Redacción Animal Político · 12 de agosto de 2024
Abordar la violencia obstétrica desde el enfoque de derechos humanos permite visibilizar la obligación del Estado para garantizar los derechos reproductivos de mujeres y personas con capacidad de gestar en el ámbito de la atención del embarazo, parto y puerperio. Hablar de este fenómeno como una violación a los derechos humanos resalta también la necesidad de exigir a las autoridades responsables la reparación del daño causado a las víctimas de este tipo de violencia.
GIRE ha sido una de las primeras organizaciones de la sociedad civil en utilizar el término violencia obstétrica y documentar la incidencia de conductas y omisiones que se agrupan bajo este concepto. Durante la última década, el reconocimiento de dicho término ha contribuido a que se comprenda como una forma específica de violencia institucional y de género que constituye una violación a los derechos humanos.
A través de la documentación y el acompañamiento de casos, así como de la publicación de informes periódicos, GIRE ha mostrado distintas aristas que es necesario considerar para difundir, prevenir y atender esta problemática desde una perspectiva de género y derechos humanos, entre ellas:
Todos estos aspectos permiten ampliar la mirada sobre la violencia obstétrica y dejar de considerar que se trata sólo de un tema relacionado con la mala calidad de los servicios de salud; casos aislados de negligencia médica o mala praxis; la responsabilidad de una persona que llevó a cabo acciones u omisiones durante la atención del embarazo, parto o puerperio, o una cuestión que se soluciona por medio del castigo, como el encarcelamiento o las sanciones administrativas, a quien actuó mal.
Abordar esta problemática desde sus diversas aristas hará posible que, además de identificarla y verla plasmada en la legislación, se creen estrategias para hacerle frente con base en las transformaciones necesarias a nivel de infraestructura, insumos y procesos, así como de las relaciones entre usuarias y personal de salud, sin olvidar la formación y creencias a partir de las cuales se brinda la atención.
La violencia obstétrica es un fenómeno complejo. Si bien cada vez está más visibilizado tanto en los espacios institucionales como en la esfera social —en gran medida gracias a la labor de activistas y personas que han vivido este tipo de violencia—, sigue haciendo falta que se reconozca y comprenda como un problema de carácter estructural. Sin esta mirada difícilmente habrá políticas públicas encaminadas a erradicarla, y a garantizar el acceso efectivo a la justicia y a la reparación integral.