blogeditor · 23 de septiembre de 2019
La crisis climática ya nos afecta a todas las personas, lo notemos o no. Aunque los más vulnerables sufren más de estos impactos. Ejemplos hay varios: personas agricultoras en Honduras que tras perder sus cultivos decidieron migrar al norte, quienes están damnificados por el huracán Dorian en una Bahamas arrasada y quienes habitan la Amazonía, que lleva más de un mes con incendios brutales.
Por ello, por todos nosotros, es que los anuncios del 23 de septiembre nos interesan.
Ese día será histórico se llevará a cabo la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas, durante la Asamblea General en Nueva York. Allí las y los presidentes que tengan un compromiso fuerte de ambición climática tomarán el micrófono. Al resto, el Secretario Guterres, ni les dará la palabra. La Cumbre busca anuncios nuevos y ambiciosos que muevan al mundo del letargo actual.
Ante tanta expectativa, me pregunto si alguien de las y los mandatarios de América Latina tomará la palabra y aún más, ¿quién? y ¿qué va a decir?
América Latina es una de las regiones más vulnerables del planeta y la más desigual. Estamos ante un momento clave en el que la región podría, y debería, mostrar liderazgo. Si bien es cierto que la región no produce la mayor cantidad de emisiones y que otros Estados son responsables por la mayoría, la situación requiere dar ejemplo y exigir liderazgo y resultados ambiciosos. Si continúan apostando por lo mínimo, no podremos eliminar la brecha creciente entre el nivel actual y lo que el planeta necesita.

Para mantener el aumento de la temperatura global en menos de 2 oC e idealmente no más allá de 1.5 oC, las emisiones deberían llegar a su pico en 2020 (¡en solo unos meses!) y a partir de ese momento comenzar a disminuir: 45 % en 2030, para llegar a emisiones netas cero en 2050. Y quedarnos allí.
De hecho, si continuamos como vamos, aún con el cumplimiento de los compromisos actuales de todos los Estados, el planeta se calentaría 3.2 oC en 2100, es decir más del doble del máximo al que deberíamos llegar, causando cientos de miles de muertes y otros daños adicionales.
Por ello la Cumbre Climática definió metas puntuales: evitar el desarrollo de nuevos proyectos de carbón, alcanzar emisiones netas de cero en 2050, acabar con los subsidios a combustibles fósiles y hacer que quienes contaminen, paguen.
Ante esto, varios Estados lideran algunas de las coaliciones hacia la Cumbre, incluyendo Brasil, Colombia, Chile, México y Perú. Su rol será de gran importancia, dada la labor de alcanzar soluciones concretas y ambiciosas. El primer paso para ello es dar buen ejemplo.

¿Qué podrían anunciar nuestros países en la Cumbre?
Chile, que ya anunció el cierre de sus plantas de carbón para 2040, podría subir esta meta y cortarla una década, siempre respetando los derechos humanos y asegurando una transición justa. Un cambio así puede ser viable si existe la voluntad política del gobierno de Sebastián Piñera, de las empresas y de la sociedad, para apoyar la transición, buscando el beneficio común en el proceso.
Colombia es el quinto exportador de carbón a nivel mundial y la Cumbre de Nueva York es una gran oportunidad para anunciar, por primera vez, su intención de detener su explotación. La quema de carbón es uno de los mayores responsables de la crisis climática. Hasta el momento, Colombia argumenta no tener responsabilidad, por sólo ser exportador y no emisor de los gases derivados de su quema. Aunque el argumento pueda ser cierto, las emisiones liberadas de la quema de ese carbón nos afectan y los habitantes de las zonas de donde se extrae viven de primera mano sus consecuencias, como en La Guajira, que sufre de carencia de agua, por lo cual especialmente niños y niñas ya están muriendo.
Si Colombia, bajo el gobierno del presidente Iván Duque, hiciera ese anuncio, podría además solicitar la ayuda internacional para transitar en este camino, en lugar de continuar autorizando la expansión de las minas para que el carbón que existe se saque y queme, lo antes posible. Esta transición no es nada sencilla sin duda. Requiere además del compromiso y apoyo de las empresas de carbón, que éstas asuman su responsabilidad climática y aporten a las soluciones.
México por su parte, el presidente Andrés Manuel López Obrador, como líder del gobierno, podría comenzar por hablar del tema y reconocer la existencia y la dimensión de la crisis climática. Al final, una de las regiones más vulnerables es justamente Tabasco, su tierra natal. Podría replantear su política de desarrollo y energética, para en serio disminuir su dependencia al petróleo y al gas. México debe aprovechar su potencial para promover energías alternativas. Como muchos países, ese país necesita asegurar su independencia energética. La construcción de nuevas refinerías y la autorización de mayor extracción de gas mediante fracturación hidráulica son pasos contrarios al camino que debería tomarse. De nuevo, como para los demás países, un anuncio e intención así requiere del apoyo serio y responsable del sector privado, para que ayude en lugar de bloquear la transición.
La lista de ejemplos de compromisos podría seguir. Sin embargo, uno que atañen a todos es la urgente necesidad de cuidar los bosques, manglares y ecosistemas que aún nos quedan, a garantizar el buen uso del suelo y la implementación de acciones decididas para ello. Es esencial también la protección de las comunidades que allí viven y la garantía de sus derechos.
Si algo tenemos en América Latina son riquezas naturales, no por nada seis de los países más biodiversos en el planeta están en esta región. Misma riqueza que está amenazada, al punto que cinco de los diez países con mayor cantidad de especies en vías de extinción también se encuentran aquí.
Perder nuestra diversidad ambiental es un lujo que no podremos darnos, es justamente el centro de nuestra riqueza en muchos aspectos. Por lo tanto, esperamos que esta responsabilidad sea también el centro de los anuncios de la Cumbre y que, dada la ambición y el liderazgo requerido, todos las y los presidentes de la región tomen la palabra para anunciar buenas noticias.
* Astrid Puentes Riaño (@astridpuentes) es abogada ambientalista y de derechos humanos, y codirectora de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA).