blogeditor · 29 de agosto de 2014
Ignacio Padilla
Editorial Espasa Calpe
Madrid, 2000
Pp. 219
La historia comienza cuando en 1916, durante la Primera Guerra Mundial, Viktor Kretzschmar y Thadeus Dreyer se juegan sus vidas en una partida de ajedrez en un vagón de tren que transporta tropas hacia el frente de guerra.
El pacto es que Dreyer, recluta movilizado, cambiará su identidad con la de su contrincante, Kretzschmar, un empleado de ferrocarril.
A partir de este momento y hasta 1960, con la captura de Adolf Eichmann en Buenos Aires, la narración da cuenta del cambio permanente de personalidades entre personajes y de la manera en que algunos hombres actúan y deciden con la personalidad de otros. A veces me resultó difícil seguir la historia.
[contextly_sidebar id=”orfnn4WyqEGhDtFLiw2u0jcwH9SnlREj”]En medio de la trama, es parte de ella, está el proyecto Amphitryon. La inteligencia nazi decide entrenar a un pequeño grupo de hombres que sustituyan a dirigentes de alto rango, para garantizarles su seguridad. El proyecto aborta cuando se presume la infiltración de un grupo judío.
El estilo es muy bueno y también el dominio de la lengua. La construcción de la trama es compleja, difícil y también rigurosa. Hay un gran cuidado en el situar a los personajes en un su entorno y época. El autor revela un gran oficio y cultura.
La obra es Premio Primavera de Novela 2000 de Editorial Espasa Calpe y tuvo buena cobertura en la prensa mexicana y europea. En su aparición algunos “reclamaron” que el autor abordara una historia europea y no latinoamericana. Lo mismo que antes se había dicho de Jorge Volpi con su novela En busca de Klingsor, que se sitúa en Alemania y apareció en 1999.