¡Por fin! Anticonceptivos masculinos

Redacción Animal Político · 22 de septiembre de 2024

¡Por fin! Anticonceptivos masculinos

Hace algunas semanas, mientras scrolleaba en TikTok me encontré con la gran noticia sobre la próxima llegada del nuevo anticonceptivo en gel para hombres. 1 Curiosamente, lejos de alegrarme despertó en mí una serie de cuestionamientos que giraban en torno a la envidia y a sentir que vivía una especie de injusticia.

Durante gran parte de mi vida he tenido que comprar y utilizar diferentes métodos de planificación familiar: inyecciones, píldoras y en dos ocasiones el DIU. El uso de estos productos generó diferentes reacciones en mi cuerpo y en mi psique: desajustes hormonales que llegan con cambios drásticos de humor, dolores de vientre más intensos de lo normal, sangrados prolongados e inesperados, acné, subidas y bajadas de peso, depresión, cansancio, lesiones uterinas y un largo etcétera de efectos secundarios. He sometido a mi cuerpo a una serie de intensos dolores con tal de vivir una sexualidad plena y el no forzarme a una maternidad. Es importante señalar que mi historia no es diferente a la de la gran mayoría de las mujeres de este país que se niegan a convertirse en madres de las o los hijos que Dios mande, o que solo buscan ejercer plenamente su sexualidad. Pareciera que para acceder a nuestros derechos reproductivos es necesario pagar un alto precio.

Espero que no me malentiendan. Considero que es un importante avance la llegada de este nuevo anticonceptivo masculino a nuestro país y al mundo, más si consideramos que en México tan solo el 22 % 2 de los hombres en edad reproductiva suelen tomar parte activa en el tema de planificación familiar. Descargar a las mujeres de esta responsabilidad no solo es necesario, sino también justo.

Lo magnífico de la ciencia

Actualmente, los hombres solo cuentan con dos opciones anticonceptivas: los preservativos (que bien usados tienen una efectividad del 85 % al 95 %), y la vasectomía (intervención quirúrgica que puede revertirse). Ante estas opciones tan limitadas, desde hace casi 25 años los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y la organización no lucrativa Population Council han desarrollado esta maravilla de gel anticonceptivo. Ambas instituciones han señalado que el principio es similar al de las píldoras anticonceptivas y se utilizan dos hormonas: acetato de segesterona (una progestina) y testosterona (la hormona sexual masculina).

La primera se encarga de suprimir la producción de testosterona en los testículos y, con ella, el desarrollo del esperma. Y pese a que existía una gran preocupación por la alteración de la testosterona, los resultados de la investigación no muestran efectos secundarios importantes: no hay depresión, pérdida de masa muscular o disminución de la libido.

Según han señalado las y los investigadores, el 86 % de los hombres alcanzaron recuentos de esperma más bajos antes de las 15 semanas, e incluso algunos tuvieron resultados en menor tiempo, suprimiendo la producción de esperma en un plazo de cuatro a ocho semanas.

Este no es el primer intento de desarrollar un anticonceptivo masculino. En 2011 la Organización Mundial de la Salud (OMS) probó inyecciones que utilizaban una combinación similar de hormonas; sin embargo, el proyecto se interrumpió pronto, pues se descubrió que las inyecciones que se encontraban desarrollando tenían demasiados efectos secundarios, incluida una depresión grave.

13 años después de aquel bache de la investigación estamos cerca de lograr acceder a anticonceptivos que les permita a los hombres tener una sexualidad activa y placentera, siendo responsables de evitar embarazos no deseados, con los mínimos efectos secundarios.

La aplicación del producto es muy sencilla y puede formar parte de la rutina matutina masculina: despertar, bañarse, lavarse los dientes y aplicarse el gel sobre los omóplatos, cerca de los hombros y ¡listo! El uso cotidiano de este gel en un lapso de entre 8 – 15 semanas disminuye la producción de espermas de manera que el riesgo de embarazo es casi nulo: sin dolores de cabeza, sin cambios de humor, sin dolor, sin objetos extraños dentro de su cuerpo. Si por accidente el individuo se olvida colocar el gel uno o dos días, el riesgo de embarazos no planeados sigue siendo mínimo, pues para recuperar el nivel normal de espermas se debe dejar de usar entre dos o tres meses, volviéndolo también un excelente anticonceptivo reversible.

La contradicción y la envidia

Resulta curioso que los anticonceptivos femeninos, aún sabiendo la larga lista de efectos secundarios que producen (incluyendo la depresión grave) no han sido suficientes para dar paso a tratamientos menos agresivos y más efectivos. Es en este contexto que las mujeres debemos desarrollar una rutina muy disciplinada para no olvidar nuestras píldoras, atenernos al bombardeo hormonal a través de inyecciones e implantes, o a introducir un extraño objeto de cobre que parece querer enterrarse en nuestras entrañas si queremos vivir plenamente nuestra sexualidad y evitar embarazos no deseados.

Estos anticonceptivos fueron creados entre las décadas de 1960-1970 y a partir de entonces no han dejado de usarse y comercializarse. No cabe duda que su aparición y el acceso al que tuvieron las mujeres cambió por completo el control de la natalidad y la percepción sobre los derechos reproductivos de las mujeres. Estos avances médicos fueron fundamentales para la liberación sexual femenina, son fundamentales en la historia misma del feminismo. Desgraciadamente, desde entonces los esfuerzos y avances por crear anticonceptivos innovadores, seguros y amables con el cuerpo de las mujeres son muy pocos.

Es difícil no sentir envidia. Históricamente las mujeres hemos tenido la responsabilidad de evitar los embarazos, pues somos quienes literalmente ponemos el cuerpo. En este contexto, el uso de anticonceptivos es más una necesidad que un deseo, y por ello adquirimos lo que hay en el mercado independientemente de sus efectos secundarios. Es una injusticia que a lo largo de los siglos esta carga haya estado principalmente del lado femenino, y al menos, hasta que llegue el 2025 y se apruebe la venta de este producto, a nosotras nos toca hacer los sacrificios.

Cuando se escribe desde un cuerpo que se reconoce como femenino, que ha pasado por múltiples estrategias para vivir una vida sexual plena y sin riesgos, un cuerpo que escribe desde un país que en pleno siglo XXI aún debate si se le debe conceder a las mujeres plena decisión sobre sus derechos reproductivos, donde la educación sexual es limitada, y donde hay un estancamiento en investigación sobre métodos anticonceptivos femeninos que no generen esa larga lista de efectos secundarios, ¡es imposible no sentir envidia por un método con las características de este maravilloso gel!

Ante este panorama, no me queda más que cuestionar a la investigación médica y la industria farmacéutica en general. ¿Por qué las mujeres debemos continuar adquiriendo anticonceptivos sin perspectiva de género? ¿Por qué debemos seguir padeciendo los efectos secundarios de las bombas hormonales? ¿Por qué anteriormente no se abrió la posibilidad de comercializar anticonceptivos masculinos aún con síntomas secundarios que vivimos las mujeres? Es claro que no basta con incluir los discursos en favor de las mujeres si la realidad nos somete a productos que atentan contra nuestra salud física y psicológica; urgen investigaciones y productos con perspectiva de género real.

En Lexia hemos realizado diversos estudios sobre salud reproductiva, métodos anticonceptivos y sobre el ejercicio pleno de la sexualidad con perspectiva de género. Porque no basta tomar los discursos de moda sin acciones contundentes comprometidas con una verdadera búsqueda de la justicia social.

* Eréndira Martínez Almonte (@ErendiraTecpatl) es estratega cualitativa en Lexia, Etnohistoriadora de medio tiempo y Antropóloga de tiempo completo.

 

1 @SomosJacarandas, disponible aquí.

2 Urosur. Clínica de Urología, disponible aquí.