Cuatro años de apostar al diálogo para construir la paz

Joel Aguirre · 22 de junio de 2026

Cuatro años de apostar al diálogo para construir la paz

Jorge Atilano González Candia*

Los acuerdos que resultan más pertinentes y se sostienen con el tiempo son aquellos que surgen de diálogos locales que permiten considerar las necesidades y construir propuestas apropiadas a la realidad de cada lugar. Las políticas universales necesitan complementarse con políticas contextualizadas para atender realmente los problemas que obstaculizan la paz.

En estos cuatro años hemos abierto espacios en los ámbitos locales, estatales y nacional para recuperar buenas prácticas, socializarlas y construir acuerdos que permitan avanzar hacia la paz. El diálogo es la llave para abrir el camino hacia la paz y esto implica condiciones personales e institucionales. No podemos esperar que las emergencias nos sienten a dialogar, se necesita una política de todos los días para construir la paz.

El diálogo que hoy necesita México es aquel que se conecte con el dolor de las víctimas y con el futuro de la juventud, en un esfuerzo sostenido por construir acuerdos que permitan reactivar la vida comunitaria del país. El individualismo está fragmentando a la sociedad y a las instituciones, favoreciendo la cultura de la corrupción. Urge recordar que somos seres relacionales, que nuestra vida depende del otro. Somos comunidad donde el que se queda fuera sufre y su dolor se revierte en violencia.

¿Qué hemos aprendido sobre el diálogo en estos cuatro años?

  • Se necesita disposición de las partes para dialogar. Sensibilizar a las personas o instituciones en un diálogo personalizado ayuda a disponer al diálogo social. Hay muchos prejuicios en todas las partes que es necesario trabajar con anterioridad para facilitar el diálogo. Para esto han ayudado la realización de conversatorios y foros de buenas prácticas.
  • Se necesita un horizonte que permita orientar las decisiones. Ese horizonte es la construcción de la paz: condiciones sociales que permiten a las personas desarrollar su vida familiar, laboral o escolar. Una paz que tiene tres componentes: reconstrucción del tejido social, seguridad comunitaria y justicia restaurativa. Para esto ha ayudado la Agenda Nacional de Paz.
  • La confianza se construye antes que la organización. La fragmentación social que vivimos hace casi habitual la desconfianza entre vecinos o instituciones. Por ello, los primeros encuentros deben privilegiar el reconocimiento mutuo, la empatía y la escucha, antes de intentar abordar problemas complejos o tomar decisiones colectivas. Para esto han ayudado los conversatorios en sus distintas versiones.
  • La diversidad dispone al acuerdo. Desde un inicio el diálogo ha buscado la integración de los distintos sectores para crear los equipos estatales o locales: iglesias, académicos, empresarios, familias buscadoras, jóvenes, gobiernos locales, policías, etcétera. Esta diversidad favorece una comprensión más profunda de la realidad y logra convocar a una diversidad de personas e instituciones.
  • El diálogo implica poner al centro la problemática que reúne a las partes para buscar alternativas: inseguridad, adicciones, salud mental, desapariciones, reclutamiento, extorsión, violencia familiar o escolar. En el centro no puede estar el tema o la imagen de la institución, es la problemática concreta lo que logrará que las personas salgan de sí mismas para comprender al otro y hacer posible el acuerdo. Para esto han ayudado las reuniones de trabajo con los equipos locales y las metodologías de construcción de paz.
  • Los pequeños avances son significativos. Los territorios han perdido capacidad de organización, por eso hemos optado por iniciar con pequeñas acciones que permitan recuperar condiciones para que la ciudadanía pueda hacer grandes cosas. Para esto han ayudado las celebraciones, los encuentros o foros para reconocer las buenas prácticas.
  • El diálogo favorece la cultura de la corresponsabilidad. Son tantos problemas sociales que subsisten de manera conjunta que un solo actor no podrá resolverlos. Se necesita de la articulación de los distintos actores y sectores para construir los caminos para la paz. Cada actor necesita asumir los problemas que le toca resolver.

La sociedad reclama diálogo 

Que este cuarto aniversario sea un llamado a redoblar esfuerzos para construir una cultura de diálogo que abra caminos para la paz. Solo dialogando podremos comprender las necesidades de la familia, de la colonia, de la ciudad o del Estado, y construir las políticas que permitan atender las problemáticas que dañan las vidas de las personas. Se agotaron las decisiones descontextualizadas, la sociedad reclama diálogo para construir la nación que necesitamos.

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*Jorge Atilano González Candia es director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz.