Amor® Marca Registrada

blogeditor · 13 de febrero de 2014

Amor® Marca Registrada

Por: Alejandra Rosas

A propósito de la fecha y del amor, si quisieras conquistar a esa persona especial, ¿con qué marca te animarías a intentarlo?

Amor.

 (Del lat. amor, -ōris).

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

El amor es un concepto universal que nos habla de afinidad entre seres. Produce emociones muy poderosas que se relacionan con el apego y el afecto. Genera actitudes y experiencias que generalmente se comparten con la persona amada. Es decir, el amor es un conjunto de emociones que unen a una persona con otra.

Pero… ¿es posible amar cosas o productos? En la industria de la mercadotecnia y la publicidad se tiene muy clara la conexión entre las marcas y los consumidores, y para explicarlo podemos recurrir a un concepto cuyo autor, Kevin Roberts, nos habla desde el 2004: #LoveMarks.

Si nos paramos a pensar qué hacemos cuando elegimos productos y servicios, cada vez nos basamos menos en la antigua lógica costo/beneficio; con el paso del tiempo, nos hemos ido inclinando más hacia factores emocionales a la hora de decidir por una marca/artículo en específico.

¿Cómo se da este vínculo? Cuando compramos algo, no compramos sólo el producto sino el mensaje y los valores que se transmiten. Aquí, la marca juega el papel de hacernos pasar una experiencia que nos haga sentir reconocidos. Por tanto, queda claro que la marca sirve, entre otras cosas, para identificar al consumidor.

[contextly_sidebar id=”77360f9f84e8090a4e027197f759e902″]En el caso de una LoveMark, la marca logra establecer el vínculo emocional con su público en términos de conexión, lealtad, confianza y respeto, intentando siempre conectar con el lado más emocional del consumidor y logrando así reforzar la relación en términos de identidad, algo esencial también a la hora de hablar de engagement, o lo que es lo mismo, la fidelidad y motivación de los clientes hacia la marca.

En la actualidad esto no es tarea fácil, ya que los consumidores están cada vez más y mejor informados, queriendo ser más partícipes en cuanto a lo que compran y consumen, por lo que son más analíticos y exigentes. No suelen “casarse” tan fácilmente con las marcas, ya que en el momento en el que se les ofrezca un valor agregado que apele a lo emocional, la elección cambiará.

La cuestión aspiracional juega también un papel importante, pues parte de este “enamoramiento” tiene que ver con lo que queremos ser al momento de escoger. Cuando decidimos hacer cualquier compra, decidimos adquirir algo que habla de nosotros mismos o de lo que queremos ser. En cada una de estas elecciones interviene la razón como herramienta de funcionalidad, pero gran parte de lo que nos hace sentir proyectar y transmitir cierto mensaje también resulta un componente importante para tomar una decisión. El marketing emocional trata de contar historias cercanas, de llevar el “Brand love” a través del tiempo y las tendencias, y de seguir generando continuamente experiencias agradables que permanezcan en la memoria afectiva para mantener este poderoso bonding que lograron establecer en un principio.

El amor a las marcas debe construirse sobre el entendimiento de cómo vive realmente el consumidor la experiencia que le brindan, y el entendimiento por parte de la marca de las necesidades más profundas, no todas materiales, que deben ser cubiertas.

Podemos encontrarnos con casos de éxito como Harley Davidson que logró crear tal identificación de valores que ha llegado a representar un estilo de vida. Otras marcas que hemos observado que lo han llevado a cabo con éxito puedes ser The Home Depot, por la conexión que tiene con sus clientes a través de la apropiación de los espacios por medio del involucramiento de hacerlo tú mismo, o Cinépolis, que ha personalizado su zona de palomitas para tener un acercamiento con los clientes por medio de sus preferencias en sabores.

Cuando ciertas marcas abordan en su comunicación el lado emocional de su target, se logra crear una verdadera relación a largo plazo. Las marcas que hablan de aspectos que evocan emociones en sus piezas de comunicación, son las que percibimos que tienen una influencia real en la vida diaria de las personas.

Al mostrar el lado humano de las marcas, se apela al común denominador que existe entre las personas: los sentimientos. Esto da pie a que la asociación a esta marca pase del plano funcional, dándose una apropiación de la marca y generando un awarness mucho más valioso y recordado.

Las marcas exitosas logran establecer este valioso vínculo por medio de la humanización de sus productos. Al dotarlos de las características propias de un ser humano, se logra generar este “amor” que se da entre las personas, esperando eso mismo por la otra parte. Es decir, nadie quiere un amor que no sea correspondido y por tanto, esperamos una actitud recíproca por parte de la marca, lo que nos convierte en algo así como #LoveConsumers.

Si te enamoraste alguna vez puedes considerarte un #LoverConsumer, pero si eres una #LoveMark, no dejes de apapacharl@. Sin olvidar que nada es para siempre, que el tiempo hace al olvido y que el amor como el fuego, si no se cuida, se apaga…

 

* Alejandra Rosas es Licenciada en Mercadotecnia por la Universidad Iberoamericana. Su experiencia profesional está enfocada en dos rubros: mercadotecnia y estudios cualitativos de Mercado.Ha posicionado marcas entre diversos públicos, estandarizado imagen, creado alianzas estratégicas y trabajado con medios, dentro del rubro restaurantero y de agencias de medios y relaciones públicas.