blogeditor · 9 de marzo de 2021
Latinoamérica es una de las regiones con las tasas más altas de violencia de género en el mundo; 14 países de la región encabezan el listado de los países con más feminicidios. A pesar de que la mayoría de países ya posee leyes para sancionar los diferentes tipos de violencia de género, casi el 98% de esos casos quedan en impunidad según la Iniciativa Spotlight. En este sentido, son muchos los desafíos en la implementación de las leyes, acceso a la justicia y acompañamiento integral a las mujeres, que además deberían ser desarrolladas con un enfoque de derechos humanos y reparación del daño.
Las violencias y desigualdades a las que se enfrentan atraviesan todos los aspectos de la vida. Las mujeres latinoamericanas se están organizando y movilizando online y offline para exigir respeto a sus derechos. Es un momento crucial para escuchar sus voces. Desde Chile hasta México, el movimiento feminista ha tomado una fuerza sin precedentes en la región.
En México, durante los últimos años se ha ejercido violencia institucional estigmatizando y criminalizando protestas feministas y desplegando cuerpos policiales contra las movilizaciones en todo el país: desde casos en la Ciudad de México como los vistos en 2020 en Cancún, Quintana Roo, cuando la policía municipal disolvió a tiros una manifestación feminista frente al Palacio Municipal. Los organismos de seguridad pública hacen uso excesivo de la fuerza y el abuso para reprimir y criminalizar las movilizaciones. En 2019, las protestas #NoMeCuidanMeViolan fueron por violencia sexual policial. Ese mismo año las movilizaciones del 8 de marzo convocaron a decenas de miles de mujeres y el paro nacional del 9M llamó la atención de todos los sectores. En 2020 las protestas siguieron –con diferentes formatos, en un contexto de pandemia.
En este marco, en el 2020, desde Fundación Avina comenzamos a trabajar con organizaciones feministas en México (Balance Promoción para el Desarrollo y Juventud A.C.; Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C.; Luchadoras; Feministas independientes: Irasema Fernández, Daniela Nicolini, Paulina Sánchez y Madrid) para desarrollar una campaña de formación, movilización, información y comunicación contra la violencia institucional machista y sexual, es decir, contra aquello que hacen y dejan de hacer las autoridades que afecta el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. La campaña logró capacitar a 65 personas en 27 estados del país. También se publicaron las recomendaciones de principios y medidas sobre cómo deben actuar las autoridades federales, estatales y municipales para no ejercer violencia institucional machista en el contexto del #8M del 2021.
Las condiciones de vida de las mujeres en el ámbito laboral es también alarmante, de acuerdo al proyecto que realizamos en Fundación Avina sobre las condiciones de trabajo en la industria indumentaria en México al lado de Data Cívica. Se concluyó que existe una brecha de género en las dinámicas laborales del sector. Esta es visible en niveles salariales más bajos debido a la ocupación de mujeres en puestos con menores niveles de especialización, de responsabilidad y, por ende, de remuneración. Esto, aunado a las labores de cuidado que deben afrontar las mujeres, afecta el nivel de ingresos efectivos percibidos. Es decir, no solo las mujeres ganan menos que los hombres, sino que además asumen otro tipo de trabajos no remunerados y suman las obligaciones de cuidado a las responsabilidades laborales. Los datos completos de este estudio pueden consultarse aquí.
Por otro lado, el espacio digital se ha convertido en otro territorio donde las mujeres se enfrentan y luchan contra nuevas desigualdades y violencias. Frente a estos nuevos desafíos, desde Fundación Avina se acompaña y apoya a las organizaciones Luchadoras y Cultivando Género en México e Hiperderecho en Perú para promover leyes, políticas públicas y mecanismos de protección integral sobre violencia de género en línea, con enfoque de derechos humanos y mirada feminista.
En México, la investigación de Luchadoras permitió conocer en profundidad las reformas legales aprobadas en 18 estados, donde se encontró que no hay suficientes protocolos de implementación, lo que se refleja en el alto número de denuncias en comparación con los pocos casos resueltos. Por su lado, Cultivando Género, está impulsando una perspectiva integral de apoyo a niñas y mujeres que han sufrido violencia de género en línea en Aguascalientes, México. Están desarrollando capacitaciones y protocolos para las autoridades y las instituciones educativas. En Perú, Hiperderecho analizó las leyes de violencia de género en línea con una perspectiva feminista y de derechos humanos e identificó las vías de atención legal y los obstáculos que enfrentan las mujeres al exigir justicia.
Acompañar a estas organizaciones de la región, sus campañas y procesos de incidencia, permitió que las mujeres tengan acceso a información más sencilla sobre las vías de atención y denuncia en caso de sufrir algún tipo de violencia o violación de sus derechos y al mismo tiempo, detonó procesos de colaboración que a largo plazo fortalecerán el espacio cívico y nuestras democracias. Es un trabajo en constante evolución y una agenda que desde Fundación Avina seguiremos apoyando. Queremos que el mundo, físico y digital, sea seguro y libre de violencia para todas las mujeres latinoamericanas.