Redacción Animal Político · 14 de febrero de 2024
Hoy en las calles podemos observar a muchas parejas tomadas de las manos, con globos metálicos de corazones, osos de peluche gigantes, ramos de flores, chocolates. Las redes sociales están llenas de mensajes románticos y fotos de parejas sudando felicidad. Que exista un día en el que hablemos del amor, las sensaciones y emociones que nos provoca, puede ser un remanso de calma y alegría en nuestros contextos, que muchas veces son adversos y dolorosos. Pero el 14 de febrero no tiene nada que ver con esto, al contrario. Es un día en el que se refuerzan los mitos y estereotipos respecto a lo que es el amor o, mejor dicho, el amor romántico.
El famoso amor romántico no es más que una construcción social y cultural que se desprende del sistema heterocispatriarcal que dicta o marca cómo debe ser y cómo debe vivirse. Esto quiere decir que dependen mucho de nuestro contexto y cultura las creencias que giran en torno al amor. Un ejemplo claro son las películas animadas. ¿Quién no recuerda a las famosas películas de las princesas de Disney? Mismas que se basan principalmente en la princesa que debe ser salvada por un príncipe azul de un peligro inminente.
bell hooks hace un señalamiento muy importante: dentro de las relaciones se establecen asimetrías de poder. Lo que está vinculado con un rol femenino es normalmente quien consiente, cuida y se vincula con sentimientos “románticos”, porque al ser sentimental, es considerado “débil” y por ello “debe ser salvada”. En el caso contrario, en un rol masculino es quien responde a estos sentimientos, y como “no es débil” al mostrar sus sentimientos, es “quien salva”. Estas ideas comienzan a meterse en nuestra cabeza de formas muy sutiles a través de las películas, juguetes, libros y otros medios, por lo que crecemos bajo ideas del amor romántico.
El amor romántico está tan interiorizado que, automáticamente repetimos los mismos patrones en cada relación sin detenernos a reflexionar respecto a las asimetrías de poder que esto conlleva. Si bien podríamos escribir un libro con todas las trampas y seguramente no terminaríamos de nombrarlas todas, a continuación se revisan algunas más frecuentes.
Una de las principales trampas del amor romántico es crear jerarquías. Frases como “da todo por amor, incluso la vida”, “no hay nadie más importante que la pareja”, “primero está tu pareja y luego tú”, lo único que hacen es reforzar que lo más importante es la otra persona y no nosotres. Desdibujan el amor propio hacia las amistades, familias e incluso a nuestra comunidad. Recuerda, el amor propio es muy importante y hay muchas formas de amar y construir vínculos más allá de los sexoafectivos.
Es muy común escuchar que en este mundo nuestra “otra mitad” está en alguna parte buscándonos también. Sin embargo, recordemos que no somos seres incompletos en búsqueda de nuestro complemento. Nuestra autonomía e identidad se van construyendo conforme a nuestras vivencias, experiencias y procesos, lo cual no depende principalmente de otra persona. Somos personas completas estando o no con otra persona.
Algo que el amor romántico se ha encargado de meternos en la cabeza es la idea de que el amor es para siempre y esto implica que en el proceso vamos a sufrir, pero valdrá la pena. Es muy raro conocer una película, serie o historia romántica donde no exista el sufriente para poder encontrar el amor. Normalmente en las historias conocemos a una protagonista que debe recorrer un camino muy difícil lleno de llanto para estar con su ser amado. La realidad es que bajo esta premisa se ha justificado y normalizado la violencia, pues se construye una idea muy fuerte de que una persona agresora puede cambiar por amor o solucionarlo en pareja.
Sin duda una de las trampas más comunes y peligrosas que existen, ya que en el nombre de los celos se aceptan y normalizan conductas controladoras y violentas. También es importante mencionar que los celos son una emoción que existe, sin embargo, no es lo mismo reconocer una inseguridad, hablarla, gestionarla a través de acuerdos, procesos de sanación propios o en conjunto, que negar, castigar, manipular o violentar a otra persona. Dejemos de normalizar que está bien revisar el celular, prohibir o limitar salir con amistades, u obligatoriamente informar sobre todos nuestros movimientos. Nosotras, nosotros y nosotres, somos libres de decidir.
Es importante reflexionar sobre el amor romántico colocando sobre la mesa los temas que atraviesa: roles y estereotipos de género, autonomía, relaciones saludables, el cómo construir acuerdos con nuestros vínculos, tipos y círculos de violencia, inteligencia emocional, autoestima, entre otros. Estos temas son parte de los contenidos de la Educación Integral en Sexualidad.
La Encuesta Nacional de EIS en Adolescentes, realizada por el ILSB en 2023, encontró que el 48 % de adolescentes encuestadxs tiene interés en aprender sobre violencia y seguridad, y el 34 % mostró interés en aprender sobre relaciones. Es por esto que una de las grandes apuestas del ILSB es seguir conformando una masa crítica de juventudes activistas que exigen EIS en sus escuelas para allegarse de conocimientos y herramientas emocionales que les permitan construir relaciones más sanas, libres y gozosas, fuera de las trampas del amor romántico. Porque otras formas de amar son posibles.
* Ana Rodríguez es Oficial de Formación en REDefine, la red de jóvenes por los derechos sexuales y reproductivos del ILSB.
Referencias:
Hooks, B (1999). Amor romántico: el dulce amor, Todo sobre el amor. Nuevas perspectivas.