blogeditor · 5 de mayo de 2014
…como lo consignó Reforma en un reportaje que por fin logró que -al menos, y por primera vez desde que se volvió costumbre talar especies patrimoniales para ‘despejar’ las estructuras de ‘estorbos’- respondiera la autoridad del GDF, pudo visibilizarse una práctica que (ante nuestros ojos) elimina áreas verdes, causando daños irreparables a la ecología del Distrito Federal y otras ciudades de la República Mexicana. Lo que no quiere decir que se vaya a hacer algo concreto que ayude a modificar esta brutal forma de hacer negocios; ya dejarán los funcionarios responsables que otros escándalos atraigan la atención de medios y opinión pública. Pero la aparición del artículo forzó a funcionarios de primer nivel como el secretario general de gobierno Héctor Serrano, la encargada de Medio Ambiente Tanya Müller y el jefe de policía Jesús Rodríguez Almeida, entre otros, a hacer afirmaciones que caerán en el saco roto de Mancera: ‘iremos hasta las últimas consecuencias, con todo el peso de la ley; caiga quien caiga’, aunque-mínimo consuelo-el problema al fin se reconoce.
(Por cierto,y como puede desprenderse de las imágenes tomadas apenas el pasado viernes 2 de mayo, el anuncio de tequila no ha sido ‘suspendido’ -entre comillas- a pesar de declaraciones oficiales en ese sentido).

Una visita al lugar de los hechos, o el examen de las fotos publicadas por medios dará una idea de lo que representa la ‘preservación’ del Medio Ambiente en el radar de los ecocidas, cuando existe la tentación de atiborrar nuestras ciudades de múltiples estructuras para sostener anuncios de empresas privadas o públicas, sin que ningún gobierno meta las manos al ser los mismos políticos el producto a exhibirse durante las elecciones y sus etapas previas. O bien, ampulosas campañas destinadas a proyectar sus dudosísimos ‘logros’o la simple divulgación del informe administrativo de sus actividades.

Es más fácil imaginar urbes totalmente desprovistas de grandes árboles de sombra (proveedores de indispensables beneficios ambientales y estéticos, que en la actualidad no entran en los planes de empresas y gobiernos deseosos de burlar la ley bajo el supuesto de que la desaparición de áreas verdes ‘genera empleos’) que pensar en el manejo racional de letreros imposibles de desmontar.

A este camino sin retorno aspiran los grandes corporativos de México.
Varios de ellos incluso quieren quedarse con retazos del Bosque de Chapultepec.
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Danhos, empresa dueña de la Torre Chueca que quiso ser Bicentenario cuando Marcelo Ebrard era jefe de gobierno en el DF, inició en algunos medios mercenarios una campaña de acoso e intimidación contra Dennis Stevens. Dennis es un empresario y activista vecinal que sólo busca defender el Bosque de Chapultepec contra los depredadores con licencia y derecho de picaporte en el GDF. Por lo pronto, el Invea clausuró indebidamente uno de sus negocios (cuando antros y giros similares funcionan impunemente). Un ejemplo adicional de cómo querer hacer lo correcto puede acarrear graves consecuencias, si se ven amenazados intereses como los de la familia Daniel, constructora e inmobiliaria cercana a las tribus del PRD.
Dennis Stevens habla sobre activismo y desarrollo urbano para RompevientoTV
La idea es acallar la protesta, y buscar que la ciudadanía (última línea de defensa del medio ambiente) se torne miedosa y hasta cómplice de los ultrajes perpetrados por empresarios y políticos alevosos. Tanto como los nuevos integrantes del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos actualizado.
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Tras un largo alambicado y agotador proceso, la conformación del ‘Nuevo IFAI’ ha dejado mucho qué desear. Como las compañías que arrasan con las especies que puedan obstruir la vista de sus anuncios esparcidos por todo México, los Senadores de todas las fracciones parlamentarias utilizaron el bulldozer legislativo para excluir de la lista definitiva de Comisionados a personajes con perfiles independientes, dispuestos a plantar cara frente a la autoridad en defensa de valores irrenunciables.
[contextly_sidebar id=”c5822572272d426eb5bc4a78bb3b9c94″]Un ex presidente del Instituto Mexiquense de la Transparencia durante el sexenio de gobernador Peña Nieto; la ex esposa del tristemente célebre dinosaurio poblano Mariano Piña Olaya, que desconoce del tema sobre el cual emitirá decisiones que afectarán a la población; el ex abogado de Norberto Rivera Carrera, o el ex presidente del InfoDF, que asumió la defensa de proyectos ilegales del gobierno de Marcelo Ebrard como la Supervía Poniente. Un funcionario gris que laboró en la inútil Secretaría de la Función Pública bajo las órdenes del panista pusilánime Salvador Vega Casillas. Las señales no son buenas. Los personajes elegidos tenderán a trabajar para defender a sus electores en los dos Poderes, a contrapelo de lo que hubiesen podido hacer verdaderos especialistas en el tema que, precisamente por su autonomía, fueron descartados. Prevaleció el burdo reparto de cuotas. Su Majestad, el Agandalle; la descarada votación cuotística que encumbra a cuadros dóciles, maleables ytimoratos.
Peña Nieto podría rechazar los nombramientos, pero nada indica que vaya a tomar esa decisión. Por el contrario, afianzará el control del Poder Ejecutivo sobre los demás.
La sociedad civil pierde así a otra institución aliada; una que se transforma en sucursal de partidos y gobierno.
Nos hemos atorado a medio camino: con un PRI envalentonado y en franco ascenso. Con oposiciones dispuestas a sacrificar principios, con tal de asegurar cotos particulares de poder mediante la promoción de funcionarios sin carácter, pero al cabo leales a las tribus que los encumbran.
Al paso que vamos, y ausente una sociedad que exija la reafirmación de sus derechos conculcados, estaremos como ciudadanos condenados a ver puros comerciales urbanos las 24 horas del día: siete días a la semana. 365 días al año. Con políticos sometidos a las veleidades del mercado. Y las ciudades, que pronto serán páramos repleto de anuncios. Dos y tres y muchos Santa Fe, multiplicados a la enésima potencia.


