Amnistía Internacional, 55 años con México: memoria, resistencia y lucha

Joel Aguirre · 30 de junio de 2026

Amnistía Internacional, 55 años con México: memoria, resistencia y lucha

Por Edith Olivares Ferreto*

Hace 55 años comenzó la historia de Amnistía Internacional en México, historia que nació de la lucha incansable de una madre que se negó a aceptar el silencio como destino.

Cuando Arturo Zama Escalante, líder estudiantil, fue encarcelado por participar en protestas, seguramente ni él, ni su madre, Alicia Escalante, ni las autoridades mexicanas, pensaron que con esa detención arbitraria se estaba encendiendo una luz en medio de la oscuridad que implican el autoritarismo, la represión y la persecución de las disidencias.

Alicia Escalante decidió alzar la voz para que liberaran a su hijo y en su búsqueda de justicia encontró un movimiento que se había formado diez años atrás en Londres, inspirado justamente en la imperiosa necesidad de generar presión para que los gobiernos liberaran a personas prisioneras de conciencia.

Después de la liberación de su hijo, Alicia Escalante se decidió por el camino de la solidaridad y la reciprocidad.

La historia de nuestra sección nos recuerda que los movimientos por los derechos humanos no emergen desde las esferas del poder, sino desde las experiencias y vivencias de personas que deciden no rendirse, que se niegan a aceptar las injusticias, que resisten al olvido y optan por alzar la voz.

 Mirar donde el poder no quiere, nuestra historia

Desde los primeros años, en pleno periodo de la llamada guerra sucia, Amnistía Internacional México acompañó, junto con el Comité Eureka, diversos casos de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas. Más tarde, en los años 1980, iniciamos un trabajo cercano con comunidades indígenas para documentar violaciones a derechos humanos, hostigamiento, tortura y desaparición forzada.

A lo largo de estos 55 años nuestra sección ha crecido y se ha fortalecido.  En los últimos años hemos concentrado nuestro trabajo en el acompañamiento a las víctimas de feminicidio, a las mujeres buscadoras, a quienes resisten contra la militarización, a quienes ejercen el derecho a protestar y a quienes defienden la tierra, el territorio y el medioambiente. 

Hacemos el trabajo de acompañamiento a una sociedad civil fuerte, organizada y combativa con la convicción de que solo lograremos que este sea un país mucho más habitable si nos unimos y colaboramos.

En Amnistía Internacional estamos convencidas de que no basta con documentar abusos: hay que acompañar resistencias. No basta con denunciar injusticias: debemos construir alternativas. No basta con observar el dolor: debemos poner el cuerpo por quienes luchan por cambiar la realidad.

Nuestra sección hoy desarrolla todas las tácticas de trabajo de nuestra organización:  hacemos investigación, incidencia, comunicación y campañas, activismo, educación en derechos humanos. Más del 75 % de los recursos de nuestro movimiento proviene de pequeñas donaciones individuales y en México trabajamos para que cada vez más personas conviertan su compromiso en donación. 

Más que una organización, un movimiento

Celebramos la persistencia de una comunidad y un movimiento, hoy nuestra sección tiene más de 1,700 activistas, más de 3,500 donantes y más de 75,000 personas toman acción a través de firmas de peticiones, participación en marchas, activaciones, actividades de educación en derechos humanos.

Hoy celebramos a esta inmensa red de personas que, generación tras generación, ha sostenido la convicción de que ningún gobierno, ninguna empresa, ningún interés económico ni político pueden estar por encima de la vida y la dignidad de las personas.

Cincuenta y cinco años después de que un grupo de personas que se atrevieron a alzar la voz en México seguimos aquí porque miles de personas seguimos tomándonos la injusticia como algo personal. 

De la mano con ustedes, hemos mostrado que los cambios sí son posibles. Cada víctima reparada, cada persona liberada, cada ley fortalecida, cada verdad arrancada a la impunidad, cada caso visibilizado nacional e internacionalmente, cada persona desaparecida localizada, cada persona discriminada que logra ejercer sus derechos, cada vez que salimos a protestar y no somos reprimides, recordamos que nuestra labor sí tiene sentido.

Presente, futuro y esperanza

El contexto actual es profundamente doloroso y desafiante, pero también es cierto que existimos porque resistimos, y resistimos porque acumulamos experiencias, pero también nos renovamos.

Esa esperanza también es parte del legado de estos 55 años.

Hoy, más que nunca, necesitamos recordar que los derechos humanos no se conquistan ni avanzan solos ni los mueven los poderosos. Las conquistas y avances se dan cuando alguien se atreve a escribir una carta, a salir a marchar, a acompañar a una víctima, a cuestionar el abuso, a investigar la verdad, a no guardar silencio.

Avanzan cuando una persona decide no ser indiferente.

Por eso, este aniversario es, sobre todo, una invitación al futuro. A seguir construyendo un México donde ninguna persona tenga miedo de exigir justicia. Donde las madres encuentren a sus hijos e hijas desaparecidos. Donde las mujeres podamos vivir libres de violencia. Donde defender derechos no cueste la vida. Donde la dignidad no sea un privilegio, sino una realidad para todas las personas.

Cincuenta y cinco años después, la causa sigue viva porque la esperanza organizada puede cambiar la historia. Y porque, durante 55 años, eso es exactamente lo que hemos hecho juntas, juntos y juntes.

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*Edith Olivares Ferreto (@EdithFerreto) es directora ejecutiva de Amnistía Internacional México (@amnistiamexico).