blogeditor · 12 de enero de 2016
A propósito de la llegada masiva de emigrantes sirios a Europa, la filósofa española Adela Cortina (Valencia, 1947), tengo gran aprecio por su obra, escribe Hospitalidad cosmopolita (El País, 5.12.2015) donde reflexiona sobre el hecho y plantea la actitud que los gobiernos europeos, en particular el español, deberían tener. Lo que dice pienso vale también para la sociedad mexicana.
“En el mundo bíblico, en el griego y el romano, dice Cortina, la acogida al extranjero era un signo de civilización que no precisaba justificación. Y este deber de hospitalidad personal se convierte con la modernidad en un deber también legal, que corresponde al derecho del extranjero de ser acogido”. La filósofa, especialista en ética, señala que las bases del derecho cosmopolita las establece Emanuel Kant en su escrito sobre La paz perpetua.
[contextly_sidebar id=”lSnGG5wAOrr7HOYra6GZWvybfzOo5dWz”]El derecho cosmopolita “ha de poner las condiciones de una hospitalidad universal y esto no es sólo filantropía, es un deber legal que corresponde a un derecho legal”. Y Cortina señala que “son otras tradiciones, también europeas, como las de Levinas y Derrida, las que recuerdan que las exigencias éticas van por delante de las obligaciones y derechos jurídicos”.
Pienso que esa idea es fundamental y está a la base de la manera que los países, México no es la excepción, deben tratar el problema de la emigración. En la practica es la filosofía que anima a las y los ciudadanos que protegen a los emigrantes. Por encima de la ley está la ética. Es la difícil decisión de Antígona, en la tragedia de Sófocles.
Cortina sostiene que “la característica básica del ser humano es la apertura al otro. De donde se sigue la exigencia incondicionada de acoger al necesitado de ayuda. La ley de la hospitalidad, incondicionada e infinita, trasciende los pactos y contratos, y exige abrir el hogar político a quien lo precise”.
La filósofa plantea que para que estos principios no se queden en utopía “han de encarnarse en leyes, y ese es el momento de la responsabilidad ética y política, que media entre el principio ético inspirador -la disposición a la acogida incondicional- y las condiciones que lo concretan en los países, en las reuniones supranacionales y en el marco global. Tanto en el nivel de lo urgente como en el que requiere más tiempo, pero es igualmente necesario”.
Estoy de acuerdo con los planteamientos de Cortina y desde los mismos considero inhumana y aberrante la posición del gobierno mexicano con los migrantes centroamericanos que intentan pasar, por nuestro territorio, hacia los Estados Unidos. En 2015, las autoridades migratorias los han detenido y deportado como nunca antes. Se han roto, es de vergüenza y no de orgullo nacional, las estadísticas anteriores. Al primer semestre se deportaron a 175,000 y todavía no se conoce la cifra anual. La inhumana política migratoria del actual gobierno debe cambiar.