Alzar la voz por todas

Redacción Animal Político · 8 de marzo de 2023

Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, pero lamentablemente falta mucho para poder festejar. Hoy para nosotras es un día de lucha, de alzar la voz, es un día en el que salimos a recuperar las calles juntas, pero con miedo. Miedo por las amenazas que no solamente percibimos en nuestro día a día por ser mujeres en este país, sino también las advertencias de nuestro propio gobierno que buscan frenarnos, invisibilizarnos y hacer de cuenta que aquí no pasa nada.

Eso sí, cada año durante la marcha podemos ver enormes vallas protegiendo los monumentos y miles de policías que no están ahí para cuidarnos, sino para hacernos ver “peligrosas”. Cada que veo estos despliegues de autoridad por parte del estado, pienso que ojalá algún día podamos salir a la calle y sentirnos igual de protegidas que esos monumentos.

No salimos a las calles a gritar insignias sin sentido, salimos a la calle porque tenemos miedo todos los días y estamos hartas de sentirnos inseguras. Salimos a las calles porque todos los días siguen matando al menos a 10 de nosotras, salimos a las calles porque nos violan, nos golpean, nos amenazan, nos despiden injustificadamente, nos acosan, nos casan siendo menores y no hay nadie quien nos defienda. Pero hoy somos más fuertes, hoy salimos a marchar juntas porque hemos visto que el miedo y quedarnos calladas no es la solución para cambiar nuestra realidad.

Hoy marchamos juntas, hombro a hombro con nuestras amigas, nuestras hermanas, nuestras mamás, en nombre de nuestras abuelas. Hoy marchamos junto a las miles de mamás y papás pidiendo justicia por sus hijas. Hoy marchamos por todas las mujeres que nos faltan y no pueden alzar la voz.

De entre el grupo de mujeres invisibilizadas también están las mujeres privadas de la libertad y, hoy, también marchamos por ellas. Mujeres que no pueden acompañarnos, pero que tienen historias que merecen ser escuchadas.

Y no se trata de minimizar ni justificar un delito, en absoluto. Se trata de escuchar y entender sus historias. Porque hoy vemos a la mujer en prisión por robo u homicidio y fácilmente la condenamos, pero ¿cuándo nos hemos detenido a escuchar sus historias?, ¿dónde estuvimos cuando esa mujer era solo una niña? Durante el 2021-2022 desde La Cana y con ayuda del Centro de Investigación para la Paz en México (CIPMEX) nos dimos a la tarea de hacer una investigación sobre “Género y Privación de la Libertad”, para poder documentar las historias de las mujeres y los factores que las llevaban a estar privadas de su libertad (culpables o no).

Posteriormente, decidimos escribir un libro “Acusáis a la mujer sin razón” para seguir dando voz a sus historias, porque a pesar de llevar casi una década oyéndolas, fue realmente doloroso escuchar los resultados que obtuvimos y la frecuencia con la que los mismos factores llevaban a las mujeres a terminar en prisión. Personalmente, hoy salgo a las calles a marchar por todas las mujeres, pero principalmente por ellas y es por eso que quiero compartirles algunos datos y darles en este artículo un espacio para contar sus historias en sus propias palabras.

Algunos de los datos más relevantes son: 94 % de las mujeres entrevistadas mencionan la violencia estructural de género como un factor presente en sus vidas, 1  72 % de las mujeres en prisión tuvieron que abandonar sus estudios por problemas económicos y empezar a trabajar a muy temprana edad, 2  68.9 % de los agresores de las mujeres privadas de su libertad, fueron sus parejas, 3 30 % de ellas mencionan haberse involucrado en la comisión de un delito por sus parejas amorosas, 80 % de las mujeres entrevistadas hablaron de núcleos familiares desintegrados y de violencia de género como parte central de sus historias.

Pero más allá de los números, son las historias las que nos hacen ver la urgencia de visibilizarlas y darles voz. Aquí algunas de ellas:

Carmen es una mujer de 68 años que está privada de la libertad en el penal de Oaxaca. Cuando platicamos con ella, nos contaba cómo a los 11 años su papá decidió sacarla de la escuela. Ella tenía el sueño de estudiar y ser doctora, pero la respuesta de su papá fue que las mujeres no necesitaban estudiar, ya que para lavar pañales y hacer comida no se requiere de ningún certificado. A los 14 años, Carmen es casada con un amigo de su papá 21 años mayor que ella, con quien tuvo 5 hijos y durante muchos años no tuvo oportunidad de cumplir su sueño y estudiar.

Desde su primer embarazo a los 15 años, él empezó a golpearla, a llegar tarde a casa y con otras mujeres. Carmen no se atrevía a hablar de esto con nadie, hasta que un día decidió contarle a su abuelita que tenía problemas con él y que quería dejarlo. La respuesta de su abuela fue probablemente la que ella vio o recibió en algún momento, que él era hombre y que mejor se quedara callada porque no tenía a otro lugar a donde ir y menos con 5 hijos.

Elvira fue violada por su padrastro más de 9 veces, hasta que a los 15 años quedó embarazada de él. Cuando Elvira decidió contarle a su mamá, ella no le creyó y Elvira tuvo que irse de su casa. Abandonó los estudios, vivió varios años en la calle y comenzó a consumir drogas. Más adelante ella decidió dejar de consumir y recuperar a su hijo, a quien había abandonado por el dolor que le producía que fuera el resultado de una violación.

Dulce decidió irse a los 15 años con su pareja a pesar de que la maltrataba y golpeaba. Dulce prefería que él la maltratara a quedarse en su casa donde constantemente era golpeada por su papá y hermano. En una ocasión su pareja estaba tan tomado que sacó un machete con el que amenazó “hacerla picadillo” si ella lo dejaba.

Sin duda existen miles de factores que llevan a una mujer a estar privada de su libertad y quienes hoy ahí se encuentran, ya están pagando una pena por el delito que cometieron o por el delito que les imputan. Pero eso no deja de lado sus contextos, los factores de riesgo que hubo en sus vidas y que, si bien no determinan que una persona cometa un delito, si aumentan sus probabilidades.

Más allá de eso, me parece importante visibilizar que incluso nuestro sistema de justicia nos condena doblemente al ser mujeres. Las mujeres suelen ser sentenciadas con más años de cárcel que los hombres, incluso por el mismo delito. Como mujer se recibe una doble condena al entrar a prisión. La primera, por el delito que se cometió y la segunda es la condena que como sociedad imponemos por haber “fallado en su rol de mujer”.

Un año más vamos a marchar con todas nuestras fuerzas, pero también esperando un día no tener que marchar más.

* Merche Becker es Directora Operativa de La Cana (@LaCanaMx).

 

1 Centro de Investigación para la Paz México, A.C. (CIPMEX), et al., “Género y Privación de la Libertad”, México, 2022.

2 Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES, 2017).

3 Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) (2022). Informe diagnóstico sobre las condiciones de vida de las mujeres privadas de la libertad desde un enfoque interseccional.