Ampliar las licencias de paternidad

blogeditor · 25 de junio de 2021

Ampliar las licencias de paternidad

Ser papá en México es un albur. Si tienes suerte de trabajar en la formalidad, es decir de contar con seguridad social, tendrás cinco días laborables con goce de sueldo, ya sea por el nacimiento de tu hijo o hija o por adopción. Si te encuentras en la informalidad, dependerá de la negociación con tu empleador, o si eres un trabajador independiente dependerá de tu capacidad de generación de ingresos para tomar días de paternidad o seguir trabajando sin descanso. Ya sean 5 días que otorga la Ley Federal del Trabajo, 10 o 15 días que otorguen algunas empresas o empleadores en el país, el tiempo es insuficiente para conocer, reconocer o disfrutar a tu bebé, generar un vínculo estrecho o acompañar su desarrollo las primeras semanas o meses de vida.

En un país con una desigualdad tan profunda, con una inequidad en la distribución de cuidados del hogar y con una tasa de informalidad por encima del 55% de la población trabajadora, las licencias de paternidad parecen un lujo de la formalidad y de la población con mayores ingresos. Con un promedio mensual de ingreso por hogar menor a los 20 mil pesos para el 80% de la población y sin protección social que garantice acceso a servicios de salud de calidad para bebés recién nacidos y nacidas, ni ingresos seguros para los padres que se encuentran en la informalidad, la licencia de paternidad es, probablemente, la menor de las preocupaciones.

Elaboración propia con base en datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2018.

A pesar de ello y ante el enorme reto de combatir la desigualdad, reducir la informalidad y desligar la seguridad social de un vínculo laboral para acercarnos a la universalidad, la licencia o permiso de paternidad en México debe ampliarse de manera urgente en la siguiente legislatura.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en su Informe sobre Licencia Parental Remunerada y Políticas Orientadas a la Familia, hay evidencia que las licencias de paternidad tienen un impacto indirecto en la salud de niños y niñas, ya que se involucran más en el cuidado infantil, comparten el trabajo no remunerado del hogar, permite mayor de concentración de la mujer en lactancia materna y reduce la probabilidad de depresión posparto. Otro estudio a 21 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) explica que las licencias de paternidad permiten que las mujeres continúen con sus empleos y contribuyan con ingresos a los hogares; que los hombres compartieran los cuidados en los primeros meses de vida también tuvo un impacto directo en el empoderamiento económico de las mujeres, en mayores salarios, continuidad de la experiencia laboral y estabilidad en los indicadores de empleo para las mujeres.

Ante estos beneficios privados y colectivos, hay una tendencia en el mundo para ampliar los permisos de paternidad e involucrar más y más a los padres en las labores de cuidado y desarrollo de sus hijos e hijas. Finlandia aprobó recientemente 7 meses para los padres, con lo que superó a países como Dinamarca, Islandia, Suecia o Noruega que dan más de 80 días promedio de licencia remunerada de paternidad. Alemania, Francia, España o Portugal tienen permisos de paternidad amplios, aunque sólo las primeras semanas son remuneradas y en las extensiones de tiempo se cubre únicamente un porcentaje del salario. En este vínculo es posible revisar una tabla comparativa que presenta UNICEF con datos a 2016.

Para el caso de América Latina, Paraguay y Venezuela están al frente con escasos 14 días de permiso de paternidad; Uruguay 13 días, Ecuador 10, Colombia 8 y México queda con 5 días al igual que Brasil, Chile y Nicaragua. Ya ha habido propuestas en México para ampliar los días de paternidad, sin embargo se han quedado en el tintero. Es urgente dejar atrás estereotipos y prejuicios para ampliar la participación de los hombres en las tareas de cuidados y para quienes somos -y queremos ser- padres presentes podamos tener más tiempo con nuestros hijos e hijas.

Hay preguntas que quedarán pendientes para el debate: ¿Cuál es el costo económico de esta medida? ¿Cómo se va a financiar? ¿Qué porcentaje de los padres solicitarán la licencia? ¿Por cuántos días, semanas o meses deberá ser el permiso? ¿Cómo se garantizaría para padres que hoy se encuentran en la informalidad? Que estas preguntas sirvan para abrir el debate y para convocar a la academia, organizaciones y colectivos para brindar tanta información y argumentos como sean posibles a las y los futuros legisladores que tendrán el reto de presentar iniciativas como ésta en favor de una igualdad sustantiva para nuestro México.

@luisffernandez