Aquí no se dan consejos

blogeditor · 17 de marzo de 2015

Aquí no se dan consejos

Hace unos meses, unos amigos me hicieron el enorme honor de consultarme un par de temas sobre esto de tener hijos. Digo honor, porque aunque el diablo sepa más por viejo que por diablo, tener dos hijas sólo me ha hecho expertas en mis hijas, no en maternidad. Pues bien, ella es una parturienta primeriza y tenía algunas dudas sobre cómo amamantar a su bebé, por lo que acudí con gusto a verla sin estar muy segura de poder aclararle algo. Eso sí, por si las moscas llegué con lo único en lo que sí me siento con autoridad para recetar sin ser doctora: la gloriosa pomada de caléndula.

Nomás llegar a la casa de la susodicha supe que habría problemas. Mis amigos se encontraban acompañados por otro amigo cuya esposa cursa su tercer embarazo, y si algo he aprendido en estos años es que eso de dar consejos sobre maternidad está muy disputado. A tal grado, que para algunas mujeres es un leitmotiv. Así que fue cosa de escuchar la primera consulta para encontrarme ipso facto con la inquisidora mirada pendiente de lo que iba a contestar. ¿Qué cómo le podía hacer la mamá primeriza para que su bebé se acomodara con los dos pechos y no sólo con uno? Ensayé mentalmente una respuesta antes de soltarla, yo también pendiente de soslayo de la mirada que no se me quitaba de encima. “Esteee, pues mira –tanteé el terrero- tal vez te funcione empezar con el seno discriminado en cada toma y en una de ésas se prende, es cosa de que se acoplen los dos”. O algo así dije. Volteé con cara de ¿lo hice bien? No, no lo había hecho bien. Resultó que la clave estaba en intentar con varias posiciones hasta encontrar la que más le gustara al bebé en cada pecho, respectivamente. O algo así me reviraron. Ay, estas novatas.

Segundo intento. ¿Cuál es la posición más segura para dormirlo? Ay, dior. Me sentí como si tuviera que elegir entre aceptar el premio o irme a la catafixia. “Esteee, pues mira –guíame Tía Carmela– mis hijas durmieron siempre boca abajo…” No alcancé a completar el “…pero eso es lo que nos funcionó a nosotras y ahora los médicos dicen que…” cuando ya me estaba cayendo su “¡pero qué barbaridad, está científicamente comprobado que la única posición segura para dormir a los bebés es boca arriba..!” Sí. En el caso de la dormida hice todo mal de acuerdo con los nuevos cánones, porque incluso les compré una almohada especial para acostarlas de lado antes de decidir que lo harían boca abajo. ¿Ya ven? ¿Quién soy yo para dar consejos?

[contextly_sidebar id=”mMflaFuD6YuneK4HdcOguqJs2ZMBTdiv”]Tercer intento, éste sin que mediara pregunta, sólo para sacarme la espinita con algo en lo que -según yo- difícilmente sería impugnada: le sugerí a mi amiga que desde ya se untara pomada de caléndula en ambos pechos, antes y después de cada toma, para prevenir las grietas en los pezones que de otro modo inevitablemente llegarían. Revire de la especialista: ay, pero tú no tienes problema con eso, ¿no?

Tiré la toalla, lo confieso. Concluí que mejor regresaba otro día con más calma, apenada por no haber aclarado duda alguna. Nomás por no dejar, alcancé a despedirme musitando mi convicción de que, en esto de ser mamá, la clave está en probar hasta encontrar lo que le funcione a uno. Y que para eso sirven todas las experiencias que te puedan compartir, sin tomar de una sola la verdad, como aquella vez que el marido y yo descubrimos el prodigio del dedo gordo de la mano derecha de nuestra hija mayor y, contra toda recomendación, permitimos que se lo chupara a gusto sus primeros tres años de vida hasta que solita lo dejó. La diferencia entre el antes y el después de que la big sister encontrara su dedo fue inconmensurable. Pasamos de los gritos y sombrerazos a la paz familiar. De ese tamaño la revelación, de ese talante nuestra experiencia personal que transitó a las mil maravillas. Y que no, no tiene que ser igual para nadie más.

Días después me enteré que, en el caso de mi amiga, la pomada de caléndula también había hecho lo suyo. Bueno. Una de tres. Voy de gane, por lo menos alguna cosa dije bien.

 

@malamadremx