Redacción Animal Político · 30 de octubre de 2023
“En 2023, necesitamos, más que nunca PAZ,
Paz en la convivencia, dialogando a poner fin a los conflictos,
Paz con la naturaleza y con nuestro clima, para construir un mundo más sostenible,
Paz en nuestros hogares, para que mujeres y niñas puedan vivir con dignidad y seguridad,
Paz en las calles y en nuestras comunidades, con plena protección a todos los derechos humanos…”.
António Guterres, secretario general de la ONU.
Hace unos meses el mundo fue testigo del discurso de António Guterres en el que exhortaba al mundo a la PAZ como eje rector de este 2023 y que deviene de la naturaleza propia de las palabras introductorias de la misma Carta de las Naciones Unidas, un documento en el que las y los representantes de 50 países respaldaron la formación de una organización internacional creada con la esperanza de preservar la paz y construir un mundo mejor para todas las personas que lo habitamos.
A 78 años de este momento histórico que marcó la pauta de uno de los momentos más definitorios del siglo XX, en Sin Fronteras nos ponemos a reflexionar sobre todo lo que se ha logrado y los retos y desafíos que continúan hacia adelante, específicamente para México y las Américas.
Si bien las Naciones Unidas han luchado y siguen luchando por el progreso, la paz, la seguridad ante los retos del mundo actual, es importante destacar que el mundo ha cambiado en los últimos 78 años: la realidad geopolítica de 1945 es completamente diferente a la actual, partiendo de la misma estructura de las Naciones Unidas que en aquél entonces concentraban solo 50 países de los ahora 193. Se necesita una transformación de la ONU que mantengan su relevancia y su posicionamiento ante las naciones y mejorar su eficacia. Necesitamos una Asamblea General más fuerte y revitalizada, el Consejo de Seguridad debe de prepararse para los desafíos actuales y el Consejo Económico y Social debe actualizarse a las necesidades de los países y tener una mirada global, al tiempo que estos órganos deben de comunicarse de una manera más eficiente.
Las Naciones Unidas cumplen un año más en año muy complejo, dinámico y globalizado con conflictos potencialmente latentes que hacen temblar a las grandes economías mundiales y que ponen en riesgo al Sur Global, donde los efectos y consecuencias del cambio climático nos persiguen, donde aún no damos por terminada la pandemia del COVID 19, donde hay cada día más pobreza y desigualdad, migración, desplazamiento sin precedentes, hambrunas, xenofobia y discriminación, y no hay paz.
Desde México y las Américas hacemos un llamado a las Naciones Unidas para que escuche la voz y vuelva su mirada a los retos y desafíos de las millones de personas que vivimos en esta zona del planeta y que brindamos año con año a los distintos órganos de las Naciones Unidas información, datos e indicadores sobre nuestras realidades, y que pedimos a nuestros gobiernos paz, seguridad, desarrollo y respeto de los derechos humanos. En el caso de Sin Fronteras pedimos una movilidad humana digna, desde la prevención de la misma hasta el fomento y respeto de los derechos humanos de las personas, la igualdad de género, la educación, empleo digno, educación universal, el velar por un Estado de derecho hasta luchar en contra de la militarización en fronteras y el abuso de las fuerzas públicas por contener a una migración que se criminaliza en muchos países.
En 2023, desde México y las Américas pedimos a las Naciones Unidas, a sus órganos representantes y a sus organismos que se fortalezcan ante los desafíos actuales, que sus estatutos y su estructura se consoliden para responder a las añejas, las presentes y las futuras necesidades que el mundo requiere en estos momentos. Exhortamos a los Estados miembros que hagan su propia tarea y se comprometan a darle a las Naciones Unidas el respaldo político y financiero para que pueda buscar mejores alternativas al bienestar mundial.
Es difícil construir un mundo de paz y seguridad en un sistema controlado por las grandes potencias del mundo; es difícil apoyar a las personas migrantes y que se respeten sus derechos cuando la movilidad humana es una moneda de cambio ante estas, donde los derechos humanos pasan a segundo término y la seguridad nacional prevalece sobre la seguridad humana. Frente a todo ello, la tarea que tenemos desde cada una de nuestras trincheras, a nivel individual, organizaciones de la sociedad civil, comunidades, pueblos, Estados es insistir, comunicar y luchar en conjunto por un mundo mejor para las generaciones presentes y futuras.
* Sandra Álvarez Orozco es directora general de Sin Fronteras IAP. Abogada de formación, doctora en Derechos Humanos, formación en migración, protección internacional y cambio climático.