“Por eso perdieron”: de la apabullante derrota de la oposición y el error de falsa atribución

Redacción Animal Político · 4 de junio de 2024

“Por eso perdieron”: de la apabullante derrota de la oposición y el error de falsa atribución

No hay como negarlo. A la oposición partidista nos arrolló una aplanadora este 2 de Junio. Ni los escenarios más catastrofistas nos prepararon para una realidad donde el oficialismo pueda estar en el Congreso a unos cuantos votos de la mayoría calificada, que le permitiría modificar la Constitución a placer. “Es que están en una cámara de eco”, “no conocen al México real”, “México no es Twitter”, nos repiten. Es claro que hay algo de razón en ello. También las criticas al desgaste de las dirigencias de los tres partidos que integraron la Coalición Fuerza y Corazón por México son más que pertinentes. Tras 2021 participé junto a un grupo de perredistas en un llamado a replantear la ruta de las alianzas como una que no estaba dando los resultados prometidos. Vaya, no vengo aquí a negar nuestros errores. Más cuando pierdes por 30 puntos una elección, es innegable que no hay una sola explicación de la derrota.

Últimamente leo mucho al exfutbolista y entrenador Ramón Raya en Twitter. Usualmente Ramón hace ejercicios donde analiza jugadas, grandes errores o “golazos” en los cuales señala “este golazo tuvo colaboración del defensa”, o “este error también fue un acierto del atacante”. Vaya, matiza. Lo pensaba mucho cuando leía a los críticos de la oposición en redes decir “es que Xóchitl fue mala candidata”, “Alito fue un lastre”. Ex post es imposible refutar estas cosas, al menos de manera sencilla. Pero, ¿y los aciertos del gobierno y la candidata oficialista?

 

1 Se acabó la veda electoral y ya podemos hablar de indicadores económicos, sociales y laborales. Creo que muchos de estos, pueden ayudar a algunas personas a entender mejor el resultado de las elecciones del pasado domingo. Empezamos por el salario mínimo: pic.twitter.com/PmPGOa7sXW

— Luis F. Munguía (@luisfmunguia) June 3, 2024

Una de las explicaciones que más corrieron en el primer día post elección fue la subida real, después de inflación, de los ingresos de los trabajadores en todos los niveles, pero en especial en la parte más baja de la distribución. Me parece una buena explicación, pero que no cubre todo. Es innegable que la victoria del oficialismo debe tener algunos asideros en la realidad que desde la oposición estamos ignorando. Triunfos de política pública. No obstante, considero que el factor más importante no está en lo material. La primera derrota de la oposición está en el discurso.

Fuimos incapaces de articular un proyecto que se consolidara como una opción real. La defensa de la democracia y sus instituciones sin lugar a duda es importante, por no decir vital en el futuro de nuestro país. Solo el tiempo nos dirá si los órganos constitucionales autónomos sobreviven otro sexenio, mas no planteamos políticas públicas para resolver temas urgentes como el Sistema de Salud Pública, la desigualdad, la violencia, entre muchos otros. Se esbozaron discursivamente, pero sin claridad de cuáles eran los proyectos. Sobre todo, no se construyó la alternativa discursiva desde los conceptos. El discurso de arranque de campaña “Vida, Verdad y Libertad” era conceptualmente muy potente y algunas veces se llegaba a retomar; sin embargo, nunca fue tomado verdaderamente como un eje articulador de todas las propuestas de campaña. Incluso, dentro de la alianza, cada uno de los partidos pudo afianzarse como el partido de una de estas ideas articuladoras. Como perredista pensé que articularnos como el partido “De las libertades” hubiera sido una idea potente que no nos tendría ahora debatiéndonos entre si continuamos o no con nuestro registro nacional.

Mucho se ha dicho también sobre la oposición como un espacio clasista, racista, homofóbico y, no sé, hasta antipatriótico. Creo que no viene al caso negar que hay actores, y hasta hubo candidatos dentro de la coalición que -claramente- lo eran. Vaya, agradezco que mis paisanos de Toluca le cerraran la puerta a Teresa Castell, personaje abiertamente transfóbico, a la Cámara de Diputados. Mas, ¿no apareció Felix Salgado Macedonio, senador reelecto, en el templete del festejo por el triunfo de Sheinbaum? ¿No Martha Márquez, candidata a presidenta municipal de Aguascalientes, de Morena, hizo campaña con el slogan “a favor de la vida y la familia” en clara alusión a su oposición al matrimonio igualitario y el derecho a decidir?

Mucho de este discurso sobre la oposición como un espacio intolerante y antiderechos también parte de acusar la parte sobre un todo. En particular se señala a comentaristas o medios afines a la oposición como si estos fueran las dirigencias. ¿Debió nuestra candidata presidencial distanciarse de esas manifestaciones? Lo éticamente correcto sería que sí. Mas aquí mismo en Animal Político se ha denunciado cómo la Red Brolan, con financiamiento desde el oficialismo, se dedicó a esparcir desinformación y discursos abiertamente machistas en contra de figuras políticas de la oposición. Si el machismo y la discriminación en la oposición fueron la razón de la derrota, ¿por qué si también existen en el oficialismo, no lo arrastraron del mismo modo?

Es complicado, a dos días de la elección, hacer un diagnóstico de los motivos de nuestra derrota, incluso pensando en el lugar común de “necesitan ser autocríticos”. Como perredista viví también el ciclo de las derrotas del obradorismo en 2006 y 2012, y no recuerdo al ahora presidente convocando a un ejercicio autocrítico. Es más, recuerdo cómo denostó a la dirigencia del partido cuando en un spot “pidió perdón” por el plantón en Reforma y el conflicto postelectoral de 2006. ¿El López Obrador de 2018 fue autocrítico con el de 2012 y 2006? Al menos públicamente, no. Me queda claro que aprendió a incluir en su coalición a cuanto personaje se le ocurrió, cosa que en 2006 no hubiera aceptado. Pero incluso señalar la falta de autocrítica como razón de la derrota creo que excluye muchos otros factores explicativos.

En la universidad cuando tomé clases de Análisis de Política Exterior me enseñaron sobre el “error de falsa atribución”. El profesor nos decía que el procedimiento es importante, pero muchas veces aunque sigas el procedimiento puedes llegar a fallar y aunque muchas veces el procedimiento sea incorrecto puedes obtener resultados positivos. El error de falsa atribución es juzgar el proceso por el resultado y no realmente por el proceso en sí mismo. Me queda claro, por supuesto desde mi perspectiva, los errores de la presente administración, su falta de combate real a la corrupción, su incompetencia para plantear una política alternativa de seguridad, la militarización de cada vez más aspectos de la administración civil, la crisis en el sistema de salud. ¿Su triunfo significa que lo hicieron todo bien? Por supuesto que no. Claro que desde la oposición tenemos que hacer, no uno, sino varios ejercicios de análisis, crítica y cambiar el rumbo. Insistir en continuar como vamos como institutos políticos no va a cambiar mágicamente los resultados. Mas hay que evitar lecturas rápidas y generalizadoras sobre el resultado. Cuando pierdes por 30 puntos no hay un solo factor que explique tu derrota y, en la coyuntura actual, quizás haya poco tiempo para lamentarnos dada la exigencia que tendremos de reorganizarnos para defender las instituciones democráticas que a lo largo de varias décadas construimos.

* Saul Vazquez Torres (@Sawie) es militante del Partido de la Revolución Democrática, Licenciado en Relaciones Internacionales, Miembro de la Red de Norteamericanistas del CISAN – UNAM y del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).