blogeditor · 10 de febrero de 2012
Era de noche y llovía cuando una pareja salió de un edificio. Él abrió gentilmente el paraguas, rodeó a la chica con el brazo izquierdo y con el derecho sostuvo la sombrilla.
Así caminaron unos metros cuando ella tomó la mano de él y juntos sostuvieron el paraguas. Bajo una noche, bajo la lluvia. Ambos reían, felices. Seguro lo hacían porque esa escena era digna de aparecer en una película de Woody Allen o bien ser enviada directito a la zona de clichés asquerosos en el Día de San Valentín.
Mientras tomaba un café y seguía a la pareja con ojos de espía, imaginé el soundtrack de esa escena, de esa noche, de su noche.
Ellos sonaban vintage, no retro, vintage. Como explica Julia Schonlau, “lo retro supone una apropiación del pasado al margen de toda precisión histórica o perpetuación de tradiciones. Su propósito no es huir del presente, sino interpretarlo a través del legado de la moda, la música, las artes. El estilo retro, que oscila entre la ironía y la nostalgia, juega con referencias, mezclándolas y combinándolas a su antojo”. Lo vintage es lo original antiguo, la inspiración.
Esto es para ellos:
Instead of making conversation…make love to me
I love you and you alone were meant for me
Let´s tell the world we´re in that crazy mood
Fill my heart with song, let me sing forever more
Be mine tonight, let this be just the star of so many nights like this