistar taxistas y a partir de su testimonio sacar conclusiones del ambiente político, económico y social del país del que hacen su nota. Por tanto, no es descabellado imaginar que muchos actores en México dirán que, respecto del caso Aristegui, simplemente los medios en el mundo están “desinformados”.

No obstante, se equivocan quienes con tanto esmero han querido presentar la idea de que la coalición gobernante alrededor del Presidente es experta en construir imágenes. Están frente a un delicado problema: el despido de Aristegui es nota internacional porque los casos de presunta corrupción del gobierno mexicano fueron nota, porque refuerzan la idea de que el retorno del PRI es también el retorno del régimen autoritario y corrupto que vivió el país durante la hegemonía del partido único y porque el cuento de la “modernización económica” dentro de un capitalismo de compadres es uno que ya conocen gracias a Salinas. La imagen de México que el gobierno quiere dar ya está comprometida.

En este sentido, la sucesión de acontecimientos en nuestro país ha llevado a los medios internacionales a establecer el foco de la atención pública en que el principal problema de México es la corrupción y la inhabilidad del gobierno para enfrentarla. La derivación lógica de esto es que si el régimen del PRI (y su Verde satélite) no es capaz de combatir la corrupción, alguien más debe hacerlo.

De ser así, estaríamos en una reedición de lo que fue la prensa internacional hacia México a finales de los 90, cuya agenda estaba dominada por la penetración del narcotráfico en las altas esferas del poder y la resaca de la crisis de 1994. La sucesión de escándalos difundidos en el extranjero en aquellos años, fue abono para un clima de opinión en nuestro país favorable a la alternancia.

Si esta hipótesis es cierta, es de esperarse que el gobierno mexicano, a través de la cancillería, busque superar esta crisis de credibilidad torpedeando el prestigio de Aristegui y su equipo, maximizando las bondades de su proyecto económico y anunciando las medidas que tome en materia de corrupción (simuladas o reales). Todo para contener (que no modificar) la negativa percepción generada en el extranjero y minimizar su impacto en la agenda política del país.

En el lado doméstico, se esperará del gobierno mexicano el énfasis de estos mensajes clave mezclados con un control férreo sobre la publicidad oficial, sobre los negocios presentes y futuros de los socios de los consorcios mediáticos y en una generalización del miedo como típica fórmula de los regímenes autoritarios para desmovilizar a la población y fundar la percepción de que el cambio no sólo es improbable sino indeseable. Así, ante la descomposición de la imagen del gobierno, no sería extraño una sucesión de acontecimientos traumáticos para la sociedad mexicana diseñados (o provocados) para generar parálisis, desolación e impotencia.

Ante ello, es indispensable la organización ciudadana que haga frente a estos escenarios. De nuevo, la agenda de la democracia cobra renovada vigencia. Ello exige diálogo entre los diferentes y la celebración de acuerdos mínimos. Dejar el ego en casa y volver a lo básico: elecciones libres, batalla por el derecho a la información, consolidación de instituciones anticorrupción, reforma política, y castigar electoralmente a quienes quieran sostener al régimen autoritario y de corrupción.

Por su parte, bien harían los medios internacionales en poner luz sobre las elecciones en México, en las condiciones de inequidad en la contienda (ahora perfeccionadas por el Partido Verde en beneficio del PRI) y en la necesidad de consolidar las instituciones de la democracia mexicana. La prensa internacional tiene una deuda con México en el seguimiento crítico de las elecciones en nuestro país (como documentaron Sergio Aguayo y Miguel Acosta en El Panteón de los Mitos). Ojalá el seguimiento a casos como el de Aristegui lo facilite.

En tiempos de nubes negras, bien vale consolidar contrapesos ciudadanos. Es tiempo de la democracia sin adjetivos.

 

@albertoserdan