Marco Cancino · 25 de mayo de 2011
‘-Señor, ya sólo me faltaría planchar las camisas de cuadros.
-A usted le gustan las camisas cuadradas, tiene hartas.
-Si Doña Lety, creo que es una adicción. ¡Mi esposa ya me las quiere tirar todas!
-¡Híjole! Ni lo quiera el Señor, o más bien, la Señora… jajaja.
-Quería pedirle un favor…
-Dígame Doña Lety.
-Quería ver si me podía adelantar lo del mes que entra y ver si puedo además tomarme la semana que viene. No sé si le había dicho que me voy a mudar, me cambio más cerquita. Eso de ir y venir todos los días de Chalco es muy cansado. Son al menos dos horas de ida y dos de vuelta y pues llego agotada.
-Entonces, ¿ya no le gustó Chalco?
-No es eso, es que cada año se inunda y ya es una verdadera lata. Hay que comprar de nuevo lo básico y así, no hay bolsillo que alcance.
-¿Qué no les ayuda el gobierno?
-Fíjese que sí, que hasta eso. Siempre que se inunda, están bien puestos al día siguiente con las despensas. Nos mandan a los albergues. Ya hasta tenemos nuestro rinconcito preferido ahí en el deportivo.
-Fíjese que el año pasado, el gobernador, ese guapote, hasta fue a vernos.
-¿Así de plano?
-Sí.
-Pero la mera verdad, no veo la diferencia de vivir en mi pueblo allá en Tabasco.
-Allá, año con año es de ley que se nos inunde el pueblo y eso sí, el gobierno del estado nos atiende re bien. Son más efectivos que los de Chalco.
-Allá en Tabasco, nomás deja de llover y aparece el gober, con todo y su gente y el Ejército llega un par de días después. Nos ayuda a sacar todo del agua, a poner a secar los colchones, los muebles, a limpiar las casas.
-Son re efectivos para eso de ayudarnos.
-¿Y no cree que es mejor que no les pase eso y que mejor el gobierno del estado invierta en obra pública que ayude a evitar que se les inunde y pierdan todo?
-¿Usted cree?
-Pero pues nosotros no nos quejamos, de hecho, hasta a veces es re bonito, porque luego sale uno en la tele.
-Hace como tres años, mi hermano el Rodolfo, salió en la tele, nomás que ni tiempo le dieron pa peinarse, jeje. Ahora sí, que ni agua va le dijeron.
-Pero pues salió. Lo entrevistaron en el programa del chaparrito, este, ¿cómo se llama? ¿El del trece que sale en la noche?
-¿Javier Alatorre?
-¡Sí, ese!
-Pero en verdad, ¿no piensa que es mejor que gasten en construir presas, diques, obra pública que sirva para evitar que se inunde tanto y que cada año pierdan todo lo que tienen?
-Pues sí, pero ¿a quién le dan pan que llore?
-Por lo menos así, vemos que el gobierno del estado está con nosotros, de nuestro lado, ayudándonos, trabajando.
-Para eso les pagamos, ¿o no?
-Allá en Tabasco son re buenos para eso, le digo, cuando se inunda y deja de llover y ahí están ayudándolo a uno, dándonos nuestras despensotas.
-Creo que en Veracruz pasa lo mismo. Mi prima la Esme, vive en Veracruz y allá, cuando se inundaban, les daban las despensas en bolsas rojas. Nunca supe por qué.
-Entonces, ¿por qué se va de Chalco, si es lo mismo que en Tabasco? ¿Qué no es un edén?
-Pues porque está re lejos, gasto mucho en pasaje y prefiero ocupar ese tiempo que hago en atender a mi hija. ¿Ya le dije que está estudiando para dentista, verdad?
-Sí, ya me había contado.
-Oiga, ¿quiere que le lleve ropa a la tintorería?
-No, gracias.
-Entonces, ¿me va a hacer favor de adelantarme lo del mes que entra?
-Sí, claro. Sólo no le diga a mi esposa, porque luego me regaña. Ya sabe que donde manda capitana, no gobierna marinero.
-Marinerito, jeje.
-Yo, chitona, no se preocupe, no diré nada y para que vea, le plancho de una vez su mundo de camisas a cuadros.
-Gracias Doña Lety.
Doña Lety llevaba ya dos meses sin regresar a trabajar. Se había complicado su mudanza porque se había inundado Chalco y perdió casi todo lo que tenía y como cada año, estaba esperando que tanto el gobierno del Estado de México, como el municipal, le dieran su indemnización.
Por fin la tenemos de vuelta en casa, junto con la delicia de una casa reluciente y mis camisas cuadradas bien planchadas.
Por cierto, antes de que se me olvide, quería comentarles que Tabasco es el estado que menos destina de su gasto anual en obra pública, con menos del 3 por ciento y que en contraste, ocupa el primer lugar nacional en recibir recursos del Fondo de Desastres Naturales, FONDEN, con la quinta parte. Si en vez de destinar alrededor de 34 centavos de cada peso de su presupuesto en financiar su burocracia, también de las más grandes del país, familias tabasqueñas como la de Doña Lety no verían como año tras año su patrimonio desaparece y quedan en espera de la buena voluntad de sus gobernantes.