AMLO: ¿mesías, caudillo, populista?

blogeditor · 31 de mayo de 2021

AMLO: ¿mesías, caudillo, populista?

Desde el momento de su publicación, el más reciente número de The Economist llamó la atención internacional y ha causado especial polémica en México. Su editorial intensificó y atizó un debate que lleva al menos desde el inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, pero que ha aumentado con la campaña electoral en curso. Desde hace meses, antes de la campaña, empezaron a circular mensajes por distintos medios -sobre todo en WhatsApp- en los que se invitaba a reflexionar bien el voto para evitar que el presidente continúe con el enorme poder del que ahora goza porque su partido tiene mayoría en el Congreso. Los largos mensajes llaman a la ciudadanía a ejercer un “voto útil” como en 2006 para frenar a “López, un peligro para México”, también como en 2006.

Sin duda esa es la coyuntura que la revista británica quiso aprovechar, la editorial misma lo menciona, y es que no es una elección menor. Veinte años de alternancia nos enseñaron que las elecciones intermedias pesan, que los contrapesos institucionales importan, y ésta en concreto podría reducir la incuestionable preponderancia de MORENA en la Cámara de Diputados y en varias de las entidades donde se elegirán cargos este 6 de junio. La revista invita a las y los mexicanos a reflexionar nuestro voto. “Las próximas elecciones -dice- determinarán la profundidad y duración del daño que le hace a México y a su democracia”. Fue más allá y replicando las cadenas y algoritmos creados por la oposición sostuvo que “dado el riesgo, los votantes el 6 de junio deberían apoyar cualquier partido de oposición que tenga mejor posibilidad de ganar, donde sea que vivan. Los partidos de oposición deberían trabajar juntos para frenar al presidente”.

A pesar de las muchas críticas que se puedan hacer al texto del Economist, varias de las cuales ya se han hecho, quisiera detenerme a reflexionar un poco sobre su título, que nos adelanta un grande problema de esta publicación. Le llaman “falso mesías”. Y aunque como muchos otros títulos tiene sobre todo la intención de ser evocativo y retórico, habría que preguntarnos ¿qué tan oportuno es llamar a López Obrador un mesías?, ¿nos ayuda a entender el supuesto peligro que representa para la democracia? Un mesías, diría Weber, es un individuo (hombre, claro) cuya comunidad está convencida que 1) un día va a llegar y 2) que les liberará y llevará a la cima del mundo, como se merecen. Mientras llega, la generación actual debe aceptar su sufrimiento y encontrar satisfacción imaginando ese nuevo mundo que aún no existe. Pero el mesías es sólo el vehículo del cambio, y el artículo insiste que su “transformación” está centrada en él y que toma decisiones basado en su capricho nostálgico.

No sabemos si López Obrador se ve a sí mismo como un mesías. Asumamos por un momento que sí, y que la “4T” es el mundo al que nos quiere guiar (¿como rebaño?). Hay dos problemas: primero, que la comunidad que el mesías encabeza debería tener más o menos una noción de hacia dónde está siendo guiada. En este momento no sólo no queda claro, sino que las señales no pintan nada bien. Segundo, que para que la transformación del mesías pueda efectivamente llevarse a cabo, requiere de una pasiva aceptación sobre la situación en la que estamos. Y crítica hay, especialmente desde los feminismos.

La revista El Soberano, conocida por su difusión de las actividades de MORENA y su incondicional apoyo a López Obrador, publicó rápidamente una portada que buscaba antagonizar con la que The Economist realizó para América Latina. El título fue: “Patria y dignidad. El gran caudillo”. Caudillo se le llamó a los líderes militares en América Latina durante el siglo XIX (y después al dictador Franco en España). López Obrador no es un líder militar, pero sí ha continuado y aumentado la presencia militar en el país, contra lo que prometió en campaña. Pero probablemente un medio que quiere apoyar al presidente no pensó bien que un caudillo casi nunca tiene un respaldo institucional (como sí lo tiene un presidente constitucional). Además, llamarle caudillo nos trae otro inconveniente. Puede esconder una de las continuidades más decepcionantes de esta administración: aunque el discurso haya cambiado, el poder económico no 1.

Las palabras que usamos para describir a nuestras y nuestros líderes políticos son especialmente relevantes porque describen el “estilo” de liderazgo que ejercen, y también porque la elección del término evidencia u oculta problemas y fenómenos cruciales para entender nuestra realidad. ¿Cómo podríamos describir a AMLO entonces?, ¿como un populista? Probablemente, si seguimos la propuesta de Guadalupe Salmorán sobre el significado de populismo. Al menos en las últimas dos décadas López Obrador ha recurrido con frecuencia al apelo al “pueblo”, promueve y se ha beneficiado de una visión maniquea de la política, y sostiene que su mando tiene la tarea de restablecer la “soberanía popular”. Pero llamarle populista quizá nos impida ver que, mientras el discurso de López Obrador es el de un “populismo de izquierda”, algunas figuras prominentes de la élite del pasado siguen formando parte de la élite de ahora” 2.

La editorial generó mucho debate no sólo por su cercanía con las elecciones sino porque para muchas personas, yo incluida, fue imposible no sentir que nos volvían a recitar el infame y condescendiente “Vas, carnal”, ahora en inglés. Pero el gran problema es que la preocupación gira alrededor de ÉL. Contribuye a centrar nuestra discusión política en la persona y no en el proyecto. Es verdad que la personalización de la política es un problema que aqueja a varios países del mundo, incluida Gran Bretaña al menos desde los años 90. Pero si queremos reducir el alto nivel de agresividad personal que ha provocado la simplificación del debate entre “ellos, fifís, conservadores” y “nosotros, chairos liberales”, debemos empezar por concentrarnos en valorar y evaluar a las políticas y no a las personas. Llamar a López Obrador un peligro para la democracia sirve de muy poco para diagnosticar los problemas y definitivamente no contribuye a crear alternativas.

* Paulina Barrera (@paulinabarrerar) es Licenciada en derecho por la UNAM y candidata a doctora en teoría política por las universidades de Turín y de Florencia.

 

 

1 Segundo Informe: Los empresarios más allegados a AMLO a casi dos años de gobierno.

2 El Tren de las Élites: Empresas beneficiadas y proyectos energéticos en el sureste.