Cuidar desde el territorio: la apuesta por una salud cercana y comunitaria

Redacción Animal Político · 8 de agosto de 2025

Cuidar desde el territorio: la apuesta por una salud cercana y comunitaria

Imaginemos a Lupita, una mujer adulta mayor que vende tamales para mantener a sus tres nietos. Su hija y su yerno migraron a Chilpancingo para trabajar como empleada doméstica y albañil, respectivamente, dejando a Lupita como cuidadora principal. Ella vive en Calpanapa, una comunidad enclavada en la montaña alta de Guerrero, donde acudir al médico implica horas de camino, largas esperas y una atención muchas veces fragmentada, centrada en el síntoma inmediato y no en su contexto vital. Esta historia, tan frecuente como invisibilizada, revela las limitaciones de un sistema de salud históricamente diseñado para reaccionar ante la enfermedad desde las instalaciones hospitalarias y clínicas, y no para anticiparse a ella.

Este enfoque curativo y centralizado genera múltiples barreras: diagnósticos tardíos, enfermedades que se agravan innecesariamente y una carga creciente sobre los servicios especializados. Lo que resulta, además de ineficiente, profundamente costoso. Lupita es un ejemplo de por qué necesitamos un sistema que vaya más allá de las instalaciones médicas, que trascienda el modelo tradicional como único, para construir un sistema de seguridad social en salud que sea verdaderamente preventivo, accesible y centrado en las personas, donde la atención llegue hasta el hogar y la comunidad, anticipando y previniendo la progresión incontrolada de enfermedades que podrían evitarse con una intervención temprana.

En ese camino, la Atención Primaria de Salud (APS) no debe entenderse como el “primer nivel” o el nivel más básico de atención médica, sino como una estrategia transformadora del sistema de salud. Una que integra dimensiones biológicas, sociales, emocionales y espirituales del bienestar, y que ubica a la salud en todos los ámbitos de la vida: donde nacemos, crecemos, trabajamos, estudiamos y envejecemos, para en todas las etapas de la vida vivir con dignidad. Sus principios —acceso equitativo, participación comunitaria, intersectorialidad, prevención, uso de tecnología adecuada— apuntan a un modelo más sostenible y justo, que mejora los indicadores de salud desde la raíz, y que reconoce a la prevención como una inversión, no como un gasto. La APS y sus principios identifican y mejoran las condiciones de salud de la población antes de que la enfermedad se presente y se vuelva costosa y difícil de tratar, reduciendo por ejemplo la mortalidad infantil y materna.

Un ejemplo concreto es el nuevo programa del Gobierno de México: Salud Casa por Casa. Esta iniciativa, lanzada desde la Presidencia y operada en coordinación con instituciones como IMSS-Bienestar, IMSS ordinario e ISSSTE, busca llevar servicios de salud directamente a los hogares, sin importar si las personas son derechohabientes o no. Su enfoque es comunitario y domiciliario, dirigido principalmente a personas de 65 años y más, y personas con discapacidad, con el objetivo de prevenir hospitalizaciones innecesarias, promover el bienestar integral y garantizar atención oportuna y digna.

Actualmente, cerca de 20 mil profesionales de salud realizan visitas periódicas a domicilio. Elaboran historias clínicas, entregan cartillas de salud, toman signos vitales, curan heridas, prescriben medicamentos y realizan estudios básicos. Tan solo en Tamaulipas se han realizado más de 37 mil visitas domiciliarias, beneficiando a 300 mil personas (principalmente personas adultas mayores y de la diversidad funcional). La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado que aspira a que este programa se convierta en “el mejor del mundo” en prevención y atención temprana, una meta ambiciosa que, sin duda, exige continuidad, evaluación y mejora constante.

La demanda por sumarse a este esfuerzo también habla de su relevancia: más de 120 mil profesionales de la salud se registraron para competir por 22,500 plazas, lo que revela tanto la urgencia de empleo en el sector como la necesidad de fortalecer la planeación de la fuerza laboral en el largo plazo.

En paralelo, el IMSS ha mostrado un compromiso relevante al fortalecer el rol de la Medicina Familiar y Comunitaria como eje del modelo preventivo. Solo en mayo de 2024 se contrataron 1,540 nuevos médicos familiares y desde 2018 la formación en esta especialidad ha crecido un 50 % con 2,718 profesionales actualmente en capacitación. Además, las enfermeras especialistas en medicina familiar son clave en programas como “Chequeo PrevenIMSS”, liderando la detección oportuna de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, así como diversos tipos de cáncer (cérvico-uterino, mama y próstata), la aplicación de vacunas y la promoción del autocuidado.

Su labor en el primer nivel de atención es fundamental, pues manejan aproximadamente el 90 % de los padecimientos comunes de la población derechohabiente.

Este tipo de acciones representan pasos firmes hacia un modelo de seguridad social más humano, anticipatorio y centrado en el bienestar integral de las personas. Un sistema que no reacciona únicamente ante las crisis, sino que busca prevenirlas con inteligencia institucional y sensibilidad social.

La Atención Primaria en Salud, cuando se implementa con visión, cercanía y recursos adecuados, cumple con el mandato constitucional y con el derecho internacional a la salud como un bien público. En un país marcado por desigualdades, apostar por estrategias como Salud Casa por Casa no solo mejora indicadores sanitarios: también construye comunidad, dignifica vidas y ayuda a cerrar brechas históricas.

Porque donde la salud llega primero, también llega la justicia.

* José Noé Rizo Amézquita es investigador en Salud Pública y Seguridad Social de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social.