Antes de un informe

blogeditor · 2 de septiembre de 2013

Antes de un informe

Hay cosas que hay que decir para que sean tomadas en cuenta. Generalmente escapo de comentar sobre política y ahora este domingo, mientras veo las noticias y las sigo sentada frente a mi computadora; mientras observo los palazos y pedradas que los que marchan hacia San Lázaro lanzan a los granaderos, me parece de vez en vez una pelea en algún punto innecesaria y ahora les explico por qué, siento que este lunes habrá de maquillarse muy bien la cara el Sr. Presidente para borrar tanto golpe cuestionador y salir al banquillo de los acusados a decirnos que ha sucedido en este año de gestión.

Muchos de ustedes e incluso yo misma soy de la opinión de que las marchas en la Ciudad de México provocan caos y retrasan actividades, pero no podemos negar que sirven para corregir algunos desbordes y atenuar el festival de vanidades del que suele rodearse cada informe presidencial.

Yo sí puedo decir que conozco maestros que en su mayoría son tipos honestos, que hacen su trabajo porque les gusta, sabiendo que nunca van a ser ricos haciéndolo. No soy partidaria de la violencia pero eso no quiere decir que aquellos que deseen manifestarse en contra de quienes quieran violar sus derechos, no tengan derecho a hacerlo y sobre todo si ellos mismos no se sienten escuchados.

Como siempre, lo que falta es un poco de atención, un poco menos de ruido, un poco menos de pateadores de trasero y un poco más de sensatez. Todo llega, supongo. Son épocas.

Para que pudiera realmente estar contenta con un informe de gobierno, nuestro presidente debería anteponer el tema de la corrupción que, en mi ranking personal, más o menos iría así:

1. Poder Judicial.

2. Evasión fiscal de quienes tienen más.

3. Obras y contrataciones públicas.

4. Servicios públicos con todo y los servidores.

5. Partidos políticos.

Me pregunto cual será el ranking de cada mexicano. Y sé que la cuestión de la corrupción se presta siempre para los discursos bobos. Es cuestión de prender la tele, abrir un periódico y brota sola la fórmula ponciopilatesca: todos somos corruptos, por eso estamos como estamos.

Esta manera de ver las cosas sirve para que muchos se laven las manos. Si todos somos corruptos, significa que ninguno lo es, y el fatalismo gana la batalla: nunca vamos a cambiar, seguiremos hostigando hasta a los meseros en las bodas para que nos sirvan la pechuga más grande y nos traigan doble ración de postre. Okey, eso no tenía mucho que ver pero recordé una anécdota de la boda a la que fui ayer.

Nos espera un discurso más, muchos se interesarán y la mayoría habremos de ponernos a trabajar y buscar la forma de llegar a nuestro trabajo evitando las marchas. Así es México, así nos va.

Yo pienso que para muchos mexicanos la vida durante este año ha sido una papa y seguirá siendo una papa. Y no una papa de “qué fácil es vivir”…me refiero al tubérculo. Me explico…

Muchos de nosotros nuestra papa la hemos pelado, hervido y cocinado. No sin antes limpiarle bien la cáscara con un cepillo bajo el agua, cortarla en cubos, ponerla en refractario al horno y rociado con aceite de oliva, romero fresco y pimienta recién molida. Y estamos esperando a que el fuego ponga a la papa doradita.

Si tu papa en este momento esta desabrida o deliciosa depende un poco de ir aprendiendo a cocinar, de cuán amplio sea tu gusto, de los ingredientes que tengas en la alacena, y cómo manejas todo esto con tu ingenio.

Sé que a muchos de ustedes no les gustará lo que voy a decir, pero tiene que ver el factor suerte: “A muchos de ustedes no les alcanza para aceite de oliva y el utensilio para moler pimienta cuesta un huevo”.

Y hay que reconocer que tampoco es lo mismo ser un tubérculo en una tierra pródiga en minerales que en un terreno reseco.

Y sí, ayuda mucho a que tu papá sea más rico o tenga algún puesto en el gobierno, para qué negarlo.

Pero debes saber que puedes tener muchísimo dinero e igual no saber cocinar. Te conviene aprender. Claro, puedes pagarle a alguien para que te haga las papas, pero nunca vas a estar comiendo como lo dictan tus tripas y tu corazón. A la larga serás más infeliz.

Así que el dinero ayuda a que tu papa sea rica, pero no es un factor determinante.

La papa queda bien con quesos, limón, mantequilla, sal, puedes hacerla puré, hornearla o freírla, (aunque no lo recomiendo, engorda más), puedes ponerle un día eneldo y al otro día vinagre y perejil, dejarle la cáscara o quitársela, hervirla entera para que tenga más almidón, ponerla en las brasas de la parrilla, en fin, las papas no tienen límites. Hay postres dulces hechos a base de papa, con esto me refiero a que hay que abrir la cabeza y ampliar los gustos, o tu papa será siempre motivo de queja.

Llevamos un año de gobierno y necesitamos que cada mexicano le eche ganas a cómo cocina sus papas, antes de que se pongan feas.

Informe o no, cada mexicano debe poner de su parte y sino pues entonces no se anden quejando.

Les dejo esto para que les sea más leve su lunes de protestas e informe. Hasta la próxima.